Raíces compartidas, con mirada federal: gran respuesta del público a la propuesta cultural en la Casa de la Puna

El inicio del fin de semana extra largo convocó a numerosos turistas y residentes a disfrutar de jornadas colmadas de música, danza y el canto de profunda raíz folklórica.

El viernes por la noche, diferentes tonadas argentinas en voces de indiscutido talento, ofrecieron un espectáculo federal, de gran nivel musical y se consagraron dueños de la admiración que supieron ganar tras las pantallas nacionales de todo un país. 

Los participantes de La Voz Argentina 2025, participaron de la primera Edición de "Viva voz", la iniciativa de Agustín Isasmendi, quien fuera uno de los representantes por Catamarca en el certamen. Ante más de 200 personas, Chequelo (Córdoba), Iván Horrocks (Córdoba), los hermanos Enrique y Tomás Olmos (Tucumán),  Emma Roach (Córdoba) además de Naza Romero y Agustín Isasmendi (Catamarca) revivieron los temas que los hicieron populares y generaron la emoción colectiva de un público fiel que acompañó con aplausos hasta la última melodía.

Tarde de pañuelos

Ayer sábado, la cultura local convocó nuevamente a un público heterogéneo repleto no solo de catamarqueños sino también de familias provenientes de Bahía Blanca , Santiago del Estero y Córdoba que se acercaron a la plaza "Quique Sánchez Vera" para apreciar desde temprano la Feria de Artesanía y Diseño, tradicional durante los fines de semana largos.

Además de la elaboración artesanal, la danza fue protagonista de la jornada en horas del atardecer cuando un nutrido grupo se sumó al taller de zamba de Anita Maldonado, creando momentos inolvidables de pañuelos arremolinándose frente a Casa de la Puna, al son de las célebres obras del cancionero popular.

De raíz

Minutos más tarde, el escenario convocó a un grupo de "mujeres de barro que amasan el origen" como se denominaron luego interpretando el lenguaje del cerro mediante el latir de las cajas y el canto coplero. El grupo Wankara, conformado por Beatriz Casimiro, Natalia Ayala Cabrera, Anita Carrizo y Pamela Irace,  herederas de una tradición oral ancestral, combinaron canto colectivo, copla con caja, poesía y presencia ritual generando silencios, aplausos y la resignificación de un mensaje que canta a la tierra, a las mujeres, a las luchas y a las celebraciones que legaron los antepasados culturales de la región.

Luego, la danza volvió a ganar la atención gracias al arte de la Academia  Atahualpa Yupanqui, a cargo del Prof. César Reynoso, con 28 años de enseñanza artística y reconocimientos públicos y privados por su contribución esencial a la promoción de la identidad catamarqueña y al fortalecimiento de las danzas autóctonas.

Gracias a la conducción del artista Franco Ocaranza, la noche se fue transformando en un ameno espacio familiar donde el baile, la música, los sorteos y el entusiasmo de feriantes, residentes y turistas predispusieron a vivir momentos emotivos, para no olvidar. Uno de ellos fue el que protagonizó el gaucho Juan Domingo Moya, con más de 70 años, que siendo parte del público se animó a subir al escenario, recitar poesías de su autoría e improvisar una payada en homenaje a los artesanos en su día. 

El broche de oro, de la primera jornada de actividades gratuitas organizadas por la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico de la Capital, llegó con melodías andinas y la fiesta del carnaval norteño, a cargo de Las Voces del Viento. Tras 12 años de carrera, el grupo demostró una vez más, que las historias de la puna, pueden trascender con talento,  autenticidad,  memoria ancestral y la resistencia de una cultura norteña que persiste a través del canto de sus artistas.