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Retos virales: aumentaron los casos de chicos de entre 12 y 17 años que se prenden fuego

La jefa de guardia del Hospital del Quemado, Valeria Fernández, confirmó que en seis meses atendieron a siete chicos con quemaduras graves causadas por un desafío que circula en redes sociales. Advierten sobre lesiones profundas, secuelas permanentes y la necesidad urgente de concientizar a las familias.

30 Noviembre de 2025 08.01

En los últimos meses, el equipo médico del Hospital del Quemado encendió todas las alertas ante una tendencia tan peligrosa como preocupante: el aumento de adolescentes que llegan a la guardia con quemaduras graves producidas por un reto viral replicado desde redes sociales. La jefa de guardia del centro de salud, Valeria Fernández, confirmó a TN que solo en el último semestre atendieron siete pacientes varones de entre 12 y 17 años, todos con lesiones provocadas por el mismo tipo de desafío.

Se trata de un reto que surgió en Estados Unidos en 2014, resurgió en distintas plataformas y volvió a viralizarse entre preadolescentes y adolescentes. El desafío consiste en rociarse el cuerpo con alcohol, prenderse fuego y ver cuántos segundos pueden resistir antes de apagarse en una ducha o en una pileta. La práctica, además de extremadamente peligrosa, suele registrarse en video para luego ser publicada en TikTok, una de las redes más utilizadas por jóvenes. En la mayoría de los casos, un amigo filma la escena y, según relató Fernández, en ocasiones incluso hay un tercero que enciende el fuego.

La médica alerta que estos episodios ocurren sin ningún adulto presente, por lo que el riesgo es aún mayor. Al repetirse patrones similares entre los pacientes, el hospital inició una investigación interna que confirmó la coincidencia: todos los menores admitieron haber copiado la maniobra tras verla en redes.

"Lo que buscan es el like, la aprobación, el reconocimiento. Se sienten invencibles, casi como un superhéroe que puede apagar el fuego de su cuerpo", explicó Fernández, quien advirtió que esta búsqueda de validación digital está empujando a muchos chicos a poner su vida en riesgo sin medir consecuencias.

Los casos atendidos en el Hospital del Quemado presentan un denominador común: lesiones extensas y severas. "Los pacientes que estuvieron internados tenían más del 20% del cuerpo quemado, con quemaduras intermedias y profundas, todas requieren cirugías reparadoras", precisó la especialista. Estas intervenciones suelen involucrar injertos de piel, limpiezas quirúrgicas y múltiples procedimientos destinados a evitar infecciones y reducir secuelas.

La recuperación, además, es prolongada y compleja. Fernández detalló que quienes sufren este tipo de lesiones deben atravesar dos meses de internación y luego continuar con entre seis meses y un año de rehabilitación, un proceso que implica kinesiología, controles continuos y cuidados intensivos para recuperar movilidad y prevenir retracciones cicatriciales.

Pero más allá del impacto físico, la jefa de guardia subraya que este fenómeno debe ser un llamado urgente a reforzar la concientización familiar. "La unión de alcohol y fuego es mortal. No hay nada que pueda salir bien de eso. Las quemaduras pueden dejar secuelas gravísimas, e incluso poner en riesgo la vida del paciente. Una vez que lo hicieron, no hay vuelta atrás", insistió.

Frente a un caso en curso —cuando una persona está literalmente prendiéndose fuego— Fernández explicó cuál es la intervención adecuada. "La forma inmediata de actuar es apagar las llamas cubriendo el cuerpo con sábanas embebidas en agua fría o envolviendo a la víctima en una colcha y dar golpes para sofocar el fuego. No se debe tirar agua directamente ni administrar medicación sin indicación profesional. Luego, hay que trasladar de urgencia al paciente al Hospital del Quemado", remarcó.

El aumento de casos pone en evidencia un problema que trasciende lo individual: el impacto de los contenidos virales y la necesidad de que adultos, escuelas y sistemas de salud trabajen de manera articulada para prevenir tragedias. Desde el Hospital del Quemado reiteran el pedido de estar atentos, dialogar con los chicos y remarcar los riesgos asociados a este tipo de "desafíos", que lejos de ser un juego, pueden dejar marcas para toda la vida.