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El café podría proteger al hígado de la grasa, cicatrices y cáncer, según un estudio

Un estudio de largo plazo realizado sobre casi 355.000 personas vinculó el consumo de café con menores riesgos de cirrosis, cáncer de hígado y muerte por enfermedades hepáticas. Los resultados también mostraron mejores indicadores en resonancias magnéticas y análisis de proteínas en sangre entre quienes bebían café.

26 Julio de 2026 08.35

El consumo de café podría estar asociado con una mejor salud hepática y con una reducción significativa del riesgo de desarrollar cirrosis, cáncer de hígado y enfermedades hepáticas potencialmente mortales, según los resultados de una investigación realizada por el Cedars-Sinai Medical Center.

El estudio, publicado en la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology, analizó los datos de casi 355.000 participantes durante más de una década. La investigación permitió observar la evolución de la salud de los participantes y combinar esa información con análisis de resonancia magnética del hígado y estudios de proteínas presentes en la sangre.

Los resultados mostraron que las personas que consumían café presentaban mejores indicadores hepáticos en comparación con quienes no bebían café. La relación más marcada se observó entre quienes tomaban cinco o más tazas por día, aunque los investigadores también detectaron efectos positivos en personas que consumían cantidades menores.

El doctor Hyunseok Kim, hepatólogo y autor principal del estudio, destacó que investigaciones anteriores ya habían sugerido una posible relación entre el café y la salud del hígado, pero señaló que muchas de ellas habían sido de menor escala o habían abordado solamente un aspecto específico del problema.

Menores riesgos de cirrosis y muerte por enfermedades hepáticas

Uno de los principales resultados del estudio se relacionó con la cantidad de café consumida y la disminución de determinados riesgos asociados con las enfermedades hepáticas.

Los participantes que bebían cinco o más tazas de café al día presentaron:

  • 32% menos riesgo de cirrosis.
  • 47% menos riesgo de cáncer de hígado.
  • 42% menos riesgo de morir por enfermedades hepáticas.

Estos datos surgieron de un seguimiento prolongado de los participantes y se integraron con diferentes análisis destinados a evaluar el estado del hígado y otros indicadores biológicos.

El estudio también observó que quienes consumían más café mostraban mejores resultados en distintas mediciones relacionadas con la salud hepática. Entre los principales hallazgos se registraron niveles más bajos de grasa hepática, hierro en exceso, fibrosis e inflamación en las resonancias magnéticas.

La fibrosis, asociada con la formación de cicatrices en el hígado, fue uno de los aspectos observados por los investigadores. La información reunida mostró que los bebedores de café presentaban menores niveles de indicadores vinculados con procesos de daño y cicatrización.

Los análisis de sangre también mostraron diferencias

La investigación no se limitó a las imágenes obtenidas mediante resonancia magnética. Los científicos también analizaron las proteínas presentes en las muestras de sangre de los participantes. En ese análisis, las personas que consumían más café presentaron mayores niveles de proteínas asociadas con una función hepática saludable. Al mismo tiempo, se observaron menores niveles de proteínas relacionadas con la inflamación y las cicatrices.

La combinación de los resultados de las resonancias y los análisis de sangre permitió observar distintas señales vinculadas con el estado del hígado. El estudio identificó una relación entre el consumo de café y una menor presencia de algunos indicadores asociados con el daño hepático.

Sin embargo, la investigación no estableció que el café sea por sí mismo una solución para prevenir enfermedades hepáticas. Los autores remarcaron que se trata de un estudio observacional y que, por lo tanto, no puede demostrar una relación causal directa entre el consumo de café y la prevención de la cirrosis o el cáncer de hígado.

Los beneficios aparecieron incluso con una o dos tazas

Aunque las asociaciones más fuertes se observaron entre quienes consumían mayores cantidades de café, el estudio también encontró efectos positivos en personas que bebían solamente una o dos tazas por día.

Las asociaciones más marcadas se registraron alrededor de las tres o cuatro tazas diarias. No obstante, los investigadores no recomendaron aumentar el consumo de café hasta cantidades extremas únicamente por sus posibles beneficios sobre el hígado.

Este punto fue subrayado por los autores de la investigación, que diferenciaron entre el consumo moderado de una bebida que una persona ya disfruta y tolera bien, y el hecho de comenzar a beber café específicamente con el objetivo de obtener un posible beneficio para la salud hepática.

El doctor Ju Dong Yang, director médico del Programa de Cáncer de Hígado en Cedars-Sinai, sostuvo que los hallazgos respaldan el consumo moderado de café para quienes ya lo consumen y lo toleran bien. Sin embargo, aclaró que no recomendaría comenzar a beber café únicamente por sus posibles beneficios para el hígado.

El café descafeinado también mostró asociaciones favorables

Otro de los resultados relevantes fue que los beneficios observados no se limitaron al café con cafeína. El estudio encontró que tanto el café con cafeína como el descafeinado estaban relacionados con mejores resultados hepáticos.

Este hallazgo sugiere que la cafeína no sería el único compuesto responsable de las asociaciones observadas. El café contiene distintos compuestos naturales que podrían influir en procesos relacionados con la inflamación y la cicatrización del hígado.

La investigación futura buscará identificar cuáles son los compuestos específicos del café que podrían estar detrás de las asociaciones observadas con la salud hepática.

El café debe complementar otros hábitos saludables

Los investigadores remarcaron que el consumo de café debe ser considerado como un complemento de otras prácticas saludables para proteger la salud del hígado y no como una estrategia aislada.

Entre las recomendaciones destacadas se encuentran:

  • Mantener un peso saludable.
  • Limitar el consumo de alcohol.
  • Realizar actividad física regularmente.

El estudio no plantea que beber café pueda reemplazar estas prácticas ni que su consumo garantice la prevención de enfermedades hepáticas. Por el contrario, los autores insistieron en la importancia de un enfoque general de cuidado de la salud.

No todas las personas deberían aumentar su consumo

A pesar de las asociaciones observadas en la investigación, el café no es adecuado para todas las personas. Aquellos que presentan presión arterial alta no controlada, ciertos trastornos del ritmo cardíaco, ansiedad severa o insomnio deben consultar a un profesional de la salud antes de aumentar su consumo.

La advertencia se relaciona con la necesidad de considerar las condiciones particulares de cada persona antes de modificar la cantidad de café que consume habitualmente.

En definitiva, la investigación del Cedars-Sinai Medical Center aporta nuevos datos sobre la posible relación entre el consumo de café y la salud hepática. El seguimiento de casi 355.000 participantes durante más de una década, combinado con resonancias magnéticas y análisis de proteínas en sangre, mostró asociaciones con menores niveles de grasa hepática, fibrosis e inflamación, además de una reducción del riesgo de cirrosis, cáncer de hígado y muerte por enfermedades hepáticas.

Sin embargo, los propios investigadores remarcaron los límites del estudio: al tratarse de una investigación observacional, no permite establecer una causalidad directa. Por eso, el café aparece como una posible pieza dentro de un conjunto más amplio de hábitos saludables, y no como una solución independiente para prevenir las enfermedades del hígado.