El entrenador de River Plate, Eduardo Coudet, mostró su enojo y decepción tras la derrota 1-0 frente a Boca Juniors en el Superclásico. Apenas finalizó el encuentro, el técnico no esperó en el campo de juego y se dirigió directamente al vestuario.
Hasta este partido, el ciclo de Coudet al frente del equipo acumulaba siete encuentros sin derrotas, con seis triunfos y un empate. La caída ante el clásico rival significó el fin de ese invicto.
River no logró mostrar su mejor versión y sintió la ausencia de Fausto Vera en el mediocampo por lesión. A esto se sumó la salida de Sebastián Driussi, quien debió abandonar el campo durante el primer tiempo por una molestia física.
El cierre del partido estuvo marcado por la polémica. Los jugadores del conjunto local reclamaron un penal en la última jugada y mantuvieron un fuerte cruce con el árbitro Darío Herrera. Desde River consideraron que debió sancionarse un empujón de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta dentro del área.