La escena estaba servida desde hace días, pero este lunes se convirtió en certeza: Eduardo "Chacho" Coudet acordó su salida del Deportivo Alavés y tiene todo listo para convertirse en el nuevo director técnico de River Plate, tras la renuncia de Marcelo Gallardo. El movimiento, que comenzó entre versiones cruzadas y desmentidas, terminó de cristalizarse luego de negociaciones que incluyeron la definición de una indemnización y una despedida formal en suelo español.
El entrenador de 51 años se despidió esta mañana de sus dirigidos en el club vasco y emprendió viaje rumbo a Buenos Aires, donde lo espera el desafío de tomar las riendas de uno de los planteles más exigentes del fútbol argentino.
Un acuerdo cerrado y una indemnización millonaria
La desvinculación de Coudet del conjunto español no fue presentada como una renuncia unilateral. Por el contrario, los dirigentes de ambos equipos habrían pactado la indemnización correspondiente para que el entrenador no tuviera que dar un paso al costado por decisión propia.
Si bien el monto de la rescisión contractual no trascendió oficialmente, las cifras que circulan indican que el acuerdo rondaría el millón de dólares. Ese entendimiento permitió acelerar los tiempos y allanar el camino para su desembarco en Núñez, en un contexto que demandaba definiciones rápidas tras la salida de Gallardo.
En un principio, desde la Comisión Directiva de River se habían negado contactos con Coudet. Sin embargo, esas versiones fueron confirmadas tras la derrota ante el Levante del pasado viernes, un resultado que terminó por precipitar los acontecimientos y que dejó en evidencia que las conversaciones estaban en marcha.
Despedida en España y viaje inmediato a Buenos Aires
La mañana del lunes marcó el cierre formal de la etapa de Coudet en el fútbol español. El técnico fue despedido por el plantel del Deportivo Alavés mediante el tradicional y simbólico "pasillo de despedida", una escena que grafica el reconocimiento interno hacia su figura.
Tras ese momento, el entrenador partió rumbo a Buenos Aires para asumir cuanto antes su nuevo rol. Se espera que esté a cargo de la próxima práctica del plantel riverplatense, en un movimiento que no deja espacio para transiciones prolongadas. River necesita reordenarse con rapidez y el nuevo cuerpo técnico deberá comenzar de inmediato a trabajar sobre el campo.
Un contexto condicionado por el paro de la AFA
El calendario ofrece una variable que podría jugar a favor del nuevo entrenador. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) dispuso un paro para la novena jornada de la Liga Profesional, medida respaldada por los clubes del fútbol argentino.
Si esa suspensión se mantiene, Coudet contará con un margen adicional para iniciar su ciclo. Ese tiempo sería clave para:
Conocer en profundidad a la plantilla.
Evaluar el estado físico y futbolístico de los jugadores.
Implementar los primeros lineamientos tácticos.
Preparar el cruce ante Huracán.
El encuentro frente a Huracán está pactado para el jueves 12 de marzo desde las 21:30, en condición de visitante. Ese compromiso aparece en el horizonte inmediato como la primera prueba formal del nuevo proceso, siempre y cuando el calendario no sufra modificaciones adicionales.
Un cuerpo técnico en formación
Coudet no llegará solo. Junto a él se incorporará Damián Musto, designado como su nuevo ayudante de campo. La elección del colaborador marca el inicio de la conformación del equipo de trabajo que acompañará al entrenador en esta etapa.
El desafío es mayúsculo: asumir tras la renuncia de Gallardo implica tomar el relevo de un ciclo que marcó una era. En ese marco, la dirigencia optó por un entrenador argentino, con pasado en Rosario Central y Racing, y con experiencia reciente en el fútbol europeo.
La apuesta está hecha. Con la indemnización acordada, la despedida consumada en España y el viaje a Buenos Aires ya realizado, River comienza a escribir un nuevo capítulo. El nombre de Coudet encabeza ahora la hoja en blanco de un proyecto que deberá encontrar rápidamente identidad, resultados y estabilidad en un contexto deportivo que no concede demasiado margen.