El ejemplo de querer y poder

La historia de Jorge y Joaquín, que juntos van de la mano por detrás de una pelota

El futbolista Jorge González, oriundo de Catamarca, se radicó desde hace ya 15 años en Comodoro Rivadavia. Es papá de Joaquín que padece Sindrome de San Fillipo y que sueña con jugar al fútbol.

15 Septiembre de 2020 22.56

Una historia de amor como pocas, la de padre hacía su hijo. La unión es el fútbol, donde se demuestra lo maravilloso que es este deporte. No es solo fútbol, va más allá, solo patear una pelota puede cambiar la vida de una persona. 

Es el caso de Joaquín. tiene 10 años y padece el Sindrome de San Fillipo tipo 3 A. Es una enfermedad rara y que aún no tiene un tratamiento médico. Lejos de quedarse con eso, Joaquín va de la mano de su papá jugando a la pelota, algo que lo hace muy feliz. 

Un párrafo aparte merece Jorge, de profesión  albañil, que juega al fútbol y es un referente del Club Caleta Córdova del pueblo donde él está radicado. Junto a Eliana, su mujer, criaron a Joaquín y lo hacen feliz mientras ellos son felices con él. 

“Mi nene tiene 10 años y a los 5 años en Bs. As le diagnosticaron una enfermedad poco frecuente que es síndrome de San Filippo tipo 3 A y empezó una odisea para nosotros porque aún no hay un tratamiento para esa enfermedad, de todos modos el hace su vida normal, viaja a Bs. As cada seis meses a control y asiste a un centro terapéutico educativo”, contó Jorge. 

Cómo se dio que Joaquín comience a jugar en la escuela de fútbol que pertenece al club donde él se desempeña: “El año pasado empezó fútbol, siempre le gustó mucho la pelota y se adaptó muy bien, igual participó de un torneo jugando de la mano conmigo”. 

“El cuando comenzó yo hablé con sus profesores, les comenté todo sobre el y bueno probamos y a él le encantó. Yo lo acompañó a entrenar y a los torneos, sus compañeros re bien lo integran un montón. Cada vez que terminan los partidos con otros clubes lo hacen patear los penales y él re contento”, añadió. 

Por su parte, González explicó como cambió su vida cuando tenía 18 años, se fue a Comodoro Rivadavia de vacaciones a visitar su novia Eliana, quien ahora es su compañera de vida, y ya no volvió: “Conocí a mi señora en Catamarca, ella estaba de vacaciones allá, comenzamos el noviazgo y ella me invitó a pasar las vacaciones acá en Comodoro, me vine y comencé a trabajar y ya no volví”. 

Cuando tomó la determinación de quedarse en el sur, buscó trabajo y comenzó a trabajar como repositor en un supermercado. Lo hizo por cuatro años y hoy trabaja como albañil. 

No se olvidó de su pasión por la pelota, jugó al futsal por tres años hasta llegar a la Liga de Honor. Luego, pasó a jugar en fútbol 11 en un club llamado Talleres y actualmente milita en el club de su barrio, Caleta Córdova.