La plaza ganadera del centro del país ha vuelto a exhibir señales de una notable firmeza en sus principales referencias. En la última jornada de la Sociedad Rural de Jesús María (SRJM), el ingreso de 1000 vacunos —compuestos por 450 animales gordos y 550 de invernada— marcó el pulso de una recomposición de valores que superó las expectativas de los operadores. Este fenómeno no es aislado, sino que responde a una combinación de factores productivos y comerciales que han empujado los precios al alza de manera generalizada.
En el segmento específico del consumo, los novillitos livianos (300 a 350 kilos) ganaron $500 para alcanzar un techo de $5280 por kilo, lo que implica una mejora del 10,4% en términos intersemanales. Por su parte, la categoría intermedia, que abarca ejemplares de 350 a 400 kilos, experimentó una suba de $400, situándose en los $5000. Sin embargo, el salto porcentual más agresivo se registró en los animales más pesados del segmento: los novillitos de 400 a 450 kilos avanzaron $650, cerrando en $5150, lo que representa un incremento del 14%.
Las hembras no quedaron al margen de esta tendencia alcista. La vaquillona trepó $440 para negociarse en un máximo de $5220, logrando una mejora cercana al 9,2%. En la vereda opuesta, se observaron comportamientos dispares en otras categorías: la vaca buena mostró una leve corrección negativa de $80, ubicándose en $3220, mientras que los toros sumaron $200 a su cotización para cerrar en $3500.
El mercado de invernada y la apuesta a futuro
La firmeza en la pista cordobesa fue igualmente marcada en el renglón de la invernada, donde la necesidad de reposición de capital por parte de los productores se tradujo en pujas intensas. El ternero liviano (100 a 150 kilos) escaló $600 hasta llegar a un máximo de $7600, marcando un repunte del 8,57%.
A medida que aumenta el kilaje, los incrementos continuaron, aunque con una pendiente menos pronunciada. La categoría de 150 a 200 kilos avanzó $200 para tocar los $6500, mientras que los ejemplares de 200 a 250 kilos subieron $300, cotizando a $5800. Esta dinámica sugiere que la menor disponibilidad de hacienda, producto de la retención de vientres y la expectativa de mejores valores a mediano plazo, continúa sosteniendo la plaza de invernada con una solidez envidiable ante la necesidad de recomponer stock.
El comportamiento observado en el interior cordobés encontró un eco inmediato en el Mercado Agroganadero de Cañuelas, el principal centro concentrador bonaerense. Allí, la actividad reflejó una oferta acotada que mantuvo los valores en niveles sostenidos. Los novillitos livianos oscilaron en una franja firme, con máximos que se acercaron a los $4970 en los lotes destacados, mientras que las categorías medianas y pesadas consolidaron pisos sólidos que brindan previsibilidad a los remitentes.
Las vaquillonas livianas en Cañuelas se movieron en niveles altamente competitivos, con corrientes de precios en torno a los $5000 y máximos superiores para conjuntos especiales que presentaban una terminación superior. Por su parte, en el renglón de las vacas, las categorías buenas y especiales sostuvieron precios de entre $2800 y $3300. Operadores del mercado bonaerense coinciden en que la demanda trabajó con un interés selectivo, priorizando siempre la hacienda bien terminada y con destino directo al consumo interno.
Factores determinantes y perspectivas del sector
El trasfondo de esta firmeza sostenida responde a una convergencia de variables económicas y biológicas. Por un lado, la salida del verano encuentra a muchos productores en una fase de retención de vientres, priorizando la recomposición de stock tras periodos críticos, lo que reduce drásticamente la oferta inmediata en las pasarelas. Por otro lado, la inflación y la urgencia de reponer capital empujan a la demanda a convalidar estos valores más altos, especialmente en categorías livianas que garantizan una rotación financiera rápida para los feedlots y matarifes.
A este panorama se suma la actividad de la industria frigorífica, que mantiene compras activas para abastecer el mostrador doméstico, operando frecuentemente con márgenes ajustados pero con la necesidad de no perder volumen de faena. En este contexto, la plaza encuentra su equilibrio en volúmenes moderados y operaciones ágiles, evitando la acumulación de hacienda y manteniendo la fluidez del negocio en ambas referencias geográficas.
De cara a las próximas semanas, el sector ganadero seguirá atento a dos variables críticas: la evolución climática y la disponibilidad de pasto. Estos factores serán determinantes para las decisiones de venta de los productores. Por ahora, la tendencia alcista parece consolidarse en ambos centros de referencia, con Jesús María marcando subas porcentuales más agresivas y Cañuelas confirmando un momento de franca recuperación para la hacienda argentina ante una oferta que no logra satisfacer la demanda actual.