La fisonomía de uno de los sectores más emblemáticos del departamento Valle Viejo atraviesa días de profunda agitación. La remodelación del paseo público ubicado estratégicamente frente a la iglesia de Villa Dolores ha trascendido el ámbito de la obra pública para convertirse en una controversia de escala departamental. Lejos de detenerse ante el creciente malestar de los vecinos, la obra continúa su curso con personal municipal trabajando en el terreno, en un escenario donde el diálogo entre el Ejecutivo y los residentes parece haberse quebrado ante la falta de consensos previos.
El origen del conflicto: la pérdida del patrimonio natural
El malestar estalló la semana pasada, cuando los habitantes de la zona observaron con preocupación las tareas iniciales de intervención. La denuncia vecinal fue inmediata y contundente: el espacio público, corazón del casco histórico, estaba siendo despojado de su arboleda y vegetación original. En este contexto, los residentes definieron el nuevo diseño como una "plaza seca", un concepto que alude al predominio de superficies duras y cemento por sobre la presencia vegetal, lo que consideran una pérdida irreparable para el microclima y la estética del lugar.
Más allá de lo ambiental, el reclamo subraya una supuesta falla en la gobernanza, ya que la obra se inició sin instancias de participación comunitaria. Esta inquietud se tradujo en una convocatoria pública en el mismo espacio verde, donde se enumeraron presuntas irregularidades técnicas y patrimoniales. Entre los puntos más sensibles se encuentran las modificaciones de nivel del terreno y la destrucción del busto que homenajeaba a la escritora local María Emilia Azar, un elemento simbólico de la identidad de Villa Dolores. Ante este panorama, los vecinos advirtieron que, de no mediar cambios significativos, podrían recurrir a la Justicia para frenar el avance de las máquinas.
Voces técnicas y políticas en el centro de la escena
La disputa ha sumado actores de diversos ámbitos que aportan gravedad al conflicto. El geólogo Alfredo Marchioli fue uno de los técnicos que cuestionó con dureza la intervención. Según su análisis, la eliminación de la masa arbórea no solo afecta el paisaje, sino que podría generar consecuencias ambientales negativas tangibles, tales como posibles anegamientos futuros en el sector, sosteniendo que la obra no aporta beneficios reales a la comunidad.
Desde el plano político, el concejal Gerónimo Cabrera (LLA) vinculó la intervención con fondos asignados años atrás, reforzando la crítica sobre la ausencia de consultas sobre el diseño final. Por su parte, el presidente del Concejo Deliberante chacarero, Lucas Cisternas, participó de una reunión con aproximadamente medio centenar de vecinos, la cual culminó en la elaboración de un pedido formal dirigido a las autoridades municipales exigiendo la paralización inmediata de la obra, la apertura de diálogo y la reformulación del proyecto priorizando los espacios verdes y la restitución del busto retirado.
Ante la escalada de críticas, el municipio, a través de la Secretaría de Obras Públicas, emitió una aclaración oficial para defender el propósito de los trabajos. El Ejecutivo rechazó de plano la caracterización de "plaza seca", asegurando que se trata de una refuncionalización integral. Según la postura oficial, el proyecto tiene como pilares la eliminación de barreras arquitectónicas y la mejora sustancial de la accesibilidad, pensando especialmente en personas con movilidad reducida.
La administración detalló que el plan de obra contempla los siguientes aspectos técnicos:
- Ampliación de espacios verdes y nueva arborización.
- Renovación total del sistema de iluminación y optimización del riego.
- Puesta en valor del equipamiento urbano existente.
- Ejecución por administración directa, permitiendo un control técnico permanente y supervisión de los recursos.
El municipio remarcó el carácter emblemático del paseo debido a su ubicación frente a la Iglesia de la Virgen de las Mercedes, justificando la necesidad de modernizar el sector. Sin embargo, los hechos en el terreno confirman que, pese a los reclamos y las objeciones políticas, la voluntad de concluir la remodelación permanece inalterable, manteniendo la ejecución de los trabajos sin suspensiones.