La tarde del lunes la zona sur de la Capital se vistió de fiesta porque la comunidad de la capilla San Ramón Nonato, perteneciente a la jurisdicción de la parroquia San Pío X, cerró sus tradicionales fiestas patronales. En una manifestación de devoción, una gran cantidad de fieles y devotos se congregaron para expresar su gratitud y elevado fervor religioso hacia quien es reconocido universalmente dentro de la tradición católica como el Patrono de las Embarazadas.
El templo barrial se convirtió en el epicentro de un clima donde convergieron la oración constante y el espíritu festivo. La imagen del Santo Patrono fue trasladada e impulsada en una procesión solemne por las diversas calles del barrio que lleva su propio nombre, permitiendo que los vecinos acompañaran el recorrido con plegarias, muestras de afecto y un acompañamiento comunitario continuo. La jornada estuvo engalanada de manera especial por la presencia del obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, quien viajó para acompañar a los feligreses y presidir la liturgia central de la jornada.
La protección del milagro de la vida
Dentro de la programación litúrgica celebrada por la feligresía, la Santa Misa presidida por elobispo diocesano albergó pasajes de singular valor afectivo y espiritual. El momento más significativo y conmovedor de la celebración ocurrió cuando se convocó a las gestantes para recibir un gesto especial de fe, donde un total de 35 embarazadas recibieron la bendición episcopal directa. Este rito buscó poner bajo la custodia y protección espiritual de San Ramón Nonato la vida que está por nacer, encomendando la salud de las madres y el desarrollo pleno de los niños en gestación.
Confraternidad comunitaria
Al finalizar la celebración eucarística, el programa continuó en los espacios comunes del predio eclesial, donde la formalidad litúrgica dio paso a un encuentro fraterno entre los asistentes. La comunidad compartió un chocolate acompañado por bollitos, facturas y torta, creando un ambiente idóneo para el diálogo intergeneracional. En este contexto festivo, el Obispo recorrió las instalaciones y se acercó de manera directa a los niños, jóvenes y adultos presentes, regalando su tiempo, su palabra y su bendición pastoral a cada uno de los vecinos que buscaban un saludo del obispo.
El cierre formal de las actividades dejó estampas de alta emotividad que sintetizan el espíritu del trabajo social y parroquial en la zona. Como un broche de oro de las patronales, los queridos adultos mayores de Cáritas San Ramón Nonato posaron para una fotografía junto al Obispo, plasmando así un recuerdo imborrable que permanecerá en sus corazones y en la historia documental de la institución.
En el final se agradeció la presencia y acompañamiento: "Gracias, Monseñor Luis, por su cercanía y por la profunda enseñanza que nos dejó a través de su prédica, iluminada por el Santo Evangelio". Asimismo, concluyeron la jornada renovando su compromiso de fe con la oración y el ruego colectivo para "que San Ramón Nonato siga acompañando y bendiciendo a nuestra comunidad" en el camino por recorrer.