La localidad de Piedra Blanca, en el departamento Fray Mamerto Esquiú, se convirtió este lunes 11 de mayo en el epicentro de una de las celebraciones religiosas e históricas más trascendentes para Catamarca y para la Iglesia argentina. En el marco del Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, una multitud de fieles, peregrinos, religiosos y autoridades participaron de las actividades centrales organizadas en honor al fraile franciscano catamarqueño, cuya figura continúa proyectándose como símbolo espiritual, social y político.
La celebración se desarrolló dentro del Año Jubilar Diocesano, bajo el lema "Beato Mamerto Esquiú, apóstol y ciudadano, servidor de la sociedad", y también en el contexto del Jubileo por los 800 años del nacimiento de San Francisco de Asís, fundador de la Orden Franciscana, cuya espiritualidad marcó profundamente la vida del Beato Esquiú.
Una celebración multitudinaria
La jornada central tuvo lugar frente al histórico templo de San José de Piedra Blanca, donde se celebró la Misa Solemne presidida por el cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba. La ceremonia contó además con la participación del cardenal Vicente Bokalic, arzobispo de Santiago del Estero y primado de Argentina, junto al obispo anfitrión, Mons. Luis Urbanč, y otros 12 obispos de distintas diócesis del país.
Entre las autoridades eclesiásticas presentes estuvieron:
- Mons. Mario Cargnello, arzobispo de Salta.
- Mons. Carlos Sánchez, arzobispo de Tucumán.
- Mons. César Daniel Fernández, obispo de Jujuy.
- Mons. Dante Braida, obispo de La Rioja.
- Mons. José Luis Corral, obispo de Añatuya.
- Mons. José Antonio Díaz, obispo de Concepción.
- Mons. Luis Antonio Scozzina, obispo de Orán.
- Mons. Rubén Darío Quintana, obispo prelado de Cafayate.
- Mons. Claudio Pablo Castricone, obispo coadjutor de Orán.
- Mons. Enrique Martínez Ossola, obispo auxiliar de Santiago del Estero.
- Mons. Alejandro Nicolás Musolino, obispo auxiliar de Córdoba.
- Mons. Roberto Ferrari, obispo auxiliar de Tucumán.
La celebración reunió además a numerosos sacerdotes del clero catamarqueño y de diócesis hermanas, junto a religiosas, religiosos, peregrinos y representantes de instituciones educativas y civiles.
También participaron autoridades provinciales encabezadas por el gobernador Raúl Jalil, la intendenta de Fray Mamerto Esquiú, Alejandra Benavídez, legisladores provinciales y nacionales, y el rector de la Universidad Nacional de Catamarca, Oscar Arellano.
"Peregrino de esperanza"
Durante su homilía, el cardenal Ángel Rossi vinculó la figura del Beato Esquiú con el lema del Jubileo 2025: "Peregrinos de esperanza". En ese marco, sostuvo que esa definición "le calza justito, a medida, al Beato Fray Mamerto Esquiú".
Rossi recordó que san Juan Pablo II definía al ser humano como "Homo Viator", es decir, "el hombre que camina", y remarcó que la esperanza es "la virtud del hombre que camina". A partir de allí describió el itinerario espiritual y geográfico del fraile catamarqueño.
"Fray Mamerto Esquiú fue claramente eso. Peregrino por los caminos de este mundo: Catamarca, Tarija, Perú, Ecuador, Tierra Santa, Roma, Córdoba", expresó. El arzobispo cordobés también destacó la cercanía del Beato con los pobres y necesitados, al afirmar que "su casa era la casa de los pobres" y que compartía con ellos no sólo el pan material, sino también el consuelo espiritual.
En uno de los pasajes más emotivos de la homilía, Rossi recordó una anécdota vinculada al paso de Esquiú por Córdoba. Según relató, cuando un extranjero preguntó qué era lo mejor que tenía la ciudad, le respondieron que conociera al obispo. Luego le indicaron que identificara la casa donde entraban y salían pobres y necesitados, porque allí vivía Esquiú.
El mensaje del Papa León XIV
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la lectura del mensaje enviado por el Papa León XIV con motivo del Bicentenario. El texto fue leído por el cardenal Vicente Bokalic y reflejó un profundo reconocimiento a la figura del fraile catamarqueño.
El Sumo Pontífice definió al Beato como un "religioso franciscano, misionero y obispo" que "dejó una huella luminosa y fecunda en la Iglesia y en la sociedad de su tiempo".
En otro tramo de la carta, el Papa sostuvo que Esquiú "nos enseña a vivir la comunión y la misión evangelizadora de manera concreta, con gestos y obras de bien". Además, realizó un llamado directo a trabajar por la paz, retomando uno de los ejes centrales de la vida y pensamiento del fraile catamarqueño.
"Que la llamada a trabajar por la paz, a la que el beato catamarqueño supo responder en su tiempo y con determinación y valentía, también resuene hoy con fuerza en ustedes y se traduzca en gestos concretos de amor y reconciliación", expresó León XIV.
La indulgencia plenaria y el reconocimiento de la Iglesia
Tras la comunión, el canciller y secretario de la Curia Diocesana, padre Diego Manzaraz, dio lectura al decreto de la Penitenciaría Apostólica mediante el cual se concedió la gracia de la Indulgencia Plenaria a todos los fieles que participen de las celebraciones por el Bicentenario.
El beneficio espiritual estará vigente desde el 11 de mayo de 2026 hasta el mismo día de 2027 y podrá obtenerse peregrinando a distintos lugares sagrados vinculados al Beato Esquiú, entre ellos:
- La Iglesia Catedral Metropolitana de Córdoba.
- El Santuario y Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle.
- El Santuario de la Gruta de la Virgen del Valle.
- La Iglesia de San José de Piedra Blanca.
- El templo del paraje El Suncho.
- Todas las iglesias franciscanas de la región NOA.
El decreto establece además que los fieles deberán cumplir con las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice.
Procesión, emoción y homenaje popular
Luego de la misa se realizó una multitudinaria procesión por las calles de Piedra Blanca. La imagen del Beato Mamerto Esquiú fue acompañada por las imágenes de la Virgen del Valle, el Santo Cura Brochero, San Francisco de Asís y Mama Antula.
Durante el recorrido, los obispos presentes llevaron entre sus manos la reliquia del Beato que se venera en la parroquia San José.
La columna de fieles avanzó entre cantos y oraciones hasta llegar a la casa natal de Esquiú, donde se entonaron el Himno Nacional Argentino, el Himno a Catamarca y el Himno a Fray Mamerto Esquiú. El momento culminó con el canto del cumpleaños feliz y una lluvia de papelitos que aportó un clima de alegría y profunda emoción colectiva.
La celebración concluyó nuevamente en el templo de San José, donde Mons. Luis Urbanč impartió la bendición final, cerrando una jornada histórica atravesada por la fe, el recuerdo y el reconocimiento al legado espiritual, social y humano del Beato Mamerto Esquiú.