Un tamal gigante de más de 20 kilos volvió a ser la gran atracción del Poncho
La propuesta del municipio del departamento Ambato fue uno de los momentos más convocantes en el Patio del Poncho. Detrás de la imponente elaboración hubo una semana de trabajo familiar, recetas heredadas y el objetivo de revalorizar la identidad culinaria catamarqueña.

El municipio de Los Varela, perteneciente al departamento Ambato, volvió a sorprender a los visitantes de la 55° Fiesta Nacional e Internacional del Poncho con una propuesta que combinó gastronomía, tradición y esfuerzo familiar: la elaboración de un tamal gigante de más de 20 kilos, preparado especialmente para compartir con el público uno de los sabores más representativos de la cocina catamarqueña.

Desde las primeras horas de la jornada, El Patio del Poncho comenzó a transformarse en un espacio donde los aromas anticipaban uno de los acontecimientos más esperados del día. Entre pailas, chalas y cucharones, el permanente trabajo de los cocineros dio forma a una preparación que no solo llamó la atención por sus dimensiones, sino también por el profundo significado cultural que representa.

La iniciativa fue impulsada por el municipio de Los Varela con el propósito de poner en valor la gastronomía regional, reivindicar una receta estrechamente vinculada a la identidad del departamento Ambato y destacar el trabajo de quienes mantienen vivas las tradiciones culinarias que forman parte del patrimonio cultural de la provincia.

Una semana de preparación y el compromiso de toda una familia

Detrás del tamal gigante hubo varios días de organización, planificación y trabajo sostenido. La elaboración estuvo a cargo de Susana Martínez, vecina de El Bolsón, quien junto a su esposo, Leoncio Villafañez, y con la colaboración de dos de sus hijos, asumió el desafío por invitación del municipio de Los Varela.

Para la familia, la propuesta significó un reconocimiento a años de experiencia y al conocimiento transmitido de generación en generación.

"Estamos orgullosos de que el municipio haya confiado en nosotros para hacer este trabajo. Este tamal está hecho con mucho amor", expresó Susana.

La preparación demandó prácticamente una semana completa de trabajo. Cada etapa fue realizada de manera cuidadosa para garantizar que el resultado final conservara la esencia de la receta tradicional, aun en un formato de dimensiones extraordinarias.

Los detalles de una elaboración de gran escala

La confección del tamal requirió una importante cantidad de ingredientes y un proceso que implicó varias jornadas de cocción y preparación.

Entre los aspectos técnicos de la elaboración se destacan:

  • Más de 20 kilos de peso final.
  • Picadillo elaborado con carne de cinco cabezas.
  • Alrededor de siete horas de cocción para cada cabeza.
  • Más de 20 kilos de zapallo anco utilizados en la preparación.
  • Conservación de los ingredientes cocidos hasta el momento del armado del relleno.
  • Armado manual del tamal para preservar su estructura durante toda la elaboración.

Una vez cocidas las cabezas y preparado el zapallo anco, los ingredientes fueron conservados hasta iniciar el armado definitivo del tamal, una de las etapas más complejas del proceso debido a las dimensiones de la pieza.

Leoncio Villafañez relató el esfuerzo que implicó concretar la propuesta.

"Nos llevó prácticamente una semana preparar todo. Hervíamos las cabezas, las íbamos guardando y después vino el armado, que fue la parte más difícil. Participó toda la familia: mi esposa, mis dos hijos mayores y yo".

El secreto del sabor y la delicadeza del armado

Dentro de la distribución de tareas, cada integrante asumió un rol específico para garantizar el resultado esperado.

Mientras Leoncio Villafañez estuvo a cargo del condimento —considerado por la familia como uno de los secretos del sabor del tamal—, Susana Martínez asumió la responsabilidad de realizar la tarea más delicada de todo el proceso: el armado.

Hoja por hoja fue entrelazando las chalas hasta conformar la trama definitiva del tamal, cuidando permanentemente que el relleno permaneciera intacto durante toda la preparación. Ese trabajo artesanal permitió mantener la estructura de una elaboración que, por su tamaño, requería una dedicación especial y una técnica precisa.

El resultado fue un tamal gigante que logró combinar la escala de una propuesta pensada para compartir con el público con el respeto por una receta tradicional que continúa transmitiéndose dentro de las familias de la región.

Una tradición que Ambato consolida edición tras edición

La propuesta presentada por Los Varela no constituye un hecho aislado, sino que forma parte de una línea de trabajo que el departamento Ambato viene consolidando en el Patio del Poncho a través del proyecto Tradiciones Ambateñas.

En las últimas ediciones de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, los municipios de la región eligieron compartir con el público distintas recetas representativas de su identidad gastronómica.

Las propuestas presentadas fueron:

  • 2025: La Puerta elaboró una gran sasta, un revuelto o guiso preparado a base de charqui molido, cebolla, morrón y huevo.
  • 2025: El Rodeo presentó una tortilla al rescoldo gigante.
  • Este año: Los Varela llevó adelante la elaboración de un tamal gigante de más de 20 kilos, reafirmando el valor de la gastronomía tradicional.

Cada una de estas iniciativas busca compartir con el público recetas profundamente arraigadas en la historia de la región y fortalecer la difusión de prácticas culinarias que forman parte de la identidad de Ambato.