La derrota de la selección argentina masculina de vóleibol frente a Italia por 3-0 en el Mundial de Filipinas no solo significó la despedida del torneo, sino también el final de una etapa histórica: el ciclo de Marcelo Méndez al frente del equipo nacional.
El entrenador, de 71 años, confirmó su salida en la transmisión oficial y luego se lo comunicó a los jugadores en el vestuario del SM Mall of Asia Arena, en Pasay. "Este fue mi último partido al frente de la selección nacional. Es un grupo nuevo, con mucho futuro. Fue un honor entrenarlos", expresó.
Méndez asumió en 2018, tras la salida de Julio Velasco, y condujo al seleccionado a logros inéditos: la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 —con recordadas victorias ante Italia y Brasil— y el título en el Sudamericano de Recife 2023, que quebró más de 60 años de dominio brasileño. También fue el responsable de consolidar el recambio generacional, que tuvo su mayor muestra al eliminar a Francia en la primera fase del actual Mundial.
El entrenador había anticipado que su futuro estaba en Europa: dirigirá al Itas Trentino, actual campeón de la Liga Italiana, lo que imposibilita mantener un doble rol. Su carrera internacional lo respalda: en Polonia, con Jastrzębski Węgiel, conquistó dos PlusLiga y tres podios en la Champions League; y en Brasil, con SADA Cruzeiro, celebró 39 títulos en 12 temporadas, incluyendo tres Mundiales de Clubes.
En sus declaraciones finales, Méndez remarcó la importancia del proceso: "Los jóvenes ahora deben asumir responsabilidades que antes recaían en jugadores de más experiencia. Es un aprendizaje que fortalecerá al equipo para el futuro".
Con su salida, se cierra el ciclo más exitoso de la historia del vóleibol masculino argentino, que lo devolvió al podio olímpico tras 33 años y lo consagró en un torneo continental que parecía inaccesible.