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Salud y adolescencia

Pediatras en alerta por lo que hacen los chicos en cada partido de la Argentina

La Sociedad Argentina de Pediatría advirtió que el entusiasmo generado por la Copa del Mundo favorece una mayor exposición de chicos y adolescentes a las plataformas de apuestas deportivas. Los especialistas sostienen que el fenómeno representa un cambio cultural y llaman a reforzar el acompañamiento de las familias y las escuelas.

10 Julio de 2026 09.33

Mientras millones de argentinos siguen cada partido de la Selección Argentina con la expectativa de alcanzar una nueva consagración mundialista, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) expresó su preocupación por un fenómeno que, según advierte, se intensifica durante la competencia: el crecimiento de las apuestas online entre chicos y adolescentes.

En la previa del encuentro que la Selección disputará este sábado frente a Suiza, la entidad difundió un documento en el que señala que la Copa Mundial de la FIFA 2026 genera un escenario especialmente sensible al multiplicar la exposición de los jóvenes a contenidos relacionados con resultados deportivos y plataformas de apuestas.

De acuerdo con los pediatras, la combinación de fútbol, redes sociales, influencers, publicidad vinculada a futbolistas y clubes y la posibilidad de apostar desde un teléfono celular hacen que estas propuestas estén disponibles de manera permanente.

Para los especialistas, el fenómeno ya no responde únicamente al crecimiento de una industria, sino que refleja un cambio cultural que acerca a chicos y chicas a una actividad prohibida para menores de edad.

La normalización de las apuestas

La presidenta de la Subcomisión de Tecnologías de Información y Comunicación de la SAP, Silvina Pedrouzo, explicó que el riesgo aparece cuando la pasión por el deporte se transforma en una puerta de entrada hacia las apuestas. Según sostuvo, esa conducta comienza a naturalizarse en una etapa de la vida en la que todavía se encuentran en desarrollo las capacidades relacionadas con el autocontrol, la evaluación de riesgos y la anticipación de las consecuencias de las decisiones.

Pedrouzo advirtió que el crecimiento de este consumo no puede entenderse únicamente por la existencia de plataformas tecnológicas cada vez más sofisticadas.

La especialista indicó que también influye un ecosistema digital que combina entretenimiento, videojuegos, redes sociales y deporte, haciendo cada vez más difícil distinguir los límites entre jugar y apostar. En ese sentido, afirmó que las apuestas dejaron de ser una actividad aislada para convertirse en plataformas diseñadas para captar permanentemente la atención de niños y adolescentes.

Las cifras que reflejan la magnitud del fenómeno

La preocupación de la SAP se apoya en distintos estudios que muestran que la problemática dejó de ser excepcional. Según la encuesta Kids Online Argentina 2025, realizada por UNICEF y UNESCO sobre una muestra de 5.910 chicos y adolescentes de entre 9 y 17 años residentes en áreas urbanas del país, uno de cada tres reconoció haber apostado dinero por Internet alguna vez.

El informe también indica que la frecuencia aumenta con la edad y alcanza especialmente a los varones de entre 12 y 17 años. Otro dato considerado especialmente relevante por los pediatras señala que el 64% de los jóvenes afirmó buscar maneras de ganar dinero fácilmente a través de Internet.

Para la SAP, ese resultado refleja la circulación de promesas de ganancias rápidas que, además de incentivar las apuestas, pueden transformarse en una puerta de acceso a estafas digitales u otras modalidades que presentan el dinero como una recompensa inmediata.

El documento también incorpora investigaciones del CONICET, según las cuales más del 90% de los adolescentes consultados comenzó a apostar porque un amigo ya lo hacía.

Ese componente grupal, junto con la adrenalina y la posibilidad de ganar o perder dinero, aparece entre los principales factores que favorecen la incorporación de esta práctica.

