Los cinco consejos de los dermatólogos para retrasar la caída del pelo
Aunque el problema posee múltiples causas y no es totalmente prevenible, los especialistas aseguran que existen medidas eficaces para fortalecer el cabello y postergar la calvicie.

La caída del cabello ha dejado de ser percibida meramente como una preocupación estética para integrarse en la agenda de la salud pública. Actualmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la alopecia como una enfermedad, subrayando la importancia de abordarla con rigor científico. Si bien no siempre es posible evitar su aparición, especialmente cuando intervienen factores biológicos profundos, la medicina dermatológica sostiene que la actuación precoz y las medidas preventivas pueden marcar una diferencia sustancial en la evolución de esta patología.

Según el dermatólogo español Miguel Sánchez Viera, la alopecia representa un desafío complejo debido a que suele originarse por múltiples factores que a menudo se combinan. Aunque la predisposición genética impone una barrera difícil de sortear, la adopción de hábitos saludables puede reducir el impacto, fortalecer la fibra capilar y minimizar la pérdida de densidad de manera significativa.

Comprendiendo las causas: Un fenómeno multifactorial

Para combatir la alopecia, primero es imperativo identificar su origen. La pérdida de cabello puede ser un síntoma de enfermedades tiroideasanemia ferropénica, infecciones específicas del cuero cabelludo o patologías autoinmunes graves como el lupus o la esclerodermia. Asimismo, existen factores externos que promueven la caída, tales como el uso de peinados excesivamente ajustados o tratamientos agresivos que involucran calor extremo y productos químicos nocivos.

Dentro del espectro de esta enfermedad, se distinguen tres tipologías principales:

  • Alopecia androgenética: Es la causa más común, representando hasta el 90% de los casos. Posee un fuerte componente genético y hormonal ligado al aumento de andrógenos. Afecta al 75% de los hombres (con inicio habitual entre los 30 y 40 años) y a un porcentaje de entre el 30% y 50% de las mujeres, especialmente tras la menopausia.
  • Efluvio telógeno: Se manifiesta como una caída temporal y difusa. Sus detonantes suelen ser el estrés, la ansiedad, cirugías o enfermedades agudas, cambios hormonales (postparto), dietas hipocalóricas o déficits de nutrientes esenciales.
  • Alopecia areata: Afecta al 2% de la población. Es una enfermedad autoinmune que genera placas de calvicie. Si bien el estrés puede agravarla o desencadenarla, no constituye su origen patológico primario.

 

El dermatólogo Sánchez Viera enfatiza que una alimentación equilibrada es el cimiento de un cabello sano. La prevención comienza en la dieta diaria, evitando restricciones calóricas extremas que debilitan el folículo. Los nutrientes críticos para la salud capilar incluyen:

  1. Hierro: Presente en carnes rojas y espinacas, esencial para la oxigenación del folículo piloso.
  2. Zinc: Se encuentra en pescados y frutos secos, siendo vital para estimular el crecimiento.
  3. Vitaminas A, B (B7 y B12), C, D y E: Disponibles en frutas, verduras y huevos, estas vitaminas fortalecen la estructura de la fibra.
  4. Proteínas: Fundamentales para la construcción de la materia capilar.

Manejo del estrés y cuidados diarios

El equilibrio emocional guarda una relación directa con la salud del cuero cabelludo. El manejo de la ansiedad mediante técnicas de relajación, rutinas estables y apoyo psicológico es vital para mitigar el impacto del efluvio telógeno y la alopecia areata.

En cuanto a la higiene y estética, el experto aconseja el uso de productos anticaída o fortalecedores. Es fundamental lavar el cabello con agua tibia o fría para evitar daños en las fibras. Se insta a limitar el uso de herramientas de calor (secadores y planchas), proteger el pelo del sol y del cloro de las piscinas, y evitar peinados de tracción constante como trenzas ajustadas o colitas. Finalmente, reducir el consumo de alcohol y evitar el tabaco no solo beneficia el cabello, sino la salud integral del paciente.

Cuándo consultar al especialista

La clave del éxito reside en el diagnóstico temprano. Sánchez Viera recomienda acudir a un dermatólogo tricólogo si se presentan las siguientes señales de alerta:

  • Pérdida de más de 100-150 cabellos diarios de forma persistente.
  • Caída que se prolonga por más de 2 o 3 meses.
  • Disminución evidente de la densidad capilar o adelgazamiento progresivo del cabello.

Actuar ante los primeros síntomas aumenta exponencialmente las posibilidades de recuperación y permite establecer un tratamiento preciso ante una condición que, tratada a tiempo, puede ralentizarse eficazmente.