Cuando uno va a comprar una sandía, uno ruega que salga buena. Pero eso no siempre sucede y más de una vez nos llevamos a casa una fruta que está verde o está pasada. Lo bueno es que todo el mundo puede conocer algunos trucos para elegir una sandía dulce y firme en su interior.
Si uno se lleva una sandía entera, tendrá que rogar qué, al partirla en dos, esté buena en su interior para no llevarse una desilusión.
Lo óptimo es que la fruta esté bien roja, firma y cuente con un sabor dulce y fresco, en su momento justo.
Distinto es cuando uno va a la verdulería a comprar media sandía y uno puede ver en qué estado se encuentra, para no llevarse una sorpresa en casa.
Al igual que el melón, elegir una sandía dulce y firme no es fácil, por lo que sería inteligente conocer algunos consejos para una buena elección de la fruta, como los que brinda el sitio frutinter.com, empresa familiar española con una larga tradición hortofrutícola.
Sandía a punto: cómo saber si esta fruta está buena
Para elegir una buena sandía, que sea dulce, tenga una pulpa firme, no esté verde ni pasada, es recomendable seguir estos consejos:
- Una sandía siempre tiene que tener un tamaño homogéneo, más allá que si su forma es redonda o alargada. Es mejor elegir las que son simétricas y no deformadas, ya que esto quiere decir que la fruta absorbió agua y sol de manera desproporcionada.
- Es ideal que la sandía tenga un peso proporcional a su tamaña. Mientras más pesada sea, más chances de que esté buena habrá. Si tiene un tamaño y su peso no la representa al tantearla con las manos, puede que esté seca en su interior.
- Una sandía estará bien dulce cuando su cáscara no tenga brillo, sea oscura y se vea apagada. Si la sandía tiene una mancha amarilla, es buena señal, ya que esta fruta demuestra estar madura al permanecer todo su proceso de maduración al sol. Si la mancha es verde o blanca, la fruta no está tan dulce.
- El sonido es importante. Golpear con los nudillos la sandía para corroborar su estado. Si suena hueca y contundente, quiere decir que está lista para ser saboreada. Si el sonido es suave y hace eco, es señal de que le falta. Si se presiona la corteza con los dedos, tiene que estar firmo y no hundirse. Lo mismo sucede con el melón.
- En su interior, la sandía tiene que tener un color rojo intenso y vivo. Si es un rojo muy oscuro, puede llegar a estar pasada y fermentada.