En la antesala de la ceremonia de lanzamiento del Año Jubilar por el Bicentenario del Natalicio del Beato Mamerto Esquiú, que tendrá lugar esta noche a las 21.00, en el templo franciscano de la capital catamarqueña, durante la mañana de este sábado 10 de enero, se llevaron a cabo los actos litúrgicos por los 143 años de su fallecimiento, en El Suncho, departamento La Paz, jurisdicción de la parroquia San Roque.
A primeras horas de la mañana, los fieles devotos y peregrinos se congregaron en la Plazoleta de los Niños de la localidad de Esquiú, desde donde a las 6.30 partieron en peregrinación hacia El Suncho, llevando las imágenes de la Virgen del Valle y del Beato Mamerto Esquiú y su reliquia. También se sumó la imagen de la Virgen del Rosario llevada por peregrinos de la localidad Alto del Rosario.
Tras su arribo al lugar del paso a la Gloria de nuestro querido Beato Esquiú, se celebró la Santa Misa, presidida por el padre Ángel Nieva, párroco de San Antonio de Padua (Capital), y concelebrada por el padre Humberto Carrizo, párroco de San Roque (Recreo), y los sacerdotes franciscanos Ronen Espósito y Manuel Carrazco.

Participaron autoridades legislativas provinciales, entre ellas el senador por Capital y presidente provisional de la Cámara de Senadores, Dr. Ramón Figueroa Castellanos; los senadores por los departamentos La Paz, Ancasti y Capayán, Devora del Valle Romero, Rodolfo Santillán y Gonzalo Ormachea, respectivamente; las concejalas de Recreo Fabiana Robledo y Marta Chávez; y el delegado de Esquiú, Hugo Roberto Díaz Bazán.
En su homilía fray Ronen Espósito dijo que "es un gran honor poder compartirles alguna resonancia del Evangelio en este lugar tan significativo para todos los devotos de Esquiú. Hemos venido peregrinando tras su imagen y la de la Virgen del Valle para llegar a este lugar donde nuestro Beato entregó su alma al Señor, así como dice la zamba
'Del Suncho a la Gloria'". Además, comentó que "soy hermano franciscano de San Antonio de Arredondo y hemos venido peregrinando también desde Córdoba para empezar a celebrar este tiempo de Jubileo que empezamos a vivir como Diócesis de Catamarca".
Al reflexionar sobre el Evangelio según San Lucas, que relata la Última Cena, donde dice que "había varios de los discípulos que querían ser los más importantes, estar en los primeros puestos", afirmó que "el Señor nos invita a evaluar qué lugar ocupo en mi comunidad, en mi familia".
En ese sentido, manifestó que "el Papa León XIV nos invita a ser constructores de paz", agregando que el Beato Esquiú "ha sido constructor de unidad, que llega a este lugar peregrino y servidor de la unidad, no como el primero sino como aquel que sirve, el pastor que se ubica a los pies del pueblo, de aquel que está necesitando ser escuchado. Nosotros seguramente venimos con muchas plegarias a ofrecerle al Beato Esquiú, y él las recibe como un pastor, como un servidor que quiere ser puente para recibir esas plegarias y junto a la Virgen del Valle llevarlas al trono del Altísimo".
"Por eso, el Señor Jesús nos dice que el que quiera ser el más grande que se comporte como el menor, y el Beato Esquiú, como buen franciscano, viene aquí a hacerse el menor, a entregar su espíritu al Señor desde la tierra desnuda, desde la tierra cruda, para pasar del Suncho a la Gloria", señaló, apuntando que "si nosotros queremos pasar de esta tierra a la Gloria también tendremos que hacer el camino de nuestro Beato, pasar de nuestras limitaciones, de nuestras pobrezas y ofrecerlas para ser reconciliados, ser perdonados para caminar como hermanos y hermanas".
"Que en este tiempo de Jubileo también podamos hacer este camino de ser reconocidos como hijos e hijas de Dios, a llamarnos también hermanos y hermanas. Por eso, todo aquello que traemos en el corazón, depositémoslo sobre el altar para que el Señor lo haga acción de gracias. Y así, como el Beato hace de su vida una acción de gracias, nosotros también podamos hacer de nuestra vida una verdadera acción de gracias, y que ya no nos reconozcan por nuestras limitaciones, por nuestras luchas, por nuestros enojos, sino por aquello que somos: hijos e hijas del mismo Dios, hermanos y hermanas".
Antes de la bendición final se rezó la oración por la pronta canonización del Beato Mamerto Esquiú.
Luego de la celebración eucarística los presentes compartieron un desayuno comunitario.