En el marco de las múltiples actividades y homenajes impulsados por el Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, una de las iniciativas culturales más significativas apunta a recuperar y poner en valor una expresión artística que busca convertirse en emblema identitario del departamento de Fray Mamerto Esquiú. Se trata de la "Danza El Frailecito", una creación integral del profesor Ricardo Reynaldi que recrea tradiciones y elementos propios de la cultura local, inspirada especialmente en antiguas manifestaciones populares de Collagasta.
La figura del ilustre fraile nacido en Piedra Blanca continúa siendo el centro de distintas acciones culturales, religiosas y patrimoniales que intentan mantener vigente su legado y acompañar el deseo colectivo de que pueda llegar a ser canonizado. Dentro de ese conjunto de propuestas, la cultura ocupa un lugar central como herramienta de memoria y de construcción de identidad comunitaria.
Una danza concebida como identidad departamental
La "Danza El Frailecito" es presentada como la primera danza propiamente típica del departamento de Fray Mamerto Esquiú. La obra fue ideada íntegramente por Ricardo Reynaldi, quien desarrolló la letra, la música y la coreografía, tomando como punto de partida antiguas costumbres y expresiones tradicionales vinculadas a la región.
Según explicó el propio autor, uno de los aspectos más distintivos de la danza es la inspiración tomada de antiguos bailes tradicionales de Collagasta, en los que los bailarines realizaban figuras con pañuelos reproduciendo la señal de la cruz. A partir de esos saberes populares y de esas prácticas de raigambre religiosa fue tomando forma definitiva la obra que hoy vuelve a cobrar protagonismo.
Reynaldi sostuvo que la coreografía conserva precisamente esa figura simbólica dentro de la danza para mantener el componente espiritual y religioso ligado a la vida y obra del Beato Esquiú. En ese sentido, destacó que la creación intenta unir tradición, fe y pertenencia cultural.

"El resultado de esa visión es ahora este baile", expresó el profesor, al tiempo que remarcó que la danza "conserva la figura dentro de la coreografía de la señal de la cruz, para mantener la raigambre religiosa y que en la letra se habla del fraile y de su vida".
Una obra cultural recuperada en el Bicentenario
La recuperación de esta danza se da en el contexto de las celebraciones por los 200 años del nacimiento de Mamerto Esquiú, considerado una de las figuras más trascendentes de la historia catamarqueña y recordado como el "Orador de la Constitución". De acuerdo con lo relatado por Reynaldi, la historia y el desarrollo de esta creación ya habían sido difundidos anteriormente en el libro "Historias culturales de la tierra del orador", publicación que vio la luz en el año 2020 gracias al trabajo conjunto de la Municipalidad de Fray Mamerto Esquiú y la editorial Edicosa.
Ahora, en el marco del Bicentenario, la obra vuelve a ser puesta en valor como una manera de rendir homenaje al fraile catamarqueño y fortalecer la identidad cultural del departamento a través de una manifestación artística propia.
La iniciativa no solo busca rescatar una expresión tradicional, sino también incorporarla al patrimonio simbólico y cultural de la comunidad. En ese sentido, Reynaldi explicó que la danza comienza actualmente un proceso de difusión para acercarla a la gente y lograr que se convierta en parte del acerbo cultural local.

Tradición, fe y patrimonio cultural
La propuesta artística pone en diálogo distintos elementos vinculados a la historia y a las tradiciones del departamento. La referencia a las antiguas danzas de Collagasta, el uso de los pañuelos como representación de la señal de la cruz y la presencia permanente de la figura del fraile en la letra y la música conforman una síntesis cultural con fuerte contenido identitario.
Para el autor, el valor de la obra radica también en haber construido una expresión cultural genuinamente local. Reynaldi afirmó que, si bien la danza es una recreación basada en tradiciones preexistentes, tanto la música como la letra son de su autoría, lo que le permite consolidarse como una propuesta artística propia y representativa. "Esto la hace nuestro estandarte en cuanto a danzas tradicionales", señaló el profesor al referirse a la importancia simbólica que la "Danza El Frailecito" adquiere dentro de las celebraciones del bicentenario.