Un cerebro en desarrollo frente a recompensas inmediatas

Los especialistas remarcan que la adolescencia constituye una etapa especialmente vulnerable del desarrollo cerebral. Explican que los circuitos relacionados con la búsqueda de recompensas y las emociones alcanzan elevados niveles de actividad antes de que finalice el desarrollo de las áreas vinculadas con el autocontrol, la planificación y la toma de decisiones.

Esa diferencia favorece conductas impulsivas y vuelve especialmente atractivas aquellas experiencias que prometen gratificación inmediata. La SAP también advierte que muchos videojuegos incorporan mecanismos similares a los juegos de azar.

Entre ellos menciona:

  • Cajas de recompensa.
  • Sobres virtuales.
  • Ruletas.
  • Premios sorpresa.
  • Sistemas de gratificación inmediata.

Según el documento, estos recursos acostumbran a los adolescentes a dinámicas donde siempre existe la expectativa de obtener un premio mejor mediante un nuevo intento.

Acceso sencillo pese a las restricciones

Los pediatras recuerdan que las apuestas online están prohibidas para menores de 18 años, aunque advierten que muchos adolescentes logran ingresar igualmente a las plataformas.

Según la SAP, esto ocurre porque algunos falsean datos personales o utilizan documentación perteneciente a adultos. La entidad también señala que actualmente no existe una ley nacional específica que regule esta actividad y que los mecanismos de verificación de identidad no siempre consiguen impedir esos accesos.

Señales tempranas para familias y escuelas

El documento diferencia claramente una apuesta ocasional, un uso problemático y una adicción. Explica que el trastorno aparece cuando la conducta deja de ser recreativa y comienza a afectar la vida cotidiana, las relaciones familiares, el rendimiento escolar y el bienestar emocional.

Entre las principales señales de alerta, los especialistas mencionan:

  • Irritabilidad cuando no pueden jugar o apostar.
  • Cambios bruscos de humor.
  • Ansiedad.
  • Mentiras relacionadas con el dinero o el tiempo dedicado a las apuestas.
  • Dificultades para controlar el impulso de seguir apostando.
  • Intentos fallidos por abandonar la conducta.
  • Descenso del rendimiento escolar.
  • Pérdida de interés por actividades recreativas.
  • Aislamiento social.
  • Alteraciones del sueño y del apetito.
  • Dolores de cabeza y cansancio.
  • Síntomas de ansiedad y depresión.
  • Movimientos inexplicables de dinero en billeteras virtuales.
  • Interés inusual por los resultados deportivos.
  • Pedidos reiterados de dinero en situaciones más avanzadas.

Pedrouzo sostuvo que la preocupación aparece cuando las apuestas comienzan a ocupar un lugar cada vez más importante en la vida del adolescente y desplazan actividades que antes resultaban significativas.

Prevención, acompañamiento y detección temprana

La Sociedad Argentina de Pediatría considera que la detección temprana mejora las posibilidades de intervención antes de que el problema se consolide.

Por ese motivo propone incorporar, durante las consultas pediátricas, preguntas sobre hábitos digitales y posibles consumos problemáticos vinculados con las apuestas. Asimismo, destaca el papel de las escuelas para fortalecer el pensamiento crítico, las habilidades socioemocionales y la educación para un uso responsable de las tecnologías.

No obstante, la entidad subraya que las familias continúan ocupando un lugar central.

Para Silvina Pedrouzo, la prevención no consiste únicamente en prohibir aplicaciones o instalar controles parentales, sino en acompañar sin juzgar, favoreciendo que los adolescentes desarrollen criterios propios frente a un entorno digital que ofrece recompensas permanentes.

La especialista concluyó que ningún control parental puede reemplazar la presencia de un adulto atento y disponible, y remarcó la importancia de ofrecer alternativas a las pantallas. Según plantea la SAP, cuanto más experiencias significativas encuentren los adolescentes fuera del entorno digital, menor será la necesidad de buscar gratificación exclusivamente en plataformas diseñadas para mantenerlos conectados.