El 11 de mayo de 1813, la Asamblea General Constituyente del Año XIII aprobó la "Marcha Patriótica", que con los años y algunos ajustes se convertiría en el Himno Nacional Argentino, uno de los símbolos más importantes de la identidad nacional. Sin embargo, su origen y evolución esconden historias poco conocidas que vale la pena recordar.
De la "Marcha Patriótica" al Himno Nacional
En sus primeros años, esta composición no se llamaba Himno Nacional. El Triunvirato, órgano ejecutivo que gobernó entre 1811 y 1812, había impulsado la creación de un canto que uniera al pueblo en su lucha por la independencia. Así, el 22 de julio de 1812, se le pidió al Cabildo que encargara la composición de "la marcha de la patria".
Fue en ese contexto que la Asamblea del Año XIII ordenó en marzo de 1813 la redacción de una letra que representara los ideales de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Apenas dos meses después, el 11 de mayo, Vicente López y Planes presentó un borrador que, según se dice, escribió en una sola noche y que fue aprobado rápidamente bajo el nombre de "Marcha Patriótica". Sin embargo, faltaba un componente esencial: la música.
La participación de Blas Parera
El encargado de darle sonido a estas palabras fue Blas Parera, un músico español nacido en Mataró, Cataluña, en 1777. Parera había llegado al Río de la Plata en 1797, donde se destacó como profesor de violín, piano y laúd, además de participar como voluntario en las invasiones inglesas de 1806 y 1807.
Parera solía frecuentar las tertulias de Mariquita Sánchez de Thompson, y fue en una de esas reuniones donde el poeta Esteban de Luca le presentó las estrofas de López y Planes. Inspirado, se sentó al piano y, según algunos relatos, compuso la partitura en una sola noche, probablemente tomando como referencia el Himno de David. Esta primera interpretación se habría dado el 14 de mayo de 1813 en la casa de los Thompson, aunque algunas versiones señalan que el debut oficial fue en el Salón del Consulado en Buenos Aires, a fines de ese mismo mes.
Evolución y cambios en la letra
La versión original del himno tenía una duración aproximada de 20 minutos y contenía versos que reflejaban el contexto bélico de la época, con referencias directas a la lucha contra España, como "a esos tigres sedientos de sangre fuertes pechos sabrán oponer". Con el paso de las décadas, y en un esfuerzo por suavizar el tono, se fueron eliminando algunos fragmentos para hacerlo más acorde a las relaciones diplomáticas del país.
Los primeros ajustes fueron realizados por Juan Pedro Esnaola, quien en 1847 y luego en 1860 adaptó la partitura para darle una estructura más moderna. Finalmente, en 1900, el presidente Julio A. Roca ordenó que se cantaran solo las primeras y últimas estrofas, decisión que fue ratificada por Marcelo T. de Alvear en 1928.
El 24 de abril de 1944, mediante el decreto 10.302, la "Marcha Patriótica" fue oficialmente adoptada como Himno Nacional Argentino, consolidándose como uno de los símbolos más importantes del país.
El trágico final de Blas Parera
A pesar de su contribución histórica, Blas Parera no disfrutó de la fama ni del reconocimiento que merecía. Apenas recibió un pago de 200 pesos por su trabajo y, en 1818, regresó a Europa para preservar su salud. Murió en la pobreza, en su natal Mataró, el 7 de enero de 1840, a los 63 años.
Hoy, su legado musical vive en cada acto escolar, en cada celebración patria y en cada rincón donde los argentinos entonan las estrofas que ayudó a inmortalizar.