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Día de la Hamburguesa: por qué se celebra el 28 de mayo en todo el mundo

Es la comida que logró convertirse en un fenómeno global y también en parte de la identidad gastronómica argentina. Desde las primeras cadenas nacionales hasta las propuestas artesanales actuales, el consumo de hamburguesas atravesó décadas de cambios y nuevas tendencias.

28 Mayo de 2026 08.36

El 28 de mayo se celebra el Día Mundial de la Hamburguesa, una fecha dedicada a una de las comidas rápidas más populares y consumidas del planeta. En la Argentina, la hamburguesa no solo logró instalarse como un producto masivo, sino que además desarrolló una identidad propia que atravesó distintas generaciones, estilos gastronómicos y modelos de consumo.

La fecha recuerda al cocinero Louis Lassen, un inmigrante alemán que en 1900 sirvió en Connecticut, Estados Unidos, la primera hamburguesa moderna registrada. Con el paso de los años, aquel plato logró expandirse por el mundo y convertirse en un verdadero fenómeno global de la gastronomía.

En la Argentina, el desembarco de la hamburguesa comenzó a consolidarse recién en la década del 60, cuando distintos empresarios locales empezaron a observar y replicar el modelo gastronómico estadounidense. Desde entonces, el producto evolucionó desde el formato industrial y de comida rápida hasta las actuales hamburgueserías artesanales inspiradas en técnicas y estilos internacionales.

Los primeros pasos de la hamburguesa en la Argentina

Uno de los nombres más importantes en la historia hamburguesera argentina fue Tito Lowenstein. El empresario quedó impactado tras un viaje de negocios por Estados Unidos, donde observó el crecimiento del fenómeno hamburguesero y decidió trasladar esa idea al mercado argentino.

De esa iniciativa nació Paty, una de las marcas más emblemáticas del país y uno de los productos que terminaron consolidándose como símbolo de consumo popular en reuniones familiares, parrillas y comidas rápidas.

La expansión inicial de la hamburguesa no se limitó únicamente a la producción industrial. También comenzó a desarrollarse una propuesta gastronómica inspirada directamente en la cocina norteamericana. En ese contexto, otro momento clave ocurrió en 1961 con la apertura de The Embers, en Acassuso. El restaurante fue fundado por Carlos Pausi y es considerado el primer local de cocina norteamericana de la Argentina.

The Embers y el modelo estadounidense

The Embers logró destacarse rápidamente por una propuesta estética y gastronómica inspirada en los tradicionales diners de Estados Unidos. El restaurante se volvió reconocido por sus hamburguesas identificadas con pequeñas banderas según el estilo gastronómico elegido por los clientes.

Además de hamburguesas, el menú incluía distintos productos típicos de la cocina estadounidense:

  • Pollo frito
  • Sandwiches
  • Huevos revueltos
  • Aros de cebolla

Ese modelo marcó uno de los primeros intentos de instalar en la Argentina una experiencia gastronómica vinculada a la cultura estadounidense, mucho antes de la llegada de las cadenas internacionales de comida rápida.

El fenómeno de Pumper Nic

La expansión masiva de la hamburguesa en el país llegó en 1974 con la apertura de Pumper Nic, la primera gran cadena hamburguesera nacional, fundada también por Tito Lowenstein.

Durante las décadas del 70 y 80, Pumper Nic se transformó en un verdadero fenómeno cultural y comercial. Sus locales, promociones y menús marcaron a toda una generación de argentinos y ayudaron a consolidar definitivamente el hábito de consumir hamburguesas fuera del hogar.

La marca logró una fuerte identificación popular y todavía hoy mantiene presencia en la memoria colectiva. En redes sociales, muchos usuarios continúan recordando con nostalgia la experiencia de consumir en sus locales e incluso suelen reclamar el regreso de la cadena. Pumper Nic representó además la consolidación de un modelo de consumo asociado a la comida rápida, los espacios juveniles y la expansión de cadenas gastronómicas dentro de centros urbanos y comerciales.

La llegada de McDonald's y Burger King

El mercado hamburguesero argentino cambió definitivamente con el desembarco de las grandes cadenas internacionales. En 1986 llegó McDonald's y, pocos años después, en 1989, desembarcó Burger King. Ambas compañías lograron una rápida expansión y marcaron nuevas tendencias de consumo en el país.

A partir de entonces, el modelo industrial de hamburguesas dominó durante años gran parte del mercado gastronómico argentino. Las cadenas internacionales consolidaron estándares de producción masiva, formatos de atención rápida y estrategias comerciales orientadas al consumo familiar y juvenil.

La presencia de estas marcas también profundizó la competencia dentro del sector y modificó los hábitos de consumo vinculados a la comida rápida en las principales ciudades argentinas.

El auge de las hamburgueserías artesanales y las smash

La escena volvió a transformarse a partir de la década de 2010 con el crecimiento de hamburgueserías artesanales y propuestas gourmet que comenzaron a diferenciarse del modelo industrial tradicional.

Las nuevas hamburgueserías argentinas tomaron inspiración de distintos estilos estadounidenses, entre ellos la llamada escuela de Oklahoma, y popularizaron las hamburguesas "smash".

La técnica smash se caracteriza por cocinar la carne aplastada sobre la plancha caliente junto a cebolla, lo que permite generar una superficie crocante y concentrar sabores durante la cocción. Ese estilo se convirtió rápidamente en tendencia y fue acompañado por una mejora integral en los ingredientes utilizados.

Entre las características más destacadas de las nuevas propuestas aparecen:

  • Panes de mejor calidad
  • Queso cheddar
  • Panceta
  • Hongos
  • Toppings especiales

La incorporación de esos elementos elevó el nivel del producto y terminó consolidando una verdadera cultura hamburguesera local, donde conviven cadenas históricas, marcas internacionales y hamburgueserías artesanales con identidad propia.

A más de un siglo de aquella primera hamburguesa moderna servida por Louis Lassen en Estados Unidos, el producto continúa reinventándose y manteniendo un lugar central en la gastronomía argentina y mundial.