El Patio de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho vivió este miércoles una jornada memorable. Tras un día entero dedicado al ritmo del rock, el emblemático espacio recuperó plenamente su esencia folklórica a través de un despliegue integral de artistas, música en vivo y cuadros de danza. La propuesta logró convertir la escena en un auténtico patio criollo, consolidando un espacio de encuentro donde las raíces culturales de la región fueron las verdaderas articuladoras de la festividad.
La danza y las identidades locales: el inicio de la tarde
El despliegue sobre el escenario comenzó a desarrollarse desde las primeras horas de la tarde. La apertura formal de la programación estuvo a cargo del Ballet Mario Rodríguez del Centro Vecinal Domingo Faustino Sarmiento, que presentó ante los asistentes un colorido y riguroso cuadro de danzas tradicionales.
Inmediatamente después, la escena fue tomada por la Delegación Departamental El Alto, cuya participación consistió en exhibir de manera profunda y representativa la identidad cultural que caracteriza a su departamento. Este inicio marcó la pauta de una grilla pensada para poner en valor las expresiones autóctonas y el arraigo territorial.
Fusión, tradición y el esperado regreso salteño
El plano musical dio sus primeros acordes de la mano del intérprete Roly "Ficha" Acosta, marcando el ritmo de la jornada. A continuación, la Academia El Mangrullo irrumpió con una cuidada propuesta coreográfica que destacó por lograr una fusión entre danzas tradicionales y contemporáneas, evidenciando la capacidad de las expresiones populares para dialogar abiertamente con nuevas formas artísticas sin perder su núcleo esencial.
La continuidad del itinerario artístico contó con la actuación de Federico Miranda, quien preparó el terreno para uno de los momentos con mayor nivel de expectativa del evento: el regreso a los escenarios catamarqueños del cantante salteño Juan Fuentes. Luego de varios años de ausencia en la provincia, el músico fue recibido por una multitud de espectadores que acompañó con fervor y de principio a fin cada una de las canciones de su repertorio.
Durante la posterior conferencia de prensa, el artista salteño no escatimó en palabras de afecto hacia la Fiesta del Poncho y el espacio que lo albergó:
Sensación de pertenencia: "Me sentí como en el patio de mi casa", afirmó Juan Fuentes, resaltando que El Patio simboliza la conjunción perfecta entre la familia, la cultura y el cancionero que constituye la identidad de cada pueblo.
Compromiso con el género: Reafirmó su postura inquebrantable con la música de raíz y adelantó detalles de su próximo proyecto discográfico, el cual estará enfocado de forma exclusiva en el folklore.
Formato instrumental: El nuevo material discográfico contará con un repertorio ejecutado únicamente al compás de la guitarra, el bombo y el bandoneón.
Defensa de la identidad: "Nuestra cultura es lo que nos hace diferentes al resto del mundo", sentenció el cantante al remarcar la urgencia de seguir consolidando el patrimonio folklórico.
Diversidad de géneros y la fuerza de las voces femeninas
La segunda mitad del día no dio tregua al clima de fiesta. El artista Vitín Martoccia inyectó renovada energía al predio mediante el despliegue de un variado repertorio donde convivieron distintos géneros musicales, logrando una respuesta inmediata del público. Posteriormente, la danza tradicional retornó al centro de la escena a través del Ballet El Montaraz, cuyos bailarines ejecutaron un cuadro coreográfico que despertó ovaciones y aplausos unánimes en las tribunas.
El tramo posterior de la jornada reservó un segmento especial para destacar la potencia y calidez de las voces femeninas:
Rochi Orellana: Aportó una carga de profunda emotividad a la tarde con una interpretación enfocada en un repertorio de canciones románticas.
Daniela Figueroa: Ofreció un calificado recorrido por los clásicos del cancionero folklórico, haciendo gala del alcance y despliegue de su calidad vocal.
Un cierre a pura chacarera en el patio santiagueño
El broche de oro de la jornada festivalera estuvo a cargo del dúo Orellana Lucca. Con su presentación, la dupla logró transfigurar el espacio, transformando El Patio en el ambiente propio de un auténtico patio santiagueño.
A través de una sólida sucesión de chacareras y temas tradicionales, el dúo contagió a los presentes e invitó a bailar a una multitud entusiasta. De esta manera, se dio por concluida una fecha en la que la música de raíz logró su cometido principal: reunir a familias enteras y a visitantes de diversos puntos en torno a las expresiones más representativas y vivas del folklore argentino.