La Vicaría Episcopal para la Educación declaró tres días de duelo para las instituciones educativas que forman parte de este órgano de la Diócesis de Catamarca, a raíz del fallecimiento de la Dra. María Ana Verna, ocurrido el 17 de septiembre.
La medida fue establecida a través del instrumento legal correspondiente y alcanza a las instituciones educativas vinculadas con la Vicaría. De acuerdo con la disposición, el período de duelo se desarrollará sin suspensión de clases, por lo que la actividad educativa continuará normalmente durante estas jornadas.
La decisión institucional expresa el reconocimiento a una figura cuya trayectoria estuvo estrechamente vinculada con la educación de Catamarca y con distintos espacios de formación, investigación, comunicación y debate pedagógico. La disposición lleva la firma del Vicario de Educación, Pbro. Lucas Segura, quien formalizó el reconocimiento institucional ante el fallecimiento de Verna.
Un llamado a la oración y al acompañamiento
Además de establecer los tres días de duelo, la Vicaría Episcopal para la Educación exhortó "a los fieles y a la comunidad educativa diocesana a elevar oraciones al Señor por el eterno descanso de su alma". El pedido se inscribe en el carácter religioso de las instituciones que integran la Vicaría y acompaña el reconocimiento de la trayectoria de la profesional fallecida.
En ese marco, María Ana Verna es destacada como "mujer de fe, investigadora y docente de amplia y fructífera trayectoria".
La definición sintetiza los diferentes ámbitos en los que desarrolló su actividad y que son recuperados en los considerandos de la disposición firmada por el Vicario de Educación. Allí se repasa su recorrido profesional, institucional y académico, así como su participación en espacios vinculados con la educación y la comunicación.
Doce años en la Vicedirección Académica
Uno de los aspectos centrales señalados en la disposición es el vínculo de Verna con el Centro Educativo y Cultural Diocesano Virgen del Valle del Obispado de Catamarca.
Según se expresa en los considerandos, fue una destacada educadora de Catamarca que dedicó su vida de fe al servicio de la educación en la provincia. En esa institución se desempeñó durante doce años en el cargo de Vicedirección Académica, función que ejerció, según el reconocimiento institucional, con idoneidad y alegre disposición.
Ese período constituye uno de los capítulos destacados de una trayectoria que la llevó a participar de diferentes ámbitos educativos. Su tarea no quedó limitada a una única función, sino que se extendió a espacios institucionales, gubernamentales, académicos y de comunicación.
La disposición también destaca su desempeño como integrante de la Junta Diocesana de Educación Católica, desde donde formó parte de un ámbito directamente relacionado con la educación católica.
Participación en la gestión educativa y en la investigación
El recorrido profesional de María Ana Verna también incluyó el desempeño de cargos educativos en la gestión gubernamental, otro de los aspectos expresamente mencionados en el instrumento institucional.
A esta experiencia se sumó una importante labor en el campo de la investigación, cuyos aportes, según se destaca, fueron generosamente puestos al servicio de la mejora en la calidad de las instituciones educativas. En particular, la Vicaría resalta que su trabajo contribuyó a promover innovaciones en formatos y tramas curriculares.
Ese aporte aparece vinculado en la disposición con su preocupación por la transformación y el fortalecimiento de las instituciones educativas. La investigación, en este sentido, es presentada como una herramienta que Verna puso al servicio de la mejora de la educación.
Una trayectoria que también llegó al ámbito de la comunicación
La experiencia de Verna se extendió además al campo de la comunicación, otro de los aspectos que la disposición rescata al reconstruir su trayectoria.
La Vicaría señala que su vasta experiencia también se reflejó en este ámbito a través de su participación como miembro del Directorio y redactora del Suplemento Educativo del diario La Unión. Ese recorrido permitió vincular su experiencia educativa con una tarea de comunicación y producción de contenidos relacionados con la educación.
El reconocimiento institucional incorpora así una dimensión adicional a su perfil profesional, al señalar su participación tanto en estructuras educativas como en espacios de comunicación vinculados con esa misma área.
La formación de las nuevas generaciones
Entre los considerandos también aparece destacada su constante preocupación por la formación de las jóvenes generaciones. Según expresa la disposición, esa preocupación quedó fielmente plasmada tanto en una prolífica producción escrita como en su participación activa en el debate pedagógico.
La producción escrita y la intervención en las discusiones sobre educación forman parte, de acuerdo con el reconocimiento realizado por la Vicaría, de una trayectoria que trascendió las funciones formales que ocupó en instituciones educativas y ámbitos de gestión.
Su trabajo fue presentado como una contribución sostenida a la reflexión sobre la educación y la formación de quienes integran las nuevas generaciones.
Fe y ciencia, un aspecto ejemplificador
El documento firmado por el Pbro. Lucas Segura también pone especial énfasis en un aspecto de la vida de María Ana Verna considerado ejemplificador: el diálogo entre fe y ciencia.
La Vicaría lo identifica como un rasgo significativo de su vida apostólica y profesional, incorporándolo entre los elementos que fundamentan el reconocimiento dispuesto tras su fallecimiento. De esta manera, el homenaje institucional reúne las distintas dimensiones que marcaron su recorrido: la fe, la educación, la investigación, la gestión, la comunicación, la producción escrita y el debate pedagógico.