La histórica empresa argentina John Foos, fundada en la década de 1980, atraviesa un punto de inflexión que marca el cierre de un ciclo productivo clave en su trayectoria. La firma dejará de fabricar zapatillas en su planta ubicada en Beccar, dentro del partido de San Isidro, para pasar a importar productos terminados provenientes de distintos países de Asia.
La medida implica el cese definitivo de la producción local antes de finalizar abril, según testimonios de operarios consultados. Con ello, se pone fin a una actividad industrial que no solo definió la identidad de la marca, sino que también la posicionó como un ícono entre los adolescentes durante la década del '90.
El impacto de esta decisión no es menor. La empresa reducirá su estructura a una mínima expresión operativa en el país, concentrándose únicamente en tareas administrativas necesarias para sostener la marca en el mercado local.
Despidos masivos y reducción drástica del personal
El proceso de transformación viene acompañado de un fuerte ajuste en la dotación de personal. La compañía, que contaba con casi 400 trabajadores en 2023, redujo su plantilla a unos 50 empleados a comienzos de 2026. Con el cierre de la producción, la mayoría de estos trabajadores será desvinculada.
Este recorte masivo configura uno de los aspectos más sensibles del proceso, dado que afecta directamente a decenas de familias vinculadas a la histórica planta de la calle Neyer al 700.
Entre los elementos más relevantes del proceso laboral se destacan:
- Reducción de personal: de casi 400 trabajadores en 2023 a unos 50 en 2026.
- Cese total de la producción: previsto antes de finalizar abril.
- Desvinculación mayoritaria: la mayoría de los empleados perderá su puesto.
La postura de la empresa: reestructuración y sustentabilidad
Desde la compañía explicaron la decisión a través de un comunicado oficial en el que enmarcan el proceso dentro de una estrategia de largo plazo. Según la firma:
"La empresa se encuentra llevando adelante un proceso de reestructuración interna, orientado a adecuar su operación y garantizar la sustentabilidad del negocio en el largo plazo. Este proceso tiene como objetivo consolidar una estructura sólida que permita a la marca continuar activa y proyectarse hacia el futuro."
En la misma línea, aseguraron que:
- Las gestiones se realizan conforme a la normativa laboral vigente.
- Se cumplen las obligaciones legales y los plazos establecidos.
- El objetivo es fortalecer la estructura y sostener el crecimiento en el mercado.
El mensaje empresarial apunta a transmitir orden y previsibilidad en medio de un proceso que, sin embargo, genera tensiones tanto internas como externas.
Conflicto laboral y negociación en curso
El cierre de la planta abrió una negociación laboral de alta intensidad. La empresa, liderada por la familia de su dueño, Miguel Fosati, propuso acuerdos de desvinculación con indemnizaciones por debajo del 100%.
Las ofertas realizadas contemplan:
- Indemnizaciones del 60%
- Indemnizaciones del 65%
- Indemnizaciones de hasta el 70%
Estas condiciones fueron recibidas con resistencia por parte de los trabajadores, lo que elevó el nivel de conflicto. La situación se tensó aún más ante la advertencia de la empresa de que podría solicitar un concurso preventivo en caso de no alcanzar acuerdos, lo que trasladaría la disputa al ámbito judicial.
Un proceso gradual hacia la importación
Lejos de ser una decisión repentina, el abandono de la producción nacional responde a un proceso progresivo que se fue consolidando en los últimos años. Según trabajadores con conocimiento del funcionamiento interno, la estrategia se desplegó en distintas etapas:
- Primera fase: reemplazo del armado local por la importación de partes desde China.
- Fase reciente: abandono del ensamblado para pasar a importar el producto terminado.
Este cambio estructural se alinea con transformaciones más amplias dentro de la industria, donde diversas empresas adoptaron esquemas similares.
Contexto sectorial y políticas económicas
El giro hacia la importación también se inscribe en un contexto económico más amplio. La apertura de importaciones promovida por el gobierno de Javier Milei aparece como un factor que influye en las decisiones empresariales del sector.
En este escenario, compañías como John Foos optan por modelos que priorizan la comercialización sobre la producción local, reduciendo costos operativos y adaptándose a nuevas condiciones de mercado.
Una marca que busca sobrevivir al cambio
A pesar del cierre de su planta y del fuerte ajuste interno, la marca no desaparecerá del mercado argentino. Por el contrario, continuará operando bajo un esquema diferente, centrado en la importación y la gestión comercial.
El desafío hacia adelante será sostener su identidad y posicionamiento en un contexto donde ya no contará con producción nacional propia, un rasgo que durante décadas formó parte de su ADN.
Así, el caso de John Foos sintetiza una transición profunda: de ser una empresa industrial con fuerte presencia local a convertirse en una marca que subsiste apoyada en cadenas globales de producción. Un cambio que no solo redefine su estructura, sino que también deja una huella en el entramado laboral e industrial que supo integrar.