El tomate es uno de los alimentos favoritos y más versátiles alrededor del mundo. Sin embargo, si no se guarda de la forma correcta puede volverse blando y perder su firmeza rápidamente. Por eso, es clave conocer la forma de conservación para que dure más tiempo.
Si bien muchas personas eligen envolverlo en papel film o aluminio, ninguno de estos dos métodos es recomendado, porque pueden lograr que se pierda su sabor y textura gracias a la acumulación de humedad.
Otro de los errores más frecuentes es llevar los tomates directo a la heladera. Esto tampoco es aconsejable, ya que las bajas temperaturas alteran su sabor natural, cambian la textura y los vuelven harinosos. Además, el frío frena su maduración, lo que afecta directamente el gusto y la jugosidad.
Cómo hay que guardar el tomate para que se mantenga fresco
Por eso, si los tomates están verdes o en su punto justo, lo ideal es mantenerlos a temperatura ambiente. Así, conservan su sabor y se mantienen firmes por más tiempo.
Para que los tomates duren más y sigan sabrosos, seguí estos consejos:
- Dejalos fuera de la heladera, en un lugar fresco y seco.
- Ubicalos con el cabito hacia abajo: esto ayuda a conservar mejor la humedad interna.
- Evitá amontonarlos para prevenir golpes y aplastamientos.
- No los laves antes de guardarlos: la humedad acelera el deterioro.
Un frutero o un bowl sobre la mesada es el lugar ideal para que respiren y se mantengan perfectos.
¿Cuándo sí conviene guardarlos en la heladera?
Hay una excepción: si los tomates ya están muy maduros y no los vas a consumir enseguida, podés llevarlos a la heladera para frenar su deterioro. Eso sí, antes de comerlos, dejalos un rato a temperatura ambiente para que recuperen parte de su sabor.