El panorama del mercado laboral en la República Argentina continúa transitando un sendero complejo y sinuoso. Los datos oficiales más recientes revelan que el total de trabajadores con empleo registrado en el país alcanzó en marzo de este año la cifra de 12,830 millones de personas. Este volumen consolidado representa una reducción interanual de 40.900 puestos laborales, lo que equivale a una caída del 0,3% que afectó en especial al sector asalariado privado.
La coyuntura de corto plazo tampoco ofrece señales de alivio inmediato. Respecto del mes de febrero, se evidenció una disminución general del 0,2%, con resultados negativos que se extendieron a todas las modalidades de ocupación, de acuerdo con las estadísticas de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Los nubarrones se proyectan incluso hacia el mes posterior: para abril, según la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), el nivel de empleo privado registrado del total de los aglomerados urbanos relevados —considerando empresas de más de 10 personas ocupadas— volvió a mostrar un signo negativo del 0,1% en el total de dichos aglomerados.
La realidad del mapa provincial: Catamarca en el foco de la contracción
Al analizar el comportamiento geográfico del empleo asalariado formal privado, los desequilibrios territoriales se hacen evidentes. La medición mensual correspondiente a marzo en comparación con febrero arrojó que solo 5 de las veinticuatro jurisdicciones del país registraron un aumento del empleo, 3 lograron mantenerse estables, mientras que en 16 provincias se observó una clara contracción.
Dentro de este último lote afectado por la pérdida de puestos de trabajo, Catamarca se posiciona como una de las jurisdicciones más damnificadas del territorio nacional. El grupo de provincias que registró una disminución del empleo asalariado formal privado estuvo encabezado por las siguientes variaciones negativas:
La Rioja: -2,7%
Catamarca: -1,6%
Santiago del Estero: -1,6%
Tierra del Fuego: -1%
Corrientes: -0,7%
Misiones: -0,7%
Formosa: -0,7%
De este modo, el retroceso del 1,6% experimentado por Catamarca sitúa a la provincia en el segundo escalón de las mayores caídas mensuales a nivel país, compartiendo esa posición con Santiago del Estero y siendo superada únicamente por la vecina provincia de La Rioja.
En la vereda opuesta, el lote de las jurisdicciones que lograron incrementos mensuales estuvo integrado por Neuquén con un 0,9%, San Juan con un 0,3%, Tucumán con un 0,3% y Río Negro con un 0,1%.
Por otra parte, al evaluar el comportamiento a largo plazo mediante los términos interanuales, el escenario federal muestra que apenas cinco jurisdicciones registraron aumentos en el nivel de empleo y diecinueve exhibieron variaciones de signo negativo. Las provincias con mayores incrementos interanuales fueron Neuquén con un 3,3%, Río Negro con un 3,2%, La Rioja con un 3% y San Juan con un 2,2%. En contraposición, las mayores caídas interanuales del empleo se concentraron de manera severa en Tierra del Fuego con un -9,0%, Chubut con un -6,8%, Corrientes con un -5,3% y Formosa.
Radiografía de la composición de la fuerza laboral argentina
Para entender las dimensiones del fenómeno, es preciso desagregar el universo laboral reportado por el Gobierno. Los datos oficiales marcan que en marzo se contabilizaron 9,995 millones de personas con empleo asalariado registrado (un indicador que incluye de forma unificada al sector privado, al sector público y al trabajo en las casas particulares) y 2,834 millones de personas integradas al esquema de trabajo independiente, el cual abarca tanto a los monotributistas como a los trabajadores autónomos.
Pese a que marzo se caracteriza estacionalmente por ser un mes de reinicio de las actividades habituales tras el período vacacional, el empleo asalariado registrado global mostró una variación de signo negativo del 0,1% en comparación con el mes anterior. El reporte gubernamental detalló explícitamente que:
"Todos los segmentos que integran esta categoría mostraron una reducción de empleo en ese período: tanto el empleo asalariado privado como el público retrocedieron un 0,1% mientras que el trabajo en casas particulares se redujo un 0,2%".
Simultáneamente, el trabajo independiente en su conjunto sufrió una caída intermensual del 0,6%, impactando de forma homogénea en todas sus variantes. El desglose de este segmento revela bajas en el monotributo social con un -2,1%, en el régimen de autónomos con un -1,3% y en el monotributo tradicional con un -0,3%.
Dinámica interanual y la persistencia de la trayectoria descendente
La comparación de los registros actuales con el mismo período del año anterior permite visualizar el impacto estructural de la crisis de empleo. El empleo asalariado total se redujo un 1,2%, lo que equivale en términos netos a 116.500 trabajadores menos en el sistema. Al desmenuzar esta pérdida interanual, se identifican las siguientes mermas:
Sector asalariado privado: -1,5% (96.600 personas menos)
Sector público: -0,5% (18.200 trabajadores menos)
Trabajo en casas particulares: -0,4% (1.700 personas menos)
En contraste, el universo del trabajo independiente experimentado de forma agregada una expansión interanual del 2,7%, sumando un total de 75.600 personas. No obstante, hacia el interior de este grupo coexistieron dinámicas marcadamente diferenciadas. Por un lado, la cantidad de aportantes al monotributo aumentó un 3,3% (70.000 personas más) y la cantidad de monotributistas sociales subió un 3% (7.000 personas más). Por el otro, la cantidad de trabajadores autónomos se retrajo un 0,5%, lo que significó 1.900 personas menos.
Poniendo el foco en el empleo asalariado privado en particular, este sector sumó en marzo 6,188 millones de personas, una cifra que lo posiciona un 0,1% por debajo del nivel alcanzado en el mes inmediato anterior y un -1,5% respecto de marzo de 2025.
El informe oficial describe una secuencia cronológica precisa sobre la evolución histórica reciente de esta variable:
"Desde septiembre de 2023 el empleo asalariado formal del sector privado muestra una tendencia descendente. La caída fue particularmente pronunciada durante el primer trimestre de 2024, para luego moderarse y estabilizarse hacia la segunda mitad de ese año. Entre octubre y diciembre de 2024 se observó una recuperación moderada, que permitió recuperar parcialmente las pérdidas acumuladas en los meses previos. Sin embargo, durante los primeros meses de 2025 el empleo permaneció prácticamente sin variaciones y, a partir de junio de ese año, retomó una trayectoria descendente. Esta nueva fase contractiva se extendió durante el segundo semestre de 2025 (a un ritmo promedio mensual del -0,2%) y continuó durante el primer trimestre de 2026, aunque con una intensidad algo más moderada (-0,1% promedio mensual).".
Comportamiento heterogéneo por sectores de la economía
El análisis sectorial del empleo privado permite identificar cuáles han sido los motores y cuáles los lastres de la ocupación en la medición intermensual. El desempeño laboral fue marcadamente heterogéneo: cuatro ramas de actividad mostraron aumentos, cuatro se mantuvieron estables y seis sectores redujeron su dotación de trabajadores.
Las actividades que lograron expandir la ocupación respecto al mes anterior fueron:
Explotación de minas y canteras: +0,5%
Pesca: +0,3%
Agricultura, ganadería, caza y silvicultura: +0,3%
Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler: +0,1%
Por su parte, los rubros de Servicios sociales y de salud, Hoteles y restaurantes, Enseñanza y Construcción consiguieron mantenerse estables sin variaciones en sus nóminas. En sentido opuesto, las mayores caídas de empleo intermensual se concentraron en Intermediación financiera con un -0,5%, Industrias manufactureras con un -0,4%, Transporte, almacenamiento y comunicaciones con un -0,3%, y Comercio y reparaciones con un -0,2%.
Finalmente, en la perspectiva interanual, la caída del 1,5% en el sector privado asalariado (equivalente a 96.700 trabajadores menos) demostró que los incrementos registrados en algunas ramas aisladas —tales como Pesca (+5,8%), Construcción (+1%), Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+0,7%) y Suministro de electricidad, gas y agua (+0,6%)— resultaron insuficientes. Dichas subas no lograron compensar los profundos retrocesos observados en actividades económicas clave como Explotación de minas y canteras con un -5,7%, Industrias manufactureras con un -4%, Intermediación financiera con un -3,7% y el rubro de Comercio y reparaciones con una baja del -1,9%.