Tras doce jornadas consecutivas y una edición extendida que quedará en la memoria del público, el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María 2026 llegó a su fin en la madrugada del martes, coronando una celebración histórica por sus 60 años de trayectoria. El cierre, que no estaba previsto en el cronograma original, terminó convirtiéndose en el eje central de la premiación artística y en el escenario de algunas de las distinciones más relevantes del certamen.
La noche extra, impulsada por la reprogramación de actividades tras jornadas afectadas por las inclemencias climáticas, ofreció un marco festivo que reforzó el carácter excepcional de esta edición aniversario. Con un anfiteatro colmado y un clima de celebración sostenida, el festival ratificó su lugar como uno de los principales escenarios del folklore argentino y regional.
Luego de un nuevo carnaval riojano encabezado por Sergio Galleguillo, llegó el momento más esperado: la entrega de los premios artísticos que cada año distinguen a los músicos y bandas que dejaron huella en el escenario jesusmariense. En ese marco, Paquito Ocaño fue reconocido con el premio Consagración, el galardón más importante del festival.
Nacido en Sebastián Elcano, Ocaño se erigió como una de las figuras centrales de la edición 2026 gracias a una actuación que combinó carisma, entrega y una conexión inmediata con el público. Su presentación confirmó el respaldo popular que viene construyendo desde hace tiempo y selló un reconocimiento que, para muchos, tuvo sabor a justicia. La respuesta del público y la solidez artística fueron determinantes para que el jurado lo eligiera como el gran consagrado del festival.
El premio Revelación, en tanto, fue para el uruguayo Lucas Sugo, quien debutó este año en Jesús María y dejó una de las actuaciones más destacadas del calendario. Si bien no pudo estar presente al momento de recibir la estatuilla —que fue retirada por su representante—, el artista agradeció el reconocimiento a través de un mensaje grabado, en el que expresó que aún conserva intactas las emociones vividas durante su presentación del domingo 11.
Las menciones especiales, por su parte, distinguieron a la banda catamarqueña Carafea y al artista Chequelo. En el caso de Carafea, el reconocimiento tuvo un valor particular: el grupo no había podido presentarse el martes 13 debido a la intensa lluvia que obligó a suspender la jornada, quedando a escasos minutos de concretar lo que hubiera sido su debut en el festival.
Sin embargo, la revancha llegó en la noche del lunes, cuando finalmente pudieron subir al escenario mayor. Allí demostraron por qué se consolidaron en los últimos meses como uno de los proyectos de mayor crecimiento dentro del folklore joven. Con una actuación sólida y una fuerte presencia escénica, lograron captar la atención del público y asegurarse, además, el regreso al anfiteatro en futuras ediciones.
La distinción obtenida en Jesús María se suma a un contexto especialmente favorable para la banda. El pasado 5 de enero, Carafea fue reconocida como Artista Revelación 2026 por la Comisión Permanente de la Semana de la Tradición del Norte Cordobés, la entidad organizadora del festival, conocido como el "Padre de Festivales".
Ese premio no solo reforzó su proyección nacional, sino que también confirmó el impacto que la agrupación viene generando en el circuito folklórico argentino. La combinación de solvencia musical, carisma y una identidad artística definida permitió que Carafea se posicione como una de las grandes sorpresas de la temporada y cierre el Jesús María 2026 con un reconocimiento que marca un punto de inflexión en su carrera.