En el mundo de los trucos caseros para el hogar apareció un método que ganó popularidad por su forma de limpiar las hornallas de la cocina. La particularidad está en que utiliza una jeringa para aplicar una mezcla elaborada con vaselina, alcohol al 70%, bicarbonato de sodio, vinagre y agua oxigenada.
Según quienes lo recomiendan, esta preparación permite llegar a los conductos internos de las hornallas, donde suele acumularse suciedad que dificulta el paso del gas y hace que la llama pierda intensidad.
Cómo hacer el truco de la jeringa para limpiar las hornallas
El primer paso consiste en derretir la vaselina a baño María hasta que adquiera una textura líquida. Luego se coloca en un recipiente y se mezcla con el alcohol al 70%, el bicarbonato, el vinagre y el agua oxigenada hasta integrar todos los ingredientes.
Una vez lista la preparación, se carga en una jeringa, que permite aplicar el líquido directamente en los orificios de las hornallas.
Paso a paso
- Derretí la vaselina a baño María.
- Mezclala con alcohol al 70%, bicarbonato, vinagre y agua oxigenada.
- Retirá las tapas y los quemadores de las hornallas.
- Aplicá la mezcla con la jeringa dentro de los conductos.
- Cepillá los bordes con un cepillo de dientes para desprender la suciedad.
- Secá con un paño de microfibra antes de volver a colocar las piezas.
Cómo limpiar la parte exterior de las hornallas para sacar la grasa
Además de los conductos internos, las hornallas acumulan grasa y restos de comida en la superficie. Lo primero que recomiendan los especialistas es esperar a que la cocina esté completamente fría, ya que el contacto entre una superficie caliente y agua fría puede deformar las piezas metálicas con el tiempo.
Para la limpieza exterior alcanza con dos ingredientes muy comunes:
- Bicarbonato de sodio
- Vinagre blanco
Paso a paso
- Retirá las rejillas y los quemadores,
- Espolvoreá bicarbonato sobre todas las superficies y agregá media taza de vinagre.
- Dejá actuar la mezcla durante 30 minutos para que afloje la grasa y luego frotá con una esponja o un cepillo.
- Finalmente, enjuagá con agua caliente y secá bien antes de volver a armar la cocina.
Si quedan manchas difíciles, podés repetir el procedimiento o preparar una pasta de bicarbonato con unas gotas de agua y aplicarla directamente sobre la suciedad más adherida.