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Caen las acciones de empresas de IA tras las dudas sobre el futuro de la industria

Se registran fuertes caídas en Wall Street, Europa y Asia luego de que líderes como Dario Amodei, Elon Musk y Sam Altman pidieran reducir el ritmo de desarrollo. El temor ahora alcanza no solo a la seguridad de la tecnología, sino también al gigantesco volumen de inversiones y deuda comprometido en infraestructura de IA.

14 Septiembre de 2026 12.28

Las acciones vinculadas a la inteligencia artificial se desplomaron el lunes en distintos mercados del mundo, después de que los principales líderes de la industria advirtieran sobre los riesgos derivados del rápido desarrollo de esta tecnología.

La reacción bursátil representa una de las primeras señales concretas de preocupación frente a un escenario que hasta ahora había estado dominado por el entusiasmo inversor. La IA se convirtió en uno de los principales motores de las ganancias de los mercados bursátiles globales desde el lanzamiento de ChatGPT por OpenAI en 2022 y movilizó miles de millones de dólares hacia empresas vinculadas con el desarrollo de modelos, semiconductores, infraestructura y energía.

Ahora, las advertencias procedentes de algunos de los propios referentes de la industria abrieron interrogantes sobre la velocidad con la que se está desarrollando el sector y sobre la capacidad de las empresas para sostener el nivel de inversión alcanzado.

El impacto se reflejó de inmediato en los principales índices y compañías relacionadas con la tecnología.

El Nasdaq 100, índice tecnológico de referencia de Wall Street, cayó un 1,7% durante las primeras operaciones, arrastrado principalmente por las empresas de semiconductores, que habían encabezado buena parte del auge de la inteligencia artificial y fueron, precisamente, algunas de las que registraron las mayores pérdidas.

Las advertencias de Amodei, Musk y Altman

El punto de partida de esta nueva preocupación estuvo en un extenso ensayo publicado el sábado en X por Dario Amodei, CEO de Anthropic. El ejecutivo instó a las empresas de inteligencia artificial a reducir el ritmo al que desarrollan las capacidades de sus modelos, ante los crecientes temores por el uso indebido de esta tecnología.

La postura de Amodei recibió el respaldo de dos figuras centrales de la industria. Elon Musk, al frente de xAI, y Sam Altman, CEO de OpenAI, manifestaron estar de acuerdo con el planteo.

La preocupación volvió a cobrar fuerza el lunes, cuando Altman anunció que OpenAI no saldrá a bolsa este año debido a preocupaciones relacionadas con la seguridad.

El CEO de OpenAI advirtió además sobre dos escenarios en los que el avance de la inteligencia artificial podría "salir muy mal" y señaló como uno de los principales riesgos la posibilidad de que la humanidad termine perdiendo el control sobre su propio futuro. Las declaraciones de los tres referentes profundizaron el debate sobre los límites que debería tener el desarrollo de la tecnología, pero también trasladaron esa discusión hacia los mercados financieros, donde las inversiones vinculadas con la IA representan una parte sustancial del crecimiento reciente.

El riesgo ya no es solamente tecnológico

Las advertencias sobre seguridad también pusieron bajo la lupa el modelo económico que sostiene la expansión de la inteligencia artificial.

Las empresas recurren cada vez más al endeudamiento y a mecanismos de financiamiento circular para sostener sus ambiciosos planes relacionados con la IA. Paralelamente, aumentan sus previsiones de gasto en un contexto en el que los rendimientos de los bonos a nivel global, considerados un indicador de los costos de endeudamiento, se encuentran en máximos de varios años.

En ese escenario aparece una preocupación adicional: qué ocurriría con las enormes inversiones realizadas en infraestructura si el ritmo de expansión de la IA disminuye.

La analista senior de Swissquote, Ipek Ozkardeskaya, planteó a Reuters el interrogante central: si la carrera por la IA se desacelera significativamente, habrá que determinar quién asumirá los costos de una infraestructura cuyos compromisos podrían mantenerse aunque caiga la demanda prevista.

Entre los compromisos mencionados se encuentran:

  • Contratos de leasing.
  • Deudas asumidas para financiar infraestructura.
  • Compromisos de suministro eléctrico.
  • Inversiones destinadas a ampliar la capacidad de cómputo.
  • Previsiones de crecimiento de los ingresos vinculados con la IA.

Según Ozkardeskaya, una eventual reducción de la demanda de capacidad de cómputo y del crecimiento de los ingresos podría hacer que el riesgo crediticio adquiera un peso cada vez mayor en la historia financiera de la inteligencia artificial.

Los semiconductores lideraron las pérdidas

El efecto de las advertencias fue particularmente fuerte entre los fabricantes de semiconductores, uno de los sectores que más se benefició del crecimiento de la inteligencia artificial.

El índice de semiconductores de Filadelfia cayó 6%, con retrocesos significativos en varias de las compañías más importantes. Los principales movimientos fueron:

  • Nvidia: -3,5%.
  • Advanced Micro Devices (AMD): -5,6%.
  • Micron: -6,7%.
  • SpaceX: -2,5%.
  • Lam Research: -8%.
  • Applied Materials: -7%.

También sufrieron fuertes caídas empresas tecnológicas vinculadas con el sector energético. Bloom Energy perdió 8,9%, mientras que GE Vernova retrocedió 7,6%.

La magnitud de las bajas refleja la sensibilidad de distintas áreas del mercado ante la posibilidad de que las empresas reconsideren sus planes de inversión en inteligencia artificial.

El analista jefe de mercados de Interactive Brokers, Steve Sosnick, explicó a Reuters que una eventual desaceleración y replanteo del gasto en IA podría tener consecuencias tanto sobre la economía como sobre sectores importantes del mercado bursátil, debido a que una parte significativa del crecimiento reciente estuvo impulsada precisamente por el gasto asociado a esta tecnología.

El impacto también llegó a Europa y Asia

La presión no quedó limitada a Wall Street. El sector tecnológico europeo cayó 2,3%, arrastrado por el retroceso de ASML, que perdió 6,7%, además de fuertes pérdidas en Infineon y Siemens Energy.

En Asia, la reacción fue todavía más pronunciada en algunas compañías. SoftBank se desplomó hasta un 13,2%, mientras que los fabricantes de chips TSMC y SK Hynix también registraron retrocesos.

De esta manera, las advertencias de los líderes de la industria terminaron teniendo una repercusión que atravesó regiones y segmentos empresariales, desde los desarrolladores de modelos de IA hasta los fabricantes de chips, equipos e infraestructura energética.