Si se pensaba que el periodo de lluvias era parte del pasado, se estaba equivocando. Llegan nuevas chances de inestabilidad para los próximos días. Así lo asegura la distribución espacial de las precipitaciones acumuladas prevista por el modelo ECMWF (Control Forecast), patrón que muestra un característico de acoplamiento entre forzantes tropicales y la circulación general de la atmósfera, con impactos directos, extensos y persistentes sobre gran parte de Sudamérica. Se trata de una configuración atmosférica compleja, pero coherente, que explica la persistencia de lluvias significativas en amplias regiones del subcontinente.
Uno de los rasgos más destacados es la extensa franja de máximos pluviométricos que se proyecta desde la cuenca amazónica hacia el sudeste de Brasil y el océano Atlántico. Este corredor de lluvias responde a la activación sostenida de la Zona de Convergencia del Atlántico Sur (ZCAS), uno de los sistemas más importantes en la modulación del régimen de precipitaciones durante el verano sudamericano. Su permanencia casi estacionaria favorece acumulados elevados y episodios prolongados de lluvia.

Este comportamiento, según lo informado por el Lic. Uriel Flores, Coordinador Observatorio Climatológico Facultad de Humanidades, no debe interpretarse como un evento aislado. Por el contrario, encuentra explicación en la superposición de múltiples teleconexiones de escala planetaria, con un rol dominante del fenómeno ENSO en su fase cálida, El Niño. El calentamiento del Pacífico ecuatorial central y oriental intensifica la convección tropical y altera la circulación de Walker, promoviendo movimientos ascendentes persistentes sobre América del Sur tropical.
Como consecuencia directa, aumenta el contenido de humedad disponible en la atmósfera y se potencia la actividad convectiva profunda, especialmente en latitudes bajas y medias. Este escenario crea condiciones favorables para la formación de sistemas de precipitación organizados, capaces de producir lluvias intensas y sostenidas.
A este forzante de base se suma la influencia de la Oscilación Madden-Julian (MJO), que actualmente transita fases que favorecen la intensificación convectiva sobre el hemisferio occidental. La MJO actúa como un modulador intraseasonal clave, explicando tanto la persistencia temporal de los eventos como la organización espacial de las precipitaciones. Cuando interactúa con un contexto de El Niño, la atmósfera se vuelve particularmente eficiente para generar lluvias extensas y de alto impacto hidrológico.
Un elemento central de este patrón es el Jet de Bajo Nivel Sudamericano (JBN), responsable del transporte intenso de vapor de agua desde la Amazonia hacia el centro y sudeste del continente. Este flujo meridional refuerza la convergencia en niveles bajos y alimenta de manera continua tanto a la ZCAS como a sistemas convectivos de mesoescala. La magnitud de los acumulados previstos no podría comprenderse sin la persistencia y eficacia de este corredor de humedad.
En niveles medios y altos, la configuración de la Alta Subtropical del Atlántico Sur contribuye a sostener la ZCAS en una posición casi estacionaria, mientras que la divergencia en altura favorece el mantenimiento de los ascensos. En contrapartida, un Modo Anular del Sur (SAM) en fase positiva desplaza la circulación del oeste hacia latitudes más australes, limitando el avance de sistemas frontales sobre el centro del país y generando un marcado contraste pluviométrico entre el norte y el sur de la Argentina.
Implicancias para el NOA y la provincia de Catamarca
En el noroeste argentino y, en particular, en la provincia de Catamarca, este patrón de circulación general se traduce en una atmósfera potencialmente inestable, aun cuando los máximos de precipitación se localicen fuera de la región. El fortalecimiento del Jet de Bajo Nivel, el aporte sostenido de humedad tropical y el pasaje de perturbaciones en niveles medios favorecen el desarrollo de tormentas convectivas localmente intensas, de carácter irregular y rápida evolución.
En este contexto, no se descartan lluvias puntualmente abundantes, ráfagas intensas y fuerte actividad eléctrica, especialmente en sectores del Este provincial, áreas serranas y zonas de piedemonte. Dada la elevada variabilidad espacial y temporal de estos fenómenos, resulta fundamental mantener un seguimiento permanente de los pronósticos actualizados, así como de las alertas y avisos oficiales emitidos por los organismos meteorológicos competentes, herramientas clave para la toma de decisiones y la reducción del riesgo asociado a eventos adversos.