• Dólar
  • BNA $1500 ~ $1550
  • BLUE $1545 ~ $1565
  • TURISTA $1950 ~ $1950

13 C ° ST 12.94 °

Unión Radio 91.3 en vivo

Nombres "de museo": los clásicos que fueron furor en la Argentina y hoy casi desaparecieron

Beatriz, Graciela, Mónica, Héctor, Mario y Alberto figuran entre los nombres que más retrocedieron entre los nacimientos de los años 60 y los registrados desde 2020. En contraste, Isabella, Benjamín, Emma y Olivia se consolidaron entre las opciones más elegidas por las nuevas generaciones.

25 Octubre de 2026 08.59

Las generaciones cambian y, con ellas, también las preferencias a la hora de elegir cómo llamar a los hijos. Un análisis realizado por Clarín a partir de datos oficiales del Registro Nacional de las Personas (Renaper) revela una transformación profunda en los nombres que las familias argentinas inscriben para sus bebés.

Las opciones que fueron muy populares durante buena parte del siglo XX perdieron presencia entre los nacimientos registrados desde la década de 2020. El fenómeno alcanza tanto a los nombres asociados con los baby boomers, nacidos entre 1946 y 1964, como a los que dominaron las preferencias de la Generación X y, más recientemente, a algunos nombres que fueron habituales entre los millennials.

Al comparar las inscripciones de la década de 1960 con las registradas desde 2020, aparecen diferencias pronunciadas. Nombres que antes ocupaban lugares destacados en las listas nacionales hoy son excepcionales o tienen una presencia muy reducida entre los recién nacidos.

Así, Mónica, Graciela, Héctor y Mario forman parte de una extensa lista de nombres tradicionales que perdieron popularidad. Incluso algunas opciones que tuvieron su auge en décadas posteriores, como Carolina, Laura y Gabriela, también retrocedieron frente a alternativas como Isabella y Sofía.

En el universo masculino, Benjamín y Mateo aparecen entre los nombres preferidos de los bebés, mientras que Carlos dejó de ocupar el lugar destacado que tuvo en generaciones anteriores. Uno de los casos más extremos es Alberto, que pasó de 176.918 registros a apenas 2.541.

Los nombres femeninos que perdieron protagonismo

El retroceso de los nombres tradicionales se observa con claridad en las estadísticas femeninas. Durante la década de 1960, varias opciones concentraban decenas de miles de inscripciones y algunas encabezaban las preferencias nacionales. En la actualidad, sus registros se redujeron drásticamente.

El caso más emblemático es el de Beatriz, que ocupaba el segundo lugar nacional en los años 60, con 200.461 registros. En la década de 2020, esa cifra descendió hasta los 2.400 nacimientos. Una trayectoria similar muestran Graciela y Mónica. La primera pasó de 111.650 elecciones en los años 60 a solo 536 en la década actual. Mónica, por su parte, cayó de 91.695 inscripciones a 272.

La tendencia también alcanza a otros nombres femeninos que tuvieron una amplia presencia histórica. Los datos comparativos muestran los siguientes descensos:

Silvia: de 91.372 registros en los años 60 a 386 desde 2020.

Liliana: de 82.712 a 672.

Susana: de 78.436 a 581.

Norma: de 69.386 a 274.

Mabel: de 63.991 a 565.

Alicia: de 55.425 a 972.

Gladys: de 43.556 a 168.

Marta: de 42.334 a 376.

Mirta: de 41.837 a 145.

La disminución también se registra entre los nombres que, aunque ya tenían una frecuencia menor en los años 60, formaban parte de las elecciones habituales de muchas familias. Nélida pasó de 21.017 inscripciones a 227, mientras que Nilda retrocedió de 13.658 a 106.

Las cifras reflejan la magnitud del cambio: nombres que en una década reunían decenas de miles de registros hoy aparecen en cantidades muy inferiores. La transformación no se limita a una opción particular, sino que abarca distintas generaciones de nombres femeninos tradicionales.

Marcelo, Héctor, Mario en retroceso

En los nombres masculinos, el reemplazo generacional sigue una trayectoria equivalente. Opciones que fueron muy frecuentes durante los años 60 perdieron una parte considerable de su presencia en las inscripciones de la década de 2020. Marcelo, uno de los nombres emblemáticos de aquella época, pasó de 95.266 registros a 1.879. Oscar descendió de 92.425 a 2.583, mientras que Rubén bajó de 71.885 a 1.849. Héctor, por su parte, cayó de 70.293 a 1.886 registros.

Uno de los retrocesos más marcados se observa en Mario, que pasó de 54.612 inscripciones durante los años 60 a 1.467 en la década actual.

Otros nombres masculinos de amplia presencia histórica también experimentaron reducciones importantes:

Sergio: de 63.874 registros a 1.592.

Raúl: de 63.935 a 1.274.

Roberto: de 61.395 a 1.081.

Claudio: de 42.585 a 693.

Horacio: de 41.659 a 591.

Edgardo: de 21.057 a 274.

Eusebio: de 2.452 a 109.

En los casos más extremos, algunas alternativas prácticamente desaparecieron de las estadísticas. Agapito, que sumaba 282 registros en los años 60, y Florindo, que actualmente cuenta con 166 casos, figuran entre los nombres que registraron menos de cinco ocurrencias desde 2020, según los datos consignados en el análisis.

La caída de estas opciones muestra que el cambio de preferencias no se restringe a los nombres más asociados con una generación particular. También alcanza a elecciones que ya eran menos frecuentes hace seis décadas y que hoy tienen una presencia todavía más limitada.

María y Carlos: dos clásicos que también retrocedieron

La transformación alcanza incluso a los nombres que históricamente ocuparon los primeros lugares de las estadísticas nacionales. Desde la Dirección de Población del Renaper explicaron a Clarín que las opciones tradicionales de mayor volumen también muestran una fuerte desaceleración.

María, que encabezaba la lista durante los años 60 con 345.527 registros, descendió a 23.278 en la década de 2020. Aunque sigue teniendo una presencia importante en términos absolutos, la diferencia entre ambos períodos evidencia una caída considerable en su frecuencia.

En el caso masculino, Carlos pasó de 167.202 inscripciones en los años 60 a 4.524 desde 2020. El retroceso acompaña el desplazamiento de otros nombres que durante décadas fueron habituales en las familias argentinas.

Desde el Renaper señalaron que, en sentido inverso, los nombres que hoy encabezan los rankings eran marginales o infrecuentes hace 60 años. El contraste entre ambas épocas permite observar no solo la pérdida de popularidad de determinadas opciones, sino también el ascenso de nombres que antes casi no aparecían en los registros.

Isabella, Benjamín, Emma y Olivia, las nuevas preferencias

Mientras los nombres tradicionales pierden presencia, otras opciones se consolidan entre los favoritos de las familias argentinas. Los datos de la década de 2020 ubican a Benjamín en el primer lugar masculino, con 58.289 niños registrados.

La diferencia con los años 60 es significativa: durante aquella década, Benjamín había sumado apenas 2.875 registros. Su ascenso representa uno de los ejemplos más claros de cómo un nombre poco frecuente en una generación puede convertirse en una elección dominante varias décadas después. En el universo femenino, Isabella encabeza las preferencias actuales con 53.877 nacimientos. En los años 60, en cambio, solo se habían registrado 15 apariciones de ese nombre.

Emma y Olivia también muestran un crecimiento marcado. Emma pasó de 2.224 inscripciones en los años 60 a 36.926 en la década de 2020. Olivia, por su parte, subió de 247 a 36.053 elecciones.

Los números muestran un cambio profundo en el orden de preferencias. Los nombres que antes tenían una presencia marginal pasaron a ocupar posiciones centrales, mientras que otros que dominaron las listas nacionales quedaron relegados.

Carolina y Laura

La transformación no se limita a los nombres asociados con las generaciones nacidas a mediados del siglo XX. Algunas opciones que fueron populares entre generaciones posteriores también están perdiendo terreno frente a las preferencias actuales.

Carolina, por ejemplo, tuvo 78.563 ocurrencias durante la década de 1980. Sin embargo, en los años 2020 la cantidad descendió hasta apenas 1.925 bebés registradas con ese nombre.

Laura también muestra una caída importante. Después de alcanzar un pico de 96.762 registros durante la década de 1970, en la década actual suma solo 704.

Estos casos indican que el recambio no se detiene en una frontera generacional precisa. Nombres que fueron populares entre los millennials y otras generaciones más recientes también pueden perder atractivo frente a nuevas elecciones.

En conjunto, los datos oficiales del Renaper permiten observar la velocidad con la que cambian las preferencias familiares en la Argentina. Beatriz, Graciela, Mónica, Marcelo, Mario, Héctor, María y Carlos forman parte de una larga lista de nombres que tuvieron una presencia destacada y hoy registran cifras muy inferiores.

En el otro extremo, Isabella, Benjamín, Emma y Olivia representan el ascenso de nuevas preferencias. El contraste entre los registros de los años 60 y los de la década de 2020 muestra cómo los nombres, al igual que las generaciones, atraviesan ciclos de popularidad y declive, hasta convertir algunas elecciones que fueron masivas en verdaderos nombres "de museo".