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Médico deportólogo explicó que provocó la muerte del futbolista español

El especialista Julio Ferreyra detalló el mecanismo que desencadenó el paro cardíaco del delantero del CD Tenerife tras recibir un rodillazo durante un partido. Explicó la importancia de la reanimación inmediata, las probabilidades de supervivencia y las posibles consecuencias deportivas para el arquero rival.

4 Noviembre de 2026 08.14

El trágico fallecimiento del futbolista español Jesús de Miguel, delantero del CD Tenerife, tras recibir un rodillazo en el pecho durante un partido de la segunda división española, generó conmoción y abrió interrogantes sobre el mecanismo que desencadenó su muerte. El episodio fue explicado por el médico deportólogo Julio Ferreyra, quien, en diálogo con Cadena 3, describió las particularidades de una patología conocida como conmoción cardíaca o commotio cordis.

El especialista calificó el hecho como "devastador y trágico" y lo enmarcó dentro de los episodios de muerte súbita en el deporte, aunque remarcó que presenta características diferentes de las que habitualmente se observan en estos casos.

"La mayoría de las muertes de origen cardiovascular en el deporte son no violentas ni traumáticas. Esta tiene cierto grado de violencia y traumatismo", señaló Ferreyra al referirse a la naturaleza del impacto que recibió el jugador.

La conmoción cardíaca es una arritmia fatal que puede desencadenarse cuando un golpe en el tórax coincide con un instante extremadamente preciso del ciclo eléctrico del corazón. En el caso de De Miguel, el impacto del arquero rival habría provocado esa alteración, que derivó en una fibrilación ventricular y, posteriormente, en un paro cardíaco efectivo.

Qué puede desencadenar una fibrilación ventricular

Ferreyra explicó que el mecanismo de la conmoción cardíaca está relacionado con el momento en el que se produce el golpe. No se trata solamente de la intensidad del impacto, sino de la coincidencia entre el traumatismo y una fase específica de la actividad eléctrica del corazón.

Según detalló, el episodio ocurre cuando el corazón se encuentra en proceso de despolarización, durante la fase de relajación previa a una nueva contracción. Más precisamente, el impacto debe coincidir con la rampa ascendente de la onda T del electrocardiograma.

"En ese milisegundo que dura ese ascenso, justo ahí viene el golpe. Hay que tener muy mala suerte", explicó el médico.

Esa coincidencia temporal puede desencadenar una fibrilación ventricular, una alteración en la que el corazón pierde la capacidad de contraerse de manera efectiva. En lugar de impulsar la sangre hacia el organismo, la actividad cardíaca se vuelve desorganizada y deja de cumplir su función de bombeo.

Como consecuencia, la sangre no llega adecuadamente al cerebro ni a los órganos vitales, lo que provoca un paro cardíaco efectivo. La particularidad de este cuadro radica en que puede producirse incluso en una persona que no presenta una enfermedad cardíaca estructural previa.

La reanimación y el tiempo: una diferencia decisiva

Uno de los aspectos centrales señalados por Ferreyra fue la importancia de actuar de manera inmediata ante un colapso cardíaco. El médico explicó que las posibilidades de supervivencia disminuyen rápidamente a medida que transcurren los minutos sin una reanimación efectiva.

En ese sentido, detalló las probabilidades estimadas de supervivencia según el tiempo transcurrido desde el paro:

Al primer minuto: alrededor del 90% de posibilidades de supervivencia.

A los cinco minutos: las chances descienden al 50%.

Después de los ocho minutos: las posibilidades se reducen a un rango de entre el 10% y el 30%.

La evolución de estos porcentajes evidencia la importancia de la intervención inmediata en situaciones de muerte súbita. Para el especialista, los minutos posteriores al colapso resultan determinantes en las posibilidades de recuperación de una persona que sufrió una fibrilación ventricular.

Ferreyra también se refirió a las imágenes del episodio y sostuvo que, a partir de las filmaciones, el rodillazo pareció dirigirse directamente al tórax del futbolista. En su análisis, no observó indicios de un traumatismo craneano significativo.

"No me parece que haya sido craneal; es exclusivamente cardíaco", afirmó, al explicar que el mecanismo que provocó la muerte estuvo relacionado con la alteración del ritmo cardíaco desencadenada por el impacto.

Una patología que ocurre en corazones sanos

La conmoción cardíaca representa actualmente entre el 5% y el 6% de las muertes súbitas en el deporte, de acuerdo con reportes estadounidenses que son utilizados como referencia internacional.

El porcentaje, sin embargo, mostró una reducción respecto de los registros de años anteriores. Hacia 2012, esta patología representaba aproximadamente el 20% de las muertes súbitas deportivas, según los datos mencionados por el especialista. Una de las particularidades de la commotio cordis es que puede presentarse en corazones sanos. En las autopsias, habitualmente no se encuentran lesiones estructurales que permitan explicar directamente el fallecimiento. Estos procedimientos son conocidos como "autopsias blancas", debido a la ausencia de alteraciones anatómicas evidentes.

En esos casos, la causa de la muerte se establece por descarte y se concluye que el episodio fue provocado por la arritmia desencadenada por el impacto.

No obstante, Ferreyra señaló que, aunque no está descrito de manera habitual en la bibliografía, un golpe de intensidad muy elevada también podría generar una contusión o un hematoma miocárdico.