En un esfuerzo federal que destaca la solidaridad y la preparación técnica de los cuerpos de emergencia del Noroeste Argentino, la Brigada de Incendios Forestales de la provincia de Catamarca continúa participando activamente en el operativo desplegado para combatir los incendios forestales en la Patagonia.
Este despliegue, que exige una resistencia física y mental superior, se desarrolla mediante tareas en terreno ejecutadas en una estrecha coordinación operativa con el personal de Parques Nacionales (PN), la Regional Centro y el soporte estratégico de diversos medios aéreos.
La labor de los combatientes catamarqueños durante la jornada del 31 de enero ejemplificó la dureza de las operaciones en las zonas de conflicto. Los brigadistas debieron realizar un extenuante desplazamiento a pie de aproximadamente 8 kilómetros para alcanzar los focos activos. Una vez en el sitio, las tareas se centraron en el control y combate directo mediante el uso de herramientas manuales y motosierras, elementos fundamentales para frenar el avance de las llamas en áreas de densa vegetación.
Las condiciones meteorológicas durante esa jornada resultaron ser un factor determinante y extremadamente adverso para el éxito de las maniobras, registrándose una temperatura máxima de 36,3 °C. A pesar de que los pronósticos advertían sobre la posibilidad de tormentas eléctricas sin precipitaciones, este fenómeno no llegó a concretarse en el área; no obstante, el calor extremo provocó la reactivación de múltiples puntos calientes, obligando a un replanteo constante de la estrategia operativa. Por este motivo, parte del personal fue afectado a tareas de observación en puntos estratégicos junto a técnicos de Parques Nacionales y Regional Centro, manteniendo en todo momento la vigilancia necesaria.
La capacidad de respuesta se vio nuevamente puesta a prueba el 1 de febrero, cuando la brigada fue destinada al Sector B, una zona con características de terreno diferentes ubicada detrás del lago. La logística para acceder a este sector requirió el uso de transporte acuático, partiendo desde el campamento central en Bahía Rosales con destino al punto denominado Sector B1. El personal fue trasladado en lancha hasta el punto de ascenso, donde se organizaron grupos de trabajo específicos para el control del perímetro y el ataque de puntos calientes.
Para estas maniobras, la brigada contó con el apoyo fundamental de medios aéreos, incluyendo un helicóptero del Ejército Argentino y un Bell 407, que trabajaron en conjunto con el personal de tierra. Asimismo, se integró el uso de drones para el monitoreo constante de las columnas de humo y la detección temprana de nuevos focos activos, permitiendo una visión integral del avance del fuego en un entorno que presentó una importante reactivación debido a las condiciones meteorológicas imperantes.
A pesar de los esfuerzos coordinados, la jornada del 1 de febrero presentó un escenario de riesgo creciente. Con una temperatura máxima registrada de 30 °C, la situación se tornó crítica ante la presencia de numerosas columnas convectivas, las cuales generaron condiciones que no resultaban seguras para el combate directo por parte de los brigadistas.
Ante este panorama, y bajo el principio de salvaguardar la integridad física de los combatientes, se dispuso el repliegue preventivo del personal, priorizando la seguridad operativa por sobre las acciones de supresión. La misión de la delegación de Catamarca persiste en la región, adaptándose minuto a minuto a la dinámica de un incendio que no da tregua y que requiere la máxima pericia de los especialistas en incendios forestales.