En la mañana de este domingo Catamarca vivió uno de los momentos más significativos de las festividades en honor a Nuestra Madre del Valle con la celebración de la Misa Solemne. La ceremonia fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por Mons. Virginio Domingo Bressanelli (SCJ), obispo emérito de Neuquén, junto a numerosos sacerdotes del clero catamarqueño.
Entre los presentes se encontraban el vicario general, padre Julio Murúa, y el rector del Santuario Catedral, padre Juan Ramón Cabrera, además de otros presbíteros peregrinos que se sumaron a la celebración litúrgica. La Eucaristía central convocó a cientos de fieles devotos y peregrinos, quienes colmaron el principal Santuario mariano de la provincia.
Dentro de la asamblea, se destacó la presencia de los integrantes de los Hogares de Cristo de Santiago del Estero, que peregrinaron para honrar a la Virgen del Valle acompañados por el padre Pepe Di Paola, quien también participó en la concelebración de la Santa Misa.

Comunidad peregrina
En el inicio de su homilía, Mons. Urbanč ofreció una cordial bienvenida a las autoridades eclesiásticas y a los fieles presentes, mencionando especialmente a Mons. Bressaneli, al padre Arildo, provincial de los padres dehonianos, y a los jóvenes del Hogar de Cristo.
En ese marco, destacó el gesto de estos últimos, quienes se llevarán una réplica de la Imagen de la Morenita del Valle para acompañarlos en su proceso de recuperación, subrayando el valor espiritual de este vínculo con la Virgen.
Asimismo, extendió su saludo a todos los peregrinos que llegaron desde distintos puntos del país para participar de la celebración y honrar a la Madre Celestial.
El Beato Mamerto Esquiú
Uno de los ejes centrales de la homilía fue la referencia al Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, en cuyo marco se vivió el Septenario. Mons. Urbanč lo definió como un "fidelísimo devoto de la Pura y Limpia Concepción del Valle", e invitó a los presentes a escuchar sus palabras.
Durante su mensaje, el obispo compartió expresiones del Beato que resaltan el papel de María como mediadora y madre:
- "Busquemos la gracia de Jesús, pero busquémosla por medio de María, saludándola con el Ángel: Llena Eres de Gracia".
- "Yo afirmo solamente que ella os acaricia como una madre...".
- "Nuestras maldades no han podido agotar la caridad de María...".
Estas citas fueron presentadas como una guía espiritual que refuerza la relación filial entre los creyentes y la Virgen.

María, madre espiritual y guía de la fe
La homilía profundizó en el significado de María en la vida cristiana, tomando como referencia el pasaje del Calvario (Jn 19, 25-27). Mons. Urbanč recordó que, en ese momento, Jesús entrega a su Madre a la humanidad, estableciendo una nueva relación espiritual.
El obispo destacó a María como Madre espiritual de la Iglesia y de cada creyente, su presencia firme en la fe, incluso en el dolor, su rol como intercesora y refugio para los fieles. Asimismo, subrayó que acoger a María implica incorporarla a la vida cotidiana, imitando su fe, su silencio, su ternura y su obediencia. En ese sentido, afirmó que "la cruz no es el final, sino el lugar de un nuevo comienzo", donde se inaugura una nueva familia basada en la fe.
También remarcó que las palabras de Jesús en la cruz tienen un valor de testamento, al dar al mundo una Madre, consolidando un vínculo inseparable entre la fe cristiana y la figura de María.
Una misión basada en la fe y el ejemplo de María
En otro tramo de su mensaje, Mons. Urbanč señaló que el camino de fe está unido de manera indisoluble a María, quien precede y confirma a los creyentes en su vocación y misión.
En ese marco, enfatizó la humildad y disponibilidad de María como modelo de vida, la necesidad de traducir la fe en un anuncio del Evangelio alegre y sin fronteras y la importancia de confiar en ella las necesidades personales y del mundo, especialmente el hambre y la sed de justicia y de paz.
El obispo invitó a reconocer a la Virgen como la única Reina de las vidas, y a rogarle que ayude a los fieles a ser apóstoles de la paz.
Los Hogares de Cristo
Luego de la Comunión, se vivió uno de los momentos más significativos de la celebración. Mons. Urbanč, junto al padre Pepe Di Paola, bendijo una imagen de la Virgen del Valle que fue donada a los Hogares de Cristo de Santiago del Estero.
Este gesto estuvo destinado a acompañar a sus integrantes en su camino de recuperación, y fue recibido con emoción por toda la asamblea, que rubricó el momento con aplausos.

Como cierre de la Misa Solemne, todos los presentes realizaron la consagración a la Virgen del Valle, en un acto colectivo de fe y entrega. La ceremonia concluyó con el canto a viva voz de los fieles, que expresaron su devoción en un clima de profunda espiritualidad.
De este modo, la celebración no solo reafirmó el papel de María como fuente de esperanza y verdadera alegría, sino que también consolidó el sentido comunitario de una festividad que convoca a miles de personas en torno a la fe y la tradición.