La idea de que perder peso se resume en "comer menos y moverse más" ha quedado obsoleta frente a la evidencia científica y la experiencia clínica. Especialistas en nutrición y endocrinología coinciden en que el peso corporal es el resultado de una compleja interacción de factores que exceden ampliamente la simple restricción calórica.
En la práctica diaria, la médica especialista en Medicina Interna y Nutrición y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), Marianela Aguirre Ackermann (MN 151.867), observa que variables como la genética, los mecanismos biológicos que regulan el hambre y la saciedad, el gasto energético y la respuesta del organismo tras perder peso tienen un rol determinante. A esto se suman elementos como el sueño, el estrés, la masa muscular, el uso de medicamentos y enfermedades de base.
"El peso es una regulación biológica compleja, no se trata de falta de voluntad", sintetizó.
En la misma línea, la médica endocrinóloga Ana Cappelletti (MN 76523) remarcó que el peso corporal surge de la interacción entre la biología individual, la historia de vida, el entorno y los comportamientos. Según explicó, reducir el problema a una ecuación simple implica ignorar la complejidad del sobrepeso y la obesidad, lo que lleva al fracaso de muchos planes.
Por qué fallan los planes tradicionales
El médico especialista en Nutrición y Obesidad Martín Giannini (MN 114.711) fue contundente: los enfoques clásicos fallan porque se enfocan exclusivamente en el peso y no en las causas que llevaron a una persona a aumentarlo.
Entre los factores involucrados mencionó:
- Estrés
- Deuda de sueño
- Uso de fármacos
- Bacterias intestinales
- Contaminantes ambientales
- Predisposición genética
Este enfoque limitado explica por qué muchas personas logran bajar algunos kilos, pero no consiguen sostener los resultados en el tiempo.
Los principales obstáculos para adelgazar
Los especialistas identificaron múltiples factores que dificultan la pérdida de peso y favorecen la recuperación posterior:
1. Restricciones extremas y dietas rígidas
Las dietas muy estrictas pueden generar resultados iniciales, pero suelen ser insostenibles. Aguirre Ackermann advirtió que la rigidez conduce al agotamiento frente a las demandas de la vida cotidiana.
Giannini agregó un dato clave:
- Dietas por debajo de 1.200 calorías dificultan cubrir nutrientes esenciales para el corazón, el cerebro y las hormonas.
- Pueden desencadenar trastornos de la conducta alimentaria.
2. Falta de placer y sostenibilidad
Eliminar el disfrute de la alimentación es un error frecuente.
"El placer debe ser parte del plan, no un extra", sostuvo Giannini.
Un enfoque adecuado implica:
- Ordenar el consumo
- Definir frecuencias y porciones
- Integrar la alimentación a la vida diaria
La flexibilidad es clave para la adherencia a largo plazo.
3. Pensamiento a corto plazo
Plantear la pérdida de peso como una etapa temporal conduce a los conocidos ciclos de descenso y recuperación.
Aguirre Ackermann explicó que, si no se modifican los hábitos cotidianos, el entorno y el manejo del estrés, el peso perdido no se sostiene.
4. Estrés, emociones y falta de descanso
El estrés y el sueño insuficiente afectan directamente la conducta alimentaria y las hormonas que regulan el hambre.
Cappelletti detalló que estas condiciones:
- Aumentan el apetito
- Incrementan la preferencia por alimentos calóricos
- Alteran el metabolismo energético
5. Factores biológicos y enfermedades
El peso está condicionado por múltiples variables fisiológicas:
- Genética
- Regulación hormonal del hambre y la saciedad
- Enfermedades como:
- Insulinorresistencia
- Diabetes
- Síndrome de ovario poliquístico
- Apnea del sueño
Estas condiciones modifican cómo el cuerpo utiliza y almacena energía.
6. Déficit de nutrientes y pérdida de masa muscular
Una alimentación inadecuada puede provocar:
- Pérdida de masa muscular
- Déficits de vitaminas y minerales
- Impacto negativo en:
- Sistema inmunológico
- Salud ósea
- Función muscular
"El músculo no es solo una cuestión estética", advirtió Aguirre Ackermann, destacando su rol en el metabolismo.
7. Un entorno que favorece el aumento de peso
El contexto actual también juega en contra. Entre los factores del llamado ambiente obesogénico se destacan:
- Disponibilidad constante de alimentos ultraprocesados
- Porciones grandes
- Uso intensivo de pantallas
- Falta de tiempo para cocinar
- Baja actividad física
En este escenario, la indicación de "controlarse" resulta insuficiente.
Hacia un tratamiento efectivo y sostenible
Frente a esta complejidad, los especialistas coinciden en que el éxito no debe medirse solo en kilos perdidos, sino en la capacidad de sostener cambios que mejoren la salud.
Cappelletti enfatizó que un plan efectivo debe ser:
- Individualizado
- Bien indicado
- Sostenible en el tiempo
Aguirre Ackermann agregó que bajar de peso no siempre implica mejorar la salud si el proceso incluye pérdida de músculo, déficit nutricional o malestar emocional.
Por su parte, Giannini propuso un cambio de enfoque: tratar la obesidad como una enfermedad crónica, evaluando aspectos como:
- La relación con la comida
- La respuesta al estrés
- El nivel de actividad física
- La calidad del patrón alimentario
Un cambio de paradigma necesario
El abordaje moderno del descenso de peso exige considerar la historia clínica completa, el contexto de vida y la necesidad de acompañamiento profesional. Solo así es posible construir estrategias que no solo permitan adelgazar, sino también mantener los resultados y mejorar la calidad de vida.
Lejos de soluciones rápidas, el mensaje es claro: el verdadero desafío no es bajar de peso, sino hacerlo de manera saludable, sostenible y acorde a la realidad de cada persona.