Argentina moderniza el Sistema Nacional de Sangre y transforma el modelo de donación
El Ministerio de Salud de la Nación implementó una profunda actualización normativa que modifica los criterios de selección de donantes, impulsa la donación voluntaria y fortalece la trazabilidad de todo el proceso.

El Sistema Nacional de Sangre atraviesa una de las transformaciones más importantes de los últimos años. El Ministerio de Salud de la Nación anunció una serie de cambios orientados a modernizar el proceso de donación y transfusión en Argentina, con el objetivo de facilitar el acceso a la donación, mejorar la seguridad transfusional y optimizar el funcionamiento de los servicios vinculados a la hemoterapia, la inmunohematología y la terapia celular.

La iniciativa representa una actualización integral de las normas que regulan el sistema y apunta a adecuar los procedimientos a estándares científicos y de seguridad internacionales. Según destacó la cartera sanitaria, las modificaciones no solo benefician a quienes reciben transfusiones, sino también a los donantes y a los equipos de salud que intervienen en cada una de las etapas del proceso.

A través de un mensaje difundido en la red social X, el Ministerio de Salud explicó que se actualizaron los criterios de selección de donantes utilizando parámetros objetivos y basados en evidencia científica. Además, resaltó el avance en la informatización de los registros y en la trazabilidad de cada procedimiento, desde el momento de la donación hasta la transfusión final.

Una actualización después de diez años

La reforma fue oficializada el pasado 30 de abril y constituye la primera actualización integral de la normativa en una década. Desde el Gobierno nacional señalaron que la medida tiene como finalidad modernizar los mecanismos de donación y transfusión, fortaleciendo la seguridad tanto de los pacientes como de quienes realizan donaciones voluntarias.

Entre los principales cambios se encuentra la modificación del modelo tradicional de donación de reposición, un esquema que vinculaba la donación de sangre a un paciente específico.

A partir de la nueva normativa, ese sistema será reemplazado por un modelo de donación 100% voluntaria y habitual, considerado por las autoridades sanitarias como una herramienta más segura y eficiente.

El fin de la donación de reposición

Uno de los aspectos más relevantes de la reforma es la prohibición de condicionar la atención médica o la realización de cirugías a la presentación de donantes por parte de pacientes o familiares.

La nueva normativa establece que las donaciones destinadas a una persona específica solo podrán realizarse cuando exista una justificación terapéutica concreta. De esta manera, se busca eliminar la responsabilidad que históricamente recaía sobre pacientes y allegados al momento de conseguir donantes.

Según el Ministerio de Salud, este cambio permitirá contar con un sistema más seguro debido a que los donantes voluntarios y habituales presentan una menor prevalencia de infecciones transmisibles.

Además, la promoción de la donación voluntaria se convierte en un eje central de la política sanitaria nacional. Las autoridades recordaron que una sola donación puede llegar a salvar hasta cuatro vidas, lo que convierte a este acto solidario en una herramienta fundamental para el funcionamiento del sistema de salud.

Nuevos criterios para seleccionar donantes

La actualización normativa también incorpora cambios importantes en los requisitos exigidos a quienes desean donar sangre. Uno de los puntos destacados es la eliminación de restricciones consideradas obsoletas y discriminatorias.

El nuevo esquema deja atrás la exclusión de determinados grupos poblacionales considerados históricamente de riesgo y establece una evaluación basada exclusivamente en las conductas individuales del potencial donante.

Entre los aspectos que serán analizados se encuentran determinadas prácticas sexuales y el consumo de drogas, siempre bajo criterios sustentados en evidencia científica. Asimismo, se eliminó el requisito de realizar ayuno antes de la extracción.

En su lugar, se recomienda:

• Beber al menos 500 mililitros de agua o bebidas con sales.

• Realizar la hidratación aproximadamente media hora antes de la donación.

La modificación busca facilitar el proceso y mejorar la experiencia de quienes concurren a donar sangre.

Cambios en los períodos de espera

Los avances tecnológicos en las pruebas de tamizaje también permitieron revisar los tiempos de espera aplicados a distintos factores de riesgo. La nueva normativa establece un período de diferimiento de seis meses para determinadas situaciones.

Entre ellas figuran:

• Haber tenido una nueva pareja sexual en los últimos tres meses.

• Haber mantenido más de una pareja sexual durante ese período.

• Haberse realizado tatuajes o piercings.

• Haber permanecido en instituciones penales durante más de 72 horas.

Estas modificaciones responden a la actualización de los conocimientos científicos y al desarrollo de nuevas herramientas de detección y control sanitario.

Hacia una red integrada de sangre

Otro de los pilares de la reforma es la consolidación de un modelo de red integrada de sangre. El objetivo es coordinar de manera más eficiente todos los procesos vinculados a la recolección, almacenamiento y distribución de componentes sanguíneos.

Para alcanzar esta meta, la normativa fortalece el rol de los Centros Regionales de Hemoterapia y prevé la desactivación progresiva de los Bancos de Sangre Intrahospitalarios. Según se indicó, esta reorganización permitirá alcanzar mayores niveles de:

• Eficiencia operativa.

• Costo-efectividad.

• Seguridad transfusional.

El nuevo esquema busca además mejorar la capacidad de respuesta ante distintas demandas sanitarias mediante una administración más coordinada de los recursos disponibles.

Informatización y trazabilidad obligatoria

La modernización del sistema también incorpora una fuerte apuesta por la digitalización. La normativa establece la obligatoriedad de informatizar los registros y garantizar sistemas de trazabilidad en todos los centros de hemoterapia, bancos de sangre y servicios de medicina transfusional del país.

Esto implica que cada etapa deberá estar debidamente documentada, controlada y auditada.

La trazabilidad abarcará todo el recorrido de la sangre:

• Promoción de la donación voluntaria.

• Obtención de las unidades de sangre.

• Procesamiento y almacenamiento.

• Distribución.

• Aplicación al paciente receptor.

El objetivo es garantizar mayores niveles de control y seguridad durante todo el proceso.

Nuevas regulaciones para terapias celulares

La actualización también incorpora lineamientos regulatorios específicos para el procesamiento de terapias celulares y componentes especiales. Entre ellos se encuentran:

• Plasma Rico en Plaquetas (PRP).

• Suero Autólogo Oftalmológico (SAO).

Con esta incorporación, el Estado Nacional asume funciones de gobernanza sobre estos procedimientos y establece que su producción solo podrá realizarse en establecimientos habilitados por la Ley de Sangre.

Un proceso de implementación gradual

La entrada en vigencia de la normativa comenzó con su publicación en el Boletín Oficial. Sin embargo, la transformación completa del sistema demandará un proceso gradual de adecuación tecnológica y estructural.

Las instituciones alcanzadas por la medida dispondrán de un plazo máximo de dos años para implementar todos los cambios requeridos.

Con esta reforma, el Ministerio de Salud busca consolidar un Sistema Nacional de Sangre más moderno, seguro y eficiente, alineado con estándares internacionales y orientado a fortalecer la donación voluntaria como principal fuente de abastecimiento. La iniciativa representa una actualización integral de un área clave para el funcionamiento del sistema sanitario y para la atención de miles de pacientes que requieren transfusiones en todo el país.