En un contexto global donde las crisis socioambientales y las emergencias de gran escala demandan respuestas cada vez más integrales, la formación técnica ya no basta. Bajo esta premisa, el Ministerio de Salud de la provincia ha dado un paso fundamental en la profesionalización de los equipos de primera respuesta al desarrollar la capacitación titulada "Herramientas para el abordaje de las urgencias en salud mental en emergencia y desastres". Esta iniciativa, de carácter estratégico, estuvo dirigida específicamente al personal aeroportuario de las regiones Norte y Centro de la República Argentina, sectores que constituyen nodos críticos en la logística de cualquier contingencia de magnitud.
La organización de este evento estuvo a cargo de la Secretaría de Salud Mental y Consumos Problemáticos, trabajando de manera coordinada con las autoridades del Aeropuerto Coronel Felipe Varela. El objetivo central de la convocatoria fue fortalecer las herramientas prácticas y teóricas necesarias para la asistencia de crisis emocionales, entendiendo que el personal aeroportuario suele ser el primer contacto en situaciones de traslados sanitarios, accidentes o evacuaciones. Durante la jornada, se profundizaron conceptos esenciales para el manejo de situaciones límite, donde la pericia técnica debe combinarse con una sensibilidad humanitaria entrenada.
Formación especializada
El programa académico se estructuró para cubrir las brechas más comunes en el manejo de contingencias. A diferencia de las capacitaciones operativas tradicionales, este encuentro se centró en la dimensión subjetiva de los desastres. El interés generado por la temática quedó plasmado en las cifras oficiales: se trató del primero de dos encuentros bajo modalidad virtual, alcanzando una convocatoria masiva con más de 380 inscriptos. Este volumen de participación subraya la necesidad de los equipos de las regiones involucradas por adquirir protocolos estandarizados de intervención.
Los ejes temáticos principales sobre los que se trabajó durante la jornada incluyeron:
Asistencia en crisis emocionales: Técnicas específicas para la estabilización de personas en situaciones de shock durante emergencias y desastres.
Abordaje de noticias difíciles: Protocolos de comunicación para informar sobre sucesos traumáticos, minimizando el impacto psicológico secundario en los receptores.
Estrategias de autocuidado: Herramientas orientadas a proteger la salud mental de los propios equipos de trabajo, quienes están expuestos de forma recurrente a situaciones de alto estrés y sufrimiento humano.
El impacto psicológico de los desastres
La relevancia de estas acciones fue analizada por la directora de Políticas Asistenciales en Salud Mental, Julieta Lobo Molina, quien destacó la naturaleza multicausal de los traumas modernos. Según la funcionaria, fenómenos tan diversos como las emergencias de salud, los desastres naturales, los conflictos socio-ambientales, los enfrentamientos armados y los movimientos migratorios masivos son fuentes directas de graves sufrimientos para las poblaciones afectadas.
Lobo Molina subrayó que las consecuencias psicológicas y sociales no deben subestimarse como algo transitorio. Aunque los efectos pueden manifestarse de forma aguda en el corto plazo, tienen la capacidad latente de afectar el bienestar de las personas de manera persistente en el largo plazo. Por este motivo, la funcionaria enfatizó que, en cualquier escenario de emergencia, una de las prioridades absolutas debe ser la protección y la mejora del bienestar psicosocial.
El cierre de la primera jornada de capacitación dejó una conclusión clara: la respuesta a un desastre no puede ser aislada. La gestión efectiva de la salud mental requiere de una articulación de esfuerzos que trascienda los límites de una sola oficina gubernamental. Es imperativo, según la visión ministerial, emprender acciones coordinadas que involucren a entidades gubernamentales, organizaciones no gubernamentales y diversos grupos de la sociedad civil.