La fábrica de neumáticos Fate anunció este miércoles el cierre definitivo de su planta tras años de tensiones gremiales, reporte de pérdidas millonarias y una creciente presión competitiva externa. El desenlace conocido hoy resulta en el final de un proceso en el que se enmarca una crisis multicausal que afectó la sostenibilidad de la operación. Desde 2019, la compañía acumuló reestructuraciones, pedidos de Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) y despidos, en un escenario que combinó la caída de la demanda interna con un mercado cada vez más abierto a las compras externas.
El impacto de la política comercial y la competencia externa
Uno de los antecedentes determinantes para comprender este cierre se halla en el cambio de las reglas de juego comerciales. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la importación del capítulo denominado "Chasis, partes y neumáticos" acumuló un crecimiento del 11,9% interanual en 2025. En este contexto, el ingreso de neumáticos provenientes de China fue el que más impactó en el mercado local, afectando a la producción nacional tanto por volumen como por precio.
El escenario se modificó drásticamente por este giro en la política comercial. De acuerdo con los informes de la consultora PxQ, tras la eliminación de barreras, las importaciones crecieron con fuerza el año pasado. Específicamente en el rubro de neumáticos, el aumento acumulado desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada fue del 34,8%, lo que se tradujo además en una caída del 42,6% en el precio real de los productos, dejando a la industria local sin margen de competitividad.
De la primera reestructuración al conflicto de 2022
La crisis en Fate no fue repentina, sino que arrastró una secuencia de conflictos que tensionaron su operación y afectaron sus exportaciones. La primera señal de alarma ocurrió en 2019, cuando la firma aplicó una reducción de 450 puestos de trabajo en su planta en el marco de un escenario recesivo. En ese año, la empresa recurrió por primera vez al Procedimiento Preventivo de Crisis, una herramienta legal prevista para compañías con dificultades extremas para operar.
Sin embargo, la situación volvió a tensarse con fuerza en 2021 y, sobre todo, en 2022, cuando la industria del neumático atravesó uno de los conflictos salariales más extensos de los últimos años. Entre abril y septiembre de ese año se sucedieron paros, asambleas y bloqueos en las plantas del sector, siendo Fate uno de los epicentros de la disputa con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (SUTNA). Durante varios días no hubo producción de neumáticos en el país en un enfrentamiento que incluyó más de 30 audiencias convocadas por el Ministerio de Trabajo. Según la empresa, este conflicto dejó secuelas permanentes en la estructura productiva y derivó en la pérdida de clientes internacionales.
El declive final: pérdidas millonarias y despidos en 2024
En mayo de 2024, Fate anunció cerca de 200 despidos con el objetivo de ajustar su estructura a lo que denominaron la "nueva realidad". Dos meses después, en julio, presentó un nuevo pedido de apertura de Procedimiento Preventivo de Crisis ante la gestión de Milei. La compañía argumentó una abrupta caída de ventas, la apertura importadora y la pérdida de mercados de exportación. Las pérdidas reportadas superaron los US$30 millones solo en la primera mitad de 2024, lo que obligó a la firma a intentar optimizar niveles de producción y esquemas de turnos.
Fate sostuvo en aquel momento que sus costos estaban elevados por factores como la sobrecarga impositiva, las restricciones cambiarias para insumos extranjeros, una infraestructura deficiente y sobrecostos derivados de la legislación laboral y el ausentismo. Con una caída de la demanda interna del 30%, el ajuste se profundizó. Pese a que la empresa señala la conflictividad gremial como causa central, desde el SUTNA advirtieron que los sueldos estaban congelados desde hace un año y recién comenzaban a negociar aumentos cuando la firma decidió bajar las persianas. Finalmente, la secuencia termina en 2026 con el cierre definitivo y el despido de 920 trabajadores, marcando el fin de una era para la industria en San Fernando.