• Dólar
  • BNA $1335 ~ $1385
  • BLUE $1390 ~ $1410
  • TURISTA $1735.5 ~ $1735.5

18 C ° ST 18.25 °

Unión Radio 91.3 en vivo

Transporte público

Paro de colectivos en Catamarca: la UTA sostiene la medida ante el incumplimiento salarial

La huelga se extiende por 48 horas en reclamo por haberes adeudados. El conflicto afecta de lleno al transporte urbano y profundiza la tensión entre trabajadores y empresas.

16 Abril de 2026 00.21

La Unión Tranviarios Automotor (UTA) Seccional Catamarca-La Rioja ratificó la continuidad del paro total de colectivos en Catamarca, una medida que comenzó a regir a las cero horas del miércoles y que se extenderá durante este jueves. La decisión responde al reclamo por el pago de haberes adeudados, en un contexto de creciente tensión entre los trabajadores del sector y las empresas prestatarias del servicio.

La huelga implica una interrupción completa del transporte urbano de pasajeros, dado que la modalidad adoptada por el gremio es la de paro total sin asistencia a los lugares de trabajo. Esta definición refuerza el impacto directo sobre la vida cotidiana de los usuarios, quienes ya venían manifestando malestar por el funcionamiento del sistema.

Empresas alcanzadas y esquema de levantamiento progresivo

En una primera instancia, la medida de fuerza contó con la adhesión de los choferes de las empresas 25 de Agosto, El Nene, La Rubí y G.M.

El esquema planteado por el gremio contempla un levantamiento progresivo del paro, condicionado a la efectivización del pago de los salarios adeudados. En este sentido, en las últimas horas se conoció que algunas empresas realizaron adelantos a los choferes, lo que podría incidir en una eventual normalización parcial del servicio.

Sin embargo, el panorama no es homogéneo. Tal como ha ocurrido en situaciones similares, la Cooperativa San Fernando se mantuvo al margen del conflicto y continuó prestando servicio con normalidad, generando un escenario fragmentado dentro del sistema de transporte.

El eje del reclamo: salarios fuera de término

El núcleo del conflicto reside en el incumplimiento en el pago de los salarios correspondientes al mes de marzo. Según lo establecido en el esquema vigente, los haberes deben abonarse en un plazo que va del 1 al 5 de cada mes. No obstante, y de acuerdo con lo señalado por el gremio, estos plazos fueron ampliamente superados sin que se concretara la acreditación correspondiente.

La organización sindical, conducida por Juan Vergara, precisó que la decisión de avanzar con la medida de fuerza se tomó tras constatar que no se respetó el cronograma previsto para la cancelación de los sueldos. Este incumplimiento, según la UTA, vulnera acuerdos básicos y afecta directamente la estabilidad económica de los trabajadores.

Un escenario de tensión sostenida

La falta de pago en tiempo y forma no solo desató la actual huelga, sino que también profundizó un conflicto preexistente entre las partes. La relación entre trabajadores y empresas se encuentra atravesada por un clima de desconfianza, en el que los compromisos asumidos no logran sostenerse.

En este marco, el paro aparece como una herramienta de presión directa, pero también como un reflejo de un sistema que muestra signos de fragilidad. La paralización del servicio evidencia la dependencia estructural del transporte urbano respecto del cumplimiento de las obligaciones salariales.

Impacto en los usuarios y perspectivas

El efecto inmediato de la medida se traduce en una afectación masiva a los usuarios, quienes ven interrumpida una prestación esencial. La ausencia de colectivos no solo complica la movilidad diaria, sino que también expone la vulnerabilidad del sistema ante conflictos laborales.

Mientras tanto, el desarrollo de la huelga queda atado a un factor clave: la regularización de los pagos. El propio gremio dejó en claro que el levantamiento del paro dependerá exclusivamente de que las empresas cumplan con la acreditación de los haberes pendientes.

En este contexto, la situación se mantiene abierta, con un desenlace condicionado a la capacidad de respuesta de las empresas y a la evolución de las negociaciones en las próximas horas. La continuidad o no del servicio dependerá, en definitiva, de la resolución de un conflicto que tiene en el salario adeudado su punto más crítico.