Carne y bolsillo: el rubro que lideró los aumentos del mes
Los productos cárnicos concentraron la mayor incidencia dentro de la canasta básica en febrero. El rubro lideró las subas y neutralizó la desaceleración de otros segmentos de consumo masivo.

El escenario inflacionario de febrero ha vuelto a poner bajo la lupa a uno de los componentes más sensibles de la mesa de los argentinos. Según los últimos informes de consultoras privadas, el precio de la carne volvió a presionar con fuerza sobre el bolsillo de los consumidores, consolidándose como el principal motor de la suba de precios. En un contexto donde se esperaba una estabilización, el rubro carnes explicó casi la mitad de la inflación mensual promedio en el segmento de alimentos y bebidas, marcando una aceleración que preocupa a los analistas por su alta incidencia en la canasta básica.

El rubro carnes como principal motor de la suba mensual

El comportamiento del sector cárnico durante el segundo mes del año mostró una tendencia alcista persistente. De acuerdo con el relevamiento detallado de la consultora LCG, el rubro aceleró por tercera semana consecutiva, registrando un aumento del 5,3% en el promedio de las últimas cuatro semanas. Esta dinámica no fue un dato menor dentro del esquema general de precios, ya que implicó una incidencia directa de 1,63 puntos porcentuales sobre el 3,4% mensual promedio que marcó el rubro de alimentos y bebidas.

En términos analíticos, esto significa que la carne fue responsable de casi el 50% del total del incremento mensual en alimentos. Esta presión se mantuvo como el factor de impulso predominante, incluso cuando otros productos mostraron comportamientos más estables. La magnitud del impacto técnico de la carne se puede desglosar de la siguiente manera:

  • Incidencia porcentual: 1,63 puntos de los 3,4 puntos del promedio mensual de alimentos pertenecen exclusivamente a las carnes.
  • Tendencia sostenida: Se registraron tres semanas consecutivas de aceleración en los cortes y derivados.
  • Contrapeso sectorial: El alza fue tan pronunciada que logró imponerse sobre las bajas registradas en frutas, bebidas e infusiones, y productos lácteos, rubros que actuaron como moderadores pero no pudieron neutralizar el efecto del sector cárnico.

Diferencias metodológicas y proyecciones de consultoras

La dinámica inflacionaria fue monitoreada de cerca por diversas entidades, cuyas mediciones coinciden en señalar a la carne como el factor disruptivo del mes. Mientras que LCG detectó un incremento del 0,5% semanal en la tercera semana de febrero, la consultora Analytica midió una variación superior, situándola en un 0,8% semanal para el área del Gran Buenos Aires.

A pesar de estas diferencias metodológicas y de cobertura geográfica, ambas firmas ratificaron el liderazgo de los productos cárnicos en la tabla de aumentos. En el caso de Analytica, el promedio de cuatro semanas para el rubro de alimentos se ubicó en un 2,6%, con una proyección del nivel general de precios para febrero del 2,8%. Dentro de su medición específica, la jerarquía de aumentos quedó conformada bajo el siguiente orden técnico:

  • Carnes y derivados: Encabezaron la lista con un alza del 4,2%.
  • Pescados y mariscos: Se ubicaron en segundo lugar con un avance del 4%.
  • Resto de categorías: Mostraron movimientos significativamente menores, por debajo de los niveles de las proteínas animales.

Dispersión de precios y comportamiento de la canasta

Un dato relevante que surge del informe de LCG es que, a pesar de la aceleración del promedio mensual (que trepó un punto porcentual hasta el mencionado 3,4%), la dispersión de precios pareció acotarse en la última etapa del mes. Según el relevamiento, el 84% de los productos analizados se mantuvo sin variaciones en la tercera semana de febrero, lo que sugiere que los aumentos están concentrados en rubros específicos más que en una suba generalizada de todos los artículos de góndola.

En contraste con la agresividad del precio de la carne, otros componentes esenciales de la canasta alimentaria mostraron incrementos mucho más moderados, lo que resalta aún más la brecha sectorial. Según las proyecciones de Analytica, los aumentos en otros rubros clave fueron sensiblemente inferiores:

  • Aguas, gaseosas y jugos: Registraron una suba del 1,4%.
  • Panes y cereales: Mostraron uno de los incrementos más acotados, con apenas un 0,9%.

En conclusión, la persistencia de los incrementos en los cortes cárnicos ha consolidado a este rubro como el componente más influyente de la inflación alimentaria actual. Mientras otros segmentos muestran signos de estabilidad, la carne continúa ejerciendo una presión determinante que explica la aceleración del promedio mensual de alimentos, impactando de forma directa en el poder adquisitivo de los hogares.