Crece la morosidad: preocupa el aumento de atrasos en casas de electrodomésticos
Los préstamos otorgados por comercios de electrodomésticos registran los niveles más altos de incumplimiento dentro del financiamiento no bancario. Especialistas advierten que la combinación de altas tasas de interés y pérdida del poder adquisitivo complica la capacidad de pago de las familias.

La morosidad continúa creciendo en distintos segmentos del crédito al sector privado y genera preocupación entre analistas y entidades financieras. El fenómeno se observa con mayor intensidad en el financiamiento otorgado por entidades no bancarias, donde los niveles de incumplimiento alcanzan cifras significativamente superiores a las registradas por el sistema financiero tradicional.

Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el índice de irregularidad en los créditos otorgados por comercios de electrodomésticos llegó al 44,3% en febrero, convirtiéndose en una de las líneas de financiamiento con mayores problemas de cobranza dentro del sector no financiero. Solo fue superada por la categoría denominada "resto", mientras que en las fintech la morosidad alcanzó el 26,2%, en línea con el promedio general del segmento.

De acuerdo con un informe de la consultora 1816, las entidades no financieras representan actualmente el 17% del crédito privado total. A su vez, un estudio de Econviews destacó que en los últimos cuatro años la cantidad de empresas dedicadas a este tipo de financiamiento creció un 30%, alcanzando unas 585 firmas entre cooperativas, mutuales, fintech, compañías de leasing y cadenas de venta de electrodomésticos.

Actualmente, estas entidades financian a más de 12 millones de personas, una cifra equivalente al 85% de los deudores del sistema financiero argentino. De ese total, alrededor de 5,2 millones son clientes exclusivos que no acceden al crédito bancario tradicional.

"Ese dato refleja el papel que cumplen estas instituciones en términos de inclusión financiera, ya que permiten el acceso al crédito a sectores que quedan fuera del sistema bancario", señaló Econviews.

Sin embargo, los niveles de mora son considerablemente más elevados entre esos usuarios. Según el informe, la irregularidad alcanza el 36,1% entre los deudores exclusivos de entidades no financieras, mientras que entre quienes también operan con bancos el índice desciende al 23,7%.

Los especialistas explican que esta diferencia responde a que las financieras alternativas suelen atender a personas con perfiles crediticios más riesgosos o con menores ingresos formales.

Otro dato relevante es que, pese al incremento de la mora, las dificultades de