El aire acondicionado se vuelve un aliado indispensable durante los meses de calor, cuando los equipos funcionan durante varias horas al día. Sin embargo, para mantener un buen rendimiento no alcanza con encenderlo y regular la temperatura: la limpieza periódica de los filtros es una de las tareas de mantenimiento más importantes.
Un especialista en climatización citado por la revista francesa Maison-Travaux advirtió sobre las consecuencias de descuidar esta tarea durante el verano. Según la publicación británica Netmums, el experto señaló que no limpiar los filtros cada 15 o 30 días puede reducir la eficiencia del equipo hasta la mitad.
Los filtros tienen la función de retener polvo, pelusas, pelos de mascotas y otras partículas presentes en el ambiente. Cuando se acumula suciedad sobre la malla, el paso del aire se vuelve más dificultoso y el equipo necesita trabajar durante más tiempo para alcanzar la temperatura seleccionada.
Esto puede repercutir tanto en el rendimiento del aire acondicionado como en el consumo eléctrico. Al tener que realizar un mayor esfuerzo para refrigerar una habitación, el aparato puede demandar más energía durante los períodos de uso intensivo.
Cada cuánto conviene limpiar los filtros
La frecuencia depende del modelo, las condiciones del ambiente y la cantidad de horas que funciona el equipo. Durante el verano, cuando el uso suele ser más intenso, conviene controlar los filtros periódicamente.
- Cada 15 días: cuando el equipo funciona varias horas todos los días.
- Cada 30 días: si el uso es moderado.
- Con mayor frecuencia: en hogares con mascotas, mucho polvo o ventanas abiertas habitualmente.
- Antes del plazo previsto: si se observa una capa visible de suciedad sobre el filtro.
La recomendación de revisar los filtros aproximadamente cada dos semanas durante los períodos de uso frecuente también aparece en indicaciones de organismos sanitarios franceses citadas por Netmums.
Cómo limpiar los filtros del aire acondicionado
La limpieza de los filtros suele ser una tarea que puede realizar el usuario sin recurrir a un técnico. Antes de comenzar, es fundamental apagar y desconectar el equipo y consultar el manual del fabricante para conocer el procedimiento adecuado para retirar los filtros.
Una vez extraídos, el polvo puede eliminarse con una aspiradora de baja potencia. Según el modelo, también es posible lavarlos con agua y detergente neutro. Se recomienda evitar productos agresivos que puedan dañar la malla.
Después del lavado, el filtro debe quedar completamente seco antes de volver a colocarlo. Introducirlo húmedo puede favorecer la aparición de malos olores y generar otros inconvenientes dentro de la unidad.
Cómo saber si los filtros están demasiado sucios
No siempre es necesario esperar a que aparezca una falla para revisar los filtros. Una de las señales más habituales es que el equipo tarde más de lo normal en enfriar una habitación.
También pueden aparecer olores inusuales, ruidos diferentes a los habituales, goteos o formación de hielo en la unidad interior. Un incremento del consumo eléctrico puede ser otra señal, aunque también depende de la temperatura exterior y de la cantidad de horas de funcionamiento.
Un filtro obstruido puede disminuir considerablemente la eficiencia del equipo, incluso hasta un 50% en determinadas condiciones, aunque el impacto concreto depende del modelo y del nivel de suciedad.
Si después de limpiar los filtros el equipo continúa enfriando poco, pierde agua, forma hielo o desprende malos olores, el problema puede estar en otros componentes. En esos casos, lo recomendable es solicitar la revisión de un técnico especializado.