El consumo interno de carne vacuna profundizó su caída durante los primeros siete meses de 2026, en un escenario marcado por la menor oferta de carne y el avance de las exportaciones. Según el informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el abastecimiento del mercado doméstico se redujo 12% interanual entre enero y julio, mientras las ventas externas aumentaron y captaron una proporción mayor de la producción.
En términos de volumen, el consumo aparente alcanzó 1.202 millones de toneladas res con hueso durante los primeros siete meses del año. La cifra representa unas 163.400 toneladas menos que en igual período de 2025.
El retroceso también se reflejó en el consumo por habitante. El promedio alcanzó 46,3 kilos anuales en los últimos 12 meses hasta julio, lo que implicó una caída interanual del 9,4%, equivalente a 4,8 kilos menos por habitante.
El comportamiento del mercado interno quedó así condicionado por una combinación de menor disponibilidad y una creciente participación de las exportaciones sobre el total producido.
El precio de la hacienda recuperó terreno
En paralelo con la retracción del consumo, el valor de la hacienda registró una recuperación durante julio. El precio promedio del kilo vivo comercializado en Cañuelas llegó a $3.718,8, con una suba del 6,6% respecto de junio y un incremento acumulado del 11% frente al piso registrado en mayo.
La comparación interanual mostró una variación todavía más significativa: el precio aumentó 57,1%. Al descontar la evolución de los precios mayoristas, la suba real se ubicó en 19%.
A pesar de esta recuperación, la cotización de la hacienda permaneció 2,4% por debajo del promedio alcanzado en febrero. El repunte, sin embargo, fue generalizado entre las distintas categorías y estuvo liderado nuevamente por el precio de las vacas.
Menor producción y caída de la faena
La menor disponibilidad de carne para el mercado interno estuvo vinculada también con una reducción de la producción. Entre enero y julio se produjeron 1,689 millones de toneladas res con hueso, un 6,8% menos que en el mismo período de 2025.
En términos absolutos, la disminución alcanzó 123.816 toneladas, marcando una reducción de la oferta total en un contexto en el que, al mismo tiempo, los mercados externos incrementaron sus compras. La menor producción estuvo acompañada por una caída de la actividad de la industria frigorífica. Durante los primeros siete meses del año se faenaron 7,09 millones de cabezas, un 9,8% menos que en igual período del año pasado.
La faena de hembras también retrocedió, con una disminución interanual del 10,9%.
Los principales indicadores de producción y faena mostraron así una contracción que contribuyó a explicar la menor cantidad de carne disponible para el consumo doméstico.
- Producción enero-julio: 1,689 millones de toneladas res con hueso.
- Variación interanual de la producción: -6,8%.
- Disminución absoluta: 123.816 toneladas.
- Faena: 7,09 millones de cabezas.
- Variación interanual de la faena: -9,8%.
- Faena de hembras: -10,9% interanual.
Las exportaciones ganaron participación
Mientras el mercado interno redujo su absorción, las exportaciones de carne vacuna avanzaron. Entre enero y julio alcanzaron 487.180 toneladas res con hueso, un 8,8% más que durante el mismo período de 2025.
El crecimiento representó casi 40.000 toneladas adicionales colocadas en los mercados externos respecto de un año atrás. Este cambio modificó la distribución de la producción entre el consumo doméstico y las ventas externas. Durante los primeros siete meses de 2026, el mercado interno concentró el 71,2% de la producción, mientras que las exportaciones explicaron el 28,8%.
Un año antes, la relación era diferente: el consumo doméstico representaba el 75,3%, mientras que las exportaciones explicaban el 24,7%. La comparación permite dimensionar el cambio en la composición del destino de la producción: en un año, el mercado interno perdió participación, mientras las exportaciones aumentaron su peso relativo.
EE.UU compensó la caída de las ventas a China
El crecimiento de las exportaciones también se observó en junio. Durante ese mes, los embarques de carne vacuna totalizaron 54.294 toneladas peso producto, un 8,1% más que en junio de 2025.
El incremento estuvo impulsado principalmente por el aumento de los envíos a Estados Unidos, que compensó la disminución de las ventas destinadas a China. El comportamiento de los mercados externos también tuvo impacto sobre los valores obtenidos por las exportaciones. En junio, el precio promedio se ubicó en U$S7.880 por tonelada peso producto, un 5,2% menos que en mayo.
Sin embargo, la comparación interanual mostró una evolución positiva. El valor promedio aumentó 29,8% respecto de junio de 2025, con una mejora de U$S1.811 por tonelada. Los embarques generaron durante junio ingresos por U$S427,8 millones. La cifra representó un crecimiento del 4,7% respecto de mayo y se ubicó 40,4% por encima de la facturación registrada en junio de 2025.
Un mercado con menor oferta interna
El resultado de los primeros siete meses de 2026 deja planteado un escenario en el que la disponibilidad de carne para el consumo doméstico se redujo al mismo tiempo que las exportaciones aumentaron su participación. La producción cayó 6,8%, mientras el mercado interno redujo su absorción en 12%. En sentido contrario, las exportaciones crecieron 8,8% y pasaron a representar el 28,8% del total producido, frente al 24,7% que habían explicado un año atrás.
La consecuencia más visible se observa en el consumo por habitante, que descendió a 46,3 kilos anuales en los últimos 12 meses hasta julio, con una reducción de 4,8 kilos por persona respecto del período anterior.
En paralelo, el precio de la hacienda recuperó parte del terreno perdido desde mayo y registró una suba interanual del 57,1%, mientras los valores de exportación también mostraron una mejora interanual pese a la baja mensual registrada en junio.
De esta manera, los datos de Ciccra describen un mercado caracterizado por menor producción, menor faena, una fuerte caída del consumo interno y un crecimiento de las ventas externas. La relación entre ambos destinos de la carne vacuna se modificó durante el año y las exportaciones pasaron a absorber una porción mayor de la producción, en un contexto en el que el mercado doméstico redujo significativamente su participación.