Crecer con rasgos de TDAH: un riesgo silencioso para la salud en la adultez
Un estudio de seguimiento de más de cuatro décadas reveló que las personas que presentaban rasgos de TDAH en la infancia tienen mayores probabilidades de desarrollar problemas de salud física y discapacidad en la adultez. Los investigadores advierten sobre la falta de diagnóstico y apoyo adecuado a lo largo de la vida.

Un estudio de largo plazo realizado por investigadores del University College London (UCL) y la Universidad de Liverpool reveló que los niños que presentan rasgos de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) a los 10 años tienen un mayor riesgo de padecer problemas de salud física y discapacidad relacionada con la salud al llegar a la mediana edad. La investigación, que analizó datos de casi 11.000 personas seguidas desde la infancia hasta los 46 años, aporta nueva evidencia sobre el impacto sostenido de esta condición a lo largo de la vida.

El trabajo fue publicado en la revista científica JAMA Network Open y es considerado uno de los estudios más amplios y prolongados en examinar la relación entre los rasgos de TDAH en la niñez y la salud física en la adultez. Según los autores, los resultados reflejan una combinación de riesgos de salud asociados al TDAH y de los efectos acumulativos de la falta de apoyo adecuado, especialmente en etapas posteriores de la vida.

Desafíos de salud a lo largo del tiempo

El autor principal del estudio, el profesor Joshua Stott, de la UCL, afirmó que los hallazgos "añaden evidencia preocupante de que las personas con TDAH son más propensas a experimentar una salud peor que la media a lo largo de su vida". Si bien subrayó que las personas con TDAH pueden prosperar con el acompañamiento adecuado, advirtió que ese apoyo "suele ser insuficiente", en parte debido a la escasez de servicios especializados y al subdiagnóstico, especialmente en adultos de mediana edad y mayores.

El TDAH se caracteriza por diferencias en la atención, junto con niveles elevados de hiperactividad o impulsividad. Muchas personas con esta condición presentan altos niveles de energía y la capacidad de concentrarse intensamente en tareas que les resultan motivadoras, pero suelen experimentar dificultades para sostener la atención en actividades rutinarias o menos estimulantes.

Estas características pueden afectar la planificación, la gestión del tiempo y el control de impulsos, lo que, con el paso de los años, puede impactar negativamente en el desempeño escolar y laboral, así como aumentar el riesgo de problemas sociales y ocupacionales.

Un seguimiento de más de cuatro décadas

Para evaluar los efectos a largo plazo, los investigadores analizaron datos de 10.930 participantes del Estudio de Cohorte Británica de 1970, que sigue a personas desde su nacimiento hasta la mediana edad. Los rasgos de TDAH fueron evaluados a los 10 años mediante cuestionarios de comportamiento completados por padres y docentes, independientemente de que los participantes hubieran recibido o no un diagnóstico formal.

Los resultados mostraron que las personas con niveles más altos de rasgos de TDAH en la infancia tenían más probabilidades de reportar problemas de salud física a los 46 años. En concreto, presentaban un 14% más de probabilidades de informar dos o más condiciones médicas, entre ellas migrañas, problemas de espalda, cáncer, epilepsia o diabetes.

Entre quienes mostraban rasgos elevados de TDAH a los 10 años, el 42% reportó al menos dos problemas de salud física en la mediana edad, frente al 37% de aquellos con puntajes más bajos. Además, este grupo fue más propenso a reportar discapacidad relacionada con la salud física, es decir, dificultades para trabajar o realizar actividades cotidianas como consecuencia de su estado de salud.

Factores asociados y diferencias de género

El estudio identificó que los peores resultados de salud física estaban parcialmente vinculados a una mayor prevalencia de problemas de salud mental, índice de masa corporal elevado y tasas más altas de tabaquismo entre las personas con rasgos de TDAH. Investigaciones previas también indican que este grupo es más propenso a atravesar eventos vitales estresantes, exclusión social y a recibir menos controles médicos preventivos.

Asimismo, la asociación entre los rasgos de TDAH en la infancia y la discapacidad relacionada con la salud física fue más fuerte en mujeres que en hombres, un hallazgo que refuerza la necesidad de enfoques diferenciados.

"El TDAH dificulta el control de impulsos y se asocia a una peor salud mental, en parte por la desventaja social que enfrentan quienes viven con esta condición", explicó Stott.

Implicancias para la salud pública

La autora principal, la doctora Amber John, destacó que si bien la mayoría de las personas con TDAH llevará vidas largas y saludables, muchas enfrentan barreras para acceder a diagnósticos tempranos y apoyos adecuados. "Proporcionar el acompañamiento correcto puede mejorar de manera significativa los resultados de salud física y mental", señaló.

Los investigadores subrayaron que las estrategias de salud pública deberían contemplar las necesidades específicas de las personas con TDAH, facilitando el acceso a programas de detección, seguimiento y atención médica a lo largo de toda la vida.