Catamarca fue escenario este domingo de una de sus jornadas religiosas más significativas con la Solemne Procesión en honor a la Virgen del Valle, que convocó a miles de fieles y peregrinos en el marco del 135° aniversario de la Coronación Pontificia de la Sagrada Imagen y del Año Jubilar por el Bicentenario del Beato Mamerto Esquiú.
Desde las primeras horas del día, la ciudad capital se transformó en epicentro de una movilización marcada por la tradición, la espiritualidad y una fuerte presencia comunitaria.

El inicio del recorrido
La columna de fieles partió desde el Paseo General Navarro, conocido como La Alameda, desde donde salió la imagen de la Virgen del Valle acompañada por la del Beato Mamerto Esquiú, reforzando el carácter conmemorativo de la jornada.
La procesión avanzó por Camilo Melet, Mariano Moreno, San Martín y Rivadavia hasta llegar al Paseo de la Fe, frente a la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle, donde se concretó el encuentro final entre la Virgen y los fieles.
La jornada contó con la presencia del gobernador de la provincia, Raúl Jalil, el intendente de la Capital, Gustavo Saadi, junto a otros funcionarios provinciales y municipales que acompañaron la manifestación religiosa.
Mensaje final por la Paz
El cierre estuvo a cargo del obispo Luis Urbanc, quien oró por la paz mundial y llamó a "dejar de producir armas", además de reflexionar sobre la violencia e invitar a recordar el amor de la Virgen del Valle. Con su mensaje quedó clausurado el ciclo litúrgico de las festividades marianas.

Participación masiva y datos oficiales
La Dirección de Seguridad Vial de la Policía de la Provincia informó que, hasta las 14:00, ingresaron al Valle Central 47.760 personas y 8.175 vehículos, cifras que reflejan la magnitud de la convocatoria.
El mayor flujo de peregrinos se registró en el Puesto Caminero El Portezuelo, sobre la Ruta Nacional 38, con visitantes provenientes principalmente de Tucumán, Santiago del Estero, Salta y Jujuy, lo que confirma el carácter regional de la celebración.
Una jornada de fe colectiva
La procesión volvió a consolidarse como uno de los eventos más relevantes para la comunidad catamarqueña, reafirmando el vínculo entre la sociedad y una de sus expresiones de fe más profundas.