Durante el último fin de semana, numerosos vecinos de la provincia de Catamarca manifestaron su malestar por el creciente número de motociclistas que circulan con caños de escape libres o adulterados, generando fuertes ruidos y perturbando la tranquilidad en diferentes barrios y localidades.
"Caños de escape muy dudosos, molestos. Tenemos que levantarnos muy temprano y llevar a los niños al colegio. ¿Cuándo van a prohibir los escapes libres?", se quejó una vecina en redes sociales, reflejando el sentimiento generalizado de una comunidad cansada de convivir con este tipo de comportamientos.
El fenómeno no es nuevo, pero sí parece haberse intensificado en los últimos meses, sin que haya respuestas concretas de las autoridades de tránsito o de seguridad. En los últimos días, los vecinos denunciaron que los motociclistas circularon en grupos por diferentes zonas del Valle Central, principalmente durante la noche, con maniobras peligrosas y sin respetar las normas de tránsito.
De los reclamos al pedido de intervención
Las quejas no solo se replicaron en la capital provincial. Vecinos de Huillapima, Recreo, Fray Mamerto Esquiú, Ruta Provincial N° 1, Ruta N° 41 y La Vista Larga también reportaron el paso de grupos de motociclistas realizando ruidos ensordecedores. En la capital, barrios como Eva Perón y San Ramón fueron escenario de recorridas similares, donde los vecinos afirman que la situación se vuelve "insostenible".
"Son hartantes a toda hora", resumió otra vecina. Mientras tanto, algunos ciudadanos exigieron la intervención del municipio capitalino. "Ahora que pasaron las elecciones, se necesita que el intendente ordene al director de Tránsito aplicar las leyes existentes contra quienes usan escape libre, tanto autos como motos que transitan sin control por las calles céntricas", reclamó un oyente en una emisora local.
Según testimonios recogidos, muchos de estos conductores serían menores de edad o jóvenes que circulan sin casco ni documentación, poniendo en riesgo su seguridad y la de terceros. En algunos casos, los excesos derivaron en accidentes o intervenciones policiales, aunque sin medidas sostenidas en el tiempo.
El drama en Fray Mamerto Esquiú
El caso de Fray Mamerto Esquiú refleja la frustración de la comunidad ante la falta de control efectivo. En redes sociales, los vecinos denunciaron que funcionarios y fuerzas de seguridad hacen la vista gorda frente al desorden, generando insomnio y miedo entre adultos mayores y familias que habitan la zona. "De una vez por todas, tomen cartas en el asunto y terminen con este problema. Los adolescentes no pueden estar por encima de las leyes", manifestaron usuarios indignados.
Los vecinos reclaman medidas concretas, como el control riguroso de caños de escape, la intervención de Tránsito y Guardia Urbana y campañas de concientización para jóvenes, con el fin de garantizar convivencia y seguridad en la vía pública.
La situación evidencia un conflicto entre la libertad de los motociclistas y el derecho de la comunidad a vivir en un entorno seguro y tranquilo, y plantea la necesidad urgente de políticas municipales y provinciales que regulen este tipo de conductas antes de que se produzcan consecuencias graves.
El fenómeno traspasa fronteras
Lo más alarmante es que el fenómeno parece expandirse más allá de Catamarca. En la provincia de La Rioja, la policía local llevó adelante un operativo de control durante el fin de semana, donde se retuvieron más de 50 motocicletas y se identificó a decenas de jóvenes que participaban de una convocatoria difundida por redes sociales para realizar una "fiesta de acrobacias", con picadas y maniobras temerarias.
La situación encendió las alarmas en las fuerzas de seguridad y reavivó el pedido de una coordinación interprovincial para controlar este tipo de eventos que se organizan de manera informal y representan un riesgo tanto para los participantes como para terceros.
Mientras tanto, los vecinos catamarqueños reiteran su reclamo: mayor presencia policial, controles de tránsito y sanciones efectivas para quienes insisten en vulnerar las normas y alterar la convivencia ciudadana.