Durante la tarde de este domingo, la comunidad parroquial del Sagrado Corazón de Jesús vivió con alegría el cierre del mes dedicado a honrar a su Santísimo Patrono, en una celebración que reunió a numerosos fieles y contó con la presencia del obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc.
Las actividades comenzaron con la Solemne Procesión, que partió desde la capilla San Cayetano y recorrió la calle 1 de Mayo hasta llegar a la sede parroquial, ubicada frente a la plaza 25 de Agosto. La marcha estuvo integrada por fieles devotos que acompañaron la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, junto con el padre Salvador Acevedo, párroco de la comunidad.
Al arribar al templo, la imagen fue recibida con los acordes de la Banda de Música de la Municipalidad de la Capital, que interpretó el Himno Nacional Argentino y el Himno a Catamarca, en un momento que dio marco al ingreso de la imagen sagrada a la parroquia.
Posteriormente se celebró la Santa Misa, presidida por Mons. Luis Urbanc, mientras el padre Salvador Acevedo permanecía atendiendo a los fieles que se acercaban a recibir el Sacramento de la Reconciliación.
Un llamado a vivir como hijos de Dios
Durante su homilía, el Obispo invitó a los presentes a vivir plenamente como hijos de Dios, iluminados por la verdad que, según expresó, es Jesucristo. "Sepan que nuestro querido Jesús hoy y toda la semana estará pidiendo al Padre que nos libere de la tiniebla del error y que vivamos en el esplendor de la verdad", afirmó.
Explicó que esa reflexión se encontraba iluminada por los textos bíblicos proclamados durante la celebración, haciendo especial referencia a la Carta a los Romanos, cuyo capítulo 6 comenzó a meditarse en estos domingos.
En ese marco recordó que, mediante el bautismo, cada creyente se constituye en hijo o hija adoptivo de Dios e ingresa a formar parte de la familia divina, señalando que ese es el fundamento para comprender la exigencia planteada por Jesús en el Evangelio según San Mateo.
Amar a Dios por encima de todo
Mons. Urbanč profundizó su reflexión al afirmar que, si los creyentes comprenden quién es Dios, pueden aceptar el llamado de Jesús a ponerlo por encima de todas las cosas. "Si somos hijos de Dios y entendemos quién es Dios... entonces sí podemos aceptar la exigencia de Jesús que tenemos que amar a Dios por encima de todos", manifestó.
Asimismo, remarcó que esa respuesta solo puede darse con la ayuda de la gracia divina.
"Sólo con la gracia de Dios podemos responder a esta exigencia de Jesús, con nuestra propia fuerza, no", expresó. El Obispo también destacó que la devoción al Sagrado Corazón de Jesús encuentra su fundamento en la convicción de que Dios es misericordioso, compasivo, benevolente, paciente y manso.
"Dios es lo único importante. Y la devoción al Sagrado Corazón de Jesús tiene en el fondo esta convicción", afirmó.
Añadió que Cristo es quien abre las puertas del Cielo y sostuvo que quien desee permanecer unido a Él debe amarlo siempre en primer lugar, convencido de que "lo único necesario en la vida es Dios", mientras que todo lo demás es pasajero.
Ver a Cristo en el rostro del prójimo
En otro tramo de la homilía, Mons. Urbanc se detuvo en el pasaje evangélico en el que Jesús afirma: "El que los recibe a ustedes me recibe a mí y el que me recibe a mí recibe al Padre que me ha enviado".
A partir de ese texto, invitó a los fieles a descubrir la presencia de Cristo en cada persona. Expresó que es necesario aprender a reconocer a Jesús en el rostro de los hermanos, especialmente cuando se recibe a un pobre, a un enfermo, al padre, a la madre, al hijo o a la hija.
Señaló además que, de lo contrario, la fe correría el riesgo de convertirse en una idea sin incidencia en la vida cotidiana. En ese sentido recordó la enseñanza de Juan y de Santiago, quienes afirman que nadie puede decir que ama a Dios, a quien no ve, si no ama al prójimo, a quien sí ve.
"Yo tengo la certeza de que amo a Dios porque amo a mi prójimo", sostuvo. Finalmente exhortó a toda la comunidad diciendo: "Pidamos esta gracia al Sagrado Corazón de Jesús, que tengamos un corazón como el suyo, que le amemos por encima de todo, y por amor a Él estemos dispuestos a amar a todos aquellos que el Señor nos pone en el camino de la vida".
Agradecimiento y cierre de la celebración
Después de la Comunión, el padre Salvador Acevedo agradeció a todas las personas que colaboraron para hacer posible las festividades dedicadas al Patrono. Asimismo, invitó a los presentes a compartir un chocolate caliente con bollitos y una retreta en el patio parroquial, prolongando el encuentro comunitario una vez finalizada la celebración litúrgica.
Antes de la bendición final, toda la asamblea participó de la Oración de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús, culminando así las actividades con las que la comunidad parroquial cerró el mes dedicado a su Patrono.