Circunstancias que generan la violencia

La filósofa Moira Pérez abrió el conversatorio permanente “Violencia, género y relaciones de poder”.

07 Septiembre de 2021 20.21

La Asesoría General de Gobierno organizó el conversatorio permanente “Violencia, género y relaciones de poder”. La actividad se realiza de manera virtual. El primer encuentro se concretó el lunes 30 de agosto. En esta ocasión, Moira Pérez es doctora en filosofía, docente, especialista en violencia e investigadora.

En este primer encuentro virtual, el objetivo fue abordar los conceptos de violencia, género y relaciones de poder, desde un enfoque analítico. Tales  temas están muy presentes en la actualidad y su desarrollo tuvo un incremento exponencial en todos los ámbitos.

“La violencia y el género no son solo cuestiones teóricas; son cuestiones que marcan nuestras vidas, las vidas de las instituciones que habitamos y también de las instituciones de las que nos vamos por estos motivos. La violencia es un concepto ambiguo -no todas las personas entendemos lo mismo-. Incluye una dimensión moral -no solo se describe si no que emitimos un juicio moral hacia una persona como malo o repudiable, e intentamos poder de nuestro lado-, es un concepto social e históricamente situado, inmiscuido de disputas de poder”, indicó.

La profesional partió del entendimiento de que la violencia es un fenómeno estructural. A la vez, consideró que las instancias de violencia en la sociedad e instituciones no son un error o 'algo que salió mal', un resabio del pasado, algo que no se logra corregir o que hace gente desviada o gente inadaptada. Es decir, es una pieza fundamental para que nuestra sociedad tal como existe funcione. La violencia es una forma de relación social, es decir, de relaciones entre individuos y también de un ordenamiento social, de cómo se estructura la sociedad.

A la vez, advirtió que como forma de relación social, la violencia es la negación del otro. Una negación que es histórica, situada y socialmente de la legitimidad, de la existencia de otro sujeto, de otra comunidad o de otra cultura. El sexismo y el racismo son las expresiones más evidentes de la violencia estructural pero hay muchas otras expresiones, aseguró.

También remarcó que la violencia puede ser directa; se trata de la violencia física, la explosiva, que es visible. Incluso, hay expresiones de violencia como lo que se llama violencia lenta o las micro agresiones que suelen pasar desapercibidas porque están naturalizadas. Tienen una temporalidad diferida, e incluso como las micro agresiones pueden ser interpretadas como actos inofensivos o actos bondadosos, explicó.

Castigos

La violencia de género se expresa de forma directa y de forma letal lo hace a través de femicidios. En términos de violencia policial, a través de la criminalización de la protesta, de la defensa del territorio o como un suicidio derivado de una situación de extrema desesperanza. Existen las formas sutiles como las micro agresiones también deben ser abordadas, funcionan por acumulación, detalló.

Debido a las modalidades en que se manifiesta la violencia, se debe realizar un abordaje integrar, para ofrecer herramientas a fin de que las personas que causan daño comprendan lo que hicieron y encuentren la forma de actuar de otra manera en futuro. Además, destacó que las violencias de género se desarrollan en el marco de relaciones desiguales de poder y no necesariamente en el marco de parejas, sino también se producen en el ámbito de las instituciones, en relaciones profesionales, de clase, raciales y de edad, entre otras. Por lo que las relaciones de poder también deben ser estudiadas cuando se piensa en erradicar las violencias.

A la vez, observó que las respuestas institucionales usualmente se enfocan en las personas que producen el daño que en las personas que la sufren. En ese sentido, se responde con el castigo. En esta sociedad, la importancia de un problema parecería medirse en cuanto se castiga a las personas que lo ejercen.

En contrapunto, existe otra alternativa de buscar dónde se origina el problema y cuáles son las condiciones que hacen posible esa violencia. Es decir, no se pone foco en el castigo, sino en buscar revertir para que ese problema deje de existir que expresa un fenómeno estructural que va mas allá del individuo. Para ello, se requieren medidas concretas y sostenidas que acompañen el proceso de reparación para la persona que ha sufrido el daño y de transformación de las condiciones que hicieron que el daño sea posible. También, requiere, trabajar en la transformación subjetiva del individuo para que no seguir ejerciendo daño. El principio de no repetición es uno de los ejes de la justicia transicional. Entender cuáles son las circunstancias que generan la violencia.

La especialista señaló que existe una organización social y cultural en la que se conectan las distintas formas violencias. Todas las formas de violencia se retroalimentan y hacen a la violencia estructural, a la jerarquización de los seres humanos y a la distribución desigual, detalló. Todas estas formas tienen dimensiones simbólicas, materiales, individuales y colectivas.

Cuestión de género

En cuanto a la noción de violencia de género, aclaró, se suele hacer referencia sólo a mujeres, “mujeres cis” -aquellas que no son trans-. Ello se debe al enorme trabajo que han hecho los feminismos para poner en la agendas públicas y en las políticas globales la violencia en contra de las mujeres en relaciones de pareja, advirtió.

En ese sentido, Pérez consideró que ese término es muy reducido e incorpora a las distintas identidades de género como un fenómeno subjetivo en la actualidad, tomando el concepto del artículo 2 de la Ley Nacional 26743 de Identidad de Género. En este contexto, mencionó que el género es una vivencia interna que tienen todas las persona y que el nuestro camino sin importar el género que una persona tenga. Asimismo, no hay nada propio o esencial de ningún género ni ninguna conexión necesaria entre un género y un cuerpo. Por lo tanto, existen tantos géneros como vivencias internas de los sujetos, remarcó.

En este sentido, sostuvo que al pensar al género con una base cis sexista, todos los instrumentos son inadecuados para atender a la complejidad del género y perjudican a las personas que no se identifican con estas dos formas de géneros (masculino y femenino). Entonces, señaló, distintas identidades padecen distintas formas de violencia, algunas más sutiles, otras más extremas. En consecuencia, es necesario conocer las interconexiones entre las múltiples y variables formas de violencia, múltiples expresiones de la violencia estructural. Las formas más sutiles de violencia preparan el terreno para las formas más extremas. Ante esta situación, es necesario entender que las distintas modalidades de violencia forman parte del todo, de una estructura social violenta que cuesta ver y que sirve para abordar todo el espectro de formas de violencia.