Catalina Maglio, la niña de 10 años que sufrió heridas de extrema gravedad durante la explosión de un experimento en una escuela de Pergamino, fue dada de alta tras 20 días de internación en el Hospital Garrahan. Su familia confirmó la noticia a través de redes sociales, donde compartieron una imagen sonriente junto al mensaje: "Después de 20 días, así de contentos nos fuimos".
La menor había ingresado al hospital porteño el pasado 9 de octubre, luego del trágico episodio ocurrido en el Instituto Comercial Rancagua, donde se desarrollaba una feria de ciencias. Aunque el alta médica marca un paso alentador en su recuperación, Catalina deberá continuar con tratamiento ambulatorio en la Ciudad de Buenos Aires para atender las secuelas de las lesiones que sufrió en la cabeza y el rostro.
El día del accidente
El incidente ocurrió durante una demostración que simulaba la erupción de un volcán, parte de un proyecto escolar presentado ante alumnos, docentes y familias. Lo que debía ser una muestra educativa terminó en tragedia cuando el experimento detonó de forma imprevista, lanzando fragmentos metálicos y material incandescente hacia los presentes.
Una de esas esquirlas impactó directamente en la cabeza de Catalina, atravesándole el cráneo y alojándose en el cerebro, además de provocarle severas quemaduras faciales. La niña, que asistía como espectadora junto a familiares, fue alcanzada de lleno por la onda expansiva.

El impacto de la explosión fue tal que dejó un saldo total de 17 heridos, entre ellos una maestra de 45 años que perdió un ojo tras ser alcanzada por un objeto cortante. También sufrió quemaduras y cortes en distintas partes del cuerpo, por lo que fue trasladada desde el Hospital San José de Pergamino al Hospital San Felipe de San Nicolás para recibir atención especializada.
El operativo de emergencia y los testimonios
Minutos después del estallido, ambulancias y equipos de emergencia llegaron al colegio para asistir a las víctimas. La mayoría de los heridos eran estudiantes que participaban o asistían a la feria. Los médicos atendieron casos de cortes, quemaduras y contusiones de diversa gravedad.
La escena fue registrada por los celulares de varios testigos, cuyas grabaciones circularon en redes sociales. En ellas se observa el momento exacto de la detonación y la confusión posterior: gritos, corridas y padres desesperados intentando ayudar a los heridos.
"Fue un estruendo tremendo. Había chicos con la cara ensangrentada y padres que no sabían qué hacer", relató una madre que presenció el hecho al diario La Opinión de Pergamino.
Un caso que sigue bajo investigación
La Justicia continúa investigando las causas exactas del accidente y si existieron negligencias en la manipulación de los materiales utilizados durante el experimento. Según las primeras pericias, el ensayo habría empleado elementos químicos no autorizados para actividades escolares.
Mientras tanto, la recuperación de Catalina se convirtió en símbolo de esperanza para toda la comunidad educativa de Pergamino, que sigue de cerca la evolución de su salud. "Fue un milagro", expresó uno de los docentes del establecimiento, agradeciendo el trabajo del personal médico del Garrahan y la solidaridad de los vecinos que acompañaron a la familia durante estos días de angustia.
A más de tres semanas de la tragedia, la historia de Catalina se transforma ahora en un llamado a reforzar la seguridad en las actividades escolares y en un recordatorio de lo frágil que puede ser un instante cuando la prevención falla.