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Cuatro claves para mejorar la velocidad de tu Wi-Fi y evitar frustraciones en casa

En una era dominada por la inmediatez y el trabajo remoto, una conexión lenta puede ser más que una molestia. Expertos explican cuáles son los errores más comunes y cómo optimizar el router para lograr una red más estable y veloz.

2 Noviembre de 2025 08.26

En tiempos donde la vida cotidiana depende cada vez más de la conexión a internet, un Wi-Fi lento o inestable puede convertirse en una fuente constante de frustración. Entre reuniones virtuales, tareas laborales, clases online y horas de entretenimiento por streaming, la velocidad y estabilidad de la red se han vuelto casi tan esenciales como la electricidad o el agua corriente.

Sin embargo, muchos usuarios desconocen que la calidad de la conexión doméstica depende en gran medida de pequeños ajustes que pueden realizarse sin ayuda técnica. Según un informe del medio especializado ZDNET, existen cuatro factores clave que determinan el rendimiento del Wi-Fi y que, si se corrigen, pueden mejorar notablemente la experiencia de conexión.

El alcance sí importa

Uno de los principales errores es no tener en cuenta el tamaño del hogar y la potencia del router. Para departamentos o viviendas de hasta 140 metros cuadrados, un único punto de acceso suele ser suficiente. Pero en casas más amplias o de dos plantas, la señal tiende a debilitarse.

En esos casos, los especialistas recomiendan actualizar el sistema a una red de malla, que consiste en un router principal y varios nodos distribuidos estratégicamente por la casa. Este tipo de configuración garantiza una cobertura uniforme y reduce los puntos muertos de señal.

También existen routers de largo alcance o extensores Wi-Fi, aunque los expertos subrayan que la ubicación del punto de acceso principal sigue siendo el factor más determinante para lograr un rendimiento óptimo.

En lo alto y en el centro

La ubicación del router puede marcar la diferencia entre una conexión fluida o una red intermitente. Lo ideal es colocarlo en el centro del hogar y a cierta altura, evitando rincones cerrados o zonas con muchos obstáculos.

A menudo, los técnicos instalan el equipo cerca del punto de entrada del cable, que no siempre coincide con la mejor posición para distribuir la señal. Si es posible, se recomienda reubicar el router en un sitio más central mediante un cable Ethernet.

Además, elevarlo del suelo —por ejemplo, sobre una estantería o un mueble alto— ayuda a reducir interferencias causadas por muebles, electrodomésticos o incluso el movimiento de las personas. Un router bien ubicado mejora las velocidades y aumenta la seguridad de la red, al minimizar el solapamiento con las señales de los vecinos.

Cuidado con las interferencias

Pocos lo saben, pero el horno microondas es uno de los principales enemigos de una buena conexión Wi-Fi. Esto se debe a que ambos operan en frecuencias similares, alrededor de los 2,4 GHz, lo que genera interferencias.

En espacios pequeños, donde el router suele estar cerca de la cocina, esto puede afectar notablemente el rendimiento de la red. También conviene alejar el equipo de dispositivos inalámbricos, como impresoras o parlantes inteligentes, que pueden competir por la misma frecuencia y provocar cortes o lentitud.

La posición de las antenas

Otro detalle que influye directamente en la calidad de la señal es la orientación de las antenas del router. Aunque algunos modelos las integran dentro del diseño, otros las exhiben de forma visible y ajustable.

Lejos de ser un rasgo anticuado, las antenas externas pueden ayudar a distribuir mejor la señal. Según ZDNET, las ondas que emiten se propagan de forma perpendicular a su posición. Esto significa que una antena vertical beneficia a casas de una sola planta, mientras que una antena colocada en posición horizontal puede mejorar la cobertura entre pisos.

En definitiva, una red estable y veloz no depende solo del proveedor de internet, sino también de una correcta configuración doméstica. En un mundo donde la conexión digital se ha vuelto indispensable, prestar atención a estos simples ajustes puede evitar contratiempos, mejorar el rendimiento y hacer que cada dispositivo funcione a la máxima velocidad posible.