En el mundo de los trucos caseros, hay algunos que parecen simples, pero esconden una gran eficacia. Uno de ellos consiste en mezclar hielo con sal, un método poco conocido que sirve para enfriar bebidas mucho más rápido que usando solo hielo.
La explicación está en la física. Al agregar sal, se baja el punto de congelación del agua, lo que hace que el hielo empiece a derretirse con mayor rapidez. Para que ese derretimiento ocurra, el sistema necesita absorber calor del entorno, es decir, de las botellas o latas que están en contacto con la mezcla. Ese intercambio provoca que la temperatura baje de forma más intensa y en menos tiempo.
Este truco es ideal para esos momentos en los que llegás a casa y te das cuenta de que el jugo, la gaseosa o cualquier otra bebida están a temperatura ambiente. Con un poco de hielo, un puñado de sal y algunos minutos, podés tenerlas bien frías y listas para tomar.
Cómo se llama este fenómeno físico
El fenómeno físico que explica este cambio de temperatura se llama descenso crioscópico. En condiciones normales, el agua pura se congela a 0 °C, pero cuando se le agrega sal, la situación cambia.
La sal se disuelve en la fina capa de agua líquida que siempre está presente sobre la superficie del hielo, incluso cuando parece completamente sólido. Esa disolución hace que el agua salada tenga un punto de congelación más bajo que el del agua pura.
Como consecuencia, el hielo continúa derritiéndose a temperaturas inferiores a 0 °C. Para que ese proceso ocurra, el sistema necesita absorber calor del entorno inmediato. Ese calor se toma de los objetos en contacto con la mezcla, como las botellas o recipientes cercanos. Al extraer esa energía térmica, la temperatura del conjunto disminuye aún más, generando un enfriamiento intenso.
En condiciones ideales, esta mezcla de hielo y sal puede alcanzar temperaturas cercanas a los −21 °C, lo que explica por qué resulta tan efectiva para enfriar rápidamente.
Cómo hacer este truco en casa
- Llená un recipiente grande con hielo.
- Agregá un puñado de sal gruesa sobre el hielo.
- Colocá las bebidas que querés enfriar entre los cubos de hielo y sal.
- Mové las botellas o latas cada tanto para que el frío se distribuya bien.
- Esperá entre 5 y 10 minutos y listo: tus bebidas estarán listas para disfrutar.
Cuáles son los beneficios de este truco
- Enfría bebidas en tiempo récord: en solo 5 a 10 minutos, podés tener una lata o botella bien fría.
- No necesitás freezer: si no tenés mucho espacio en la heladera o el freezer está lleno, este método te salva.
- Es económico y fácil: solo necesitás hielo y sal, dos cosas que casi siempre hay en casa.
- Sirve para emergencias: ideal para reuniones improvisadas, picnics o cuando llegan visitas de sorpresa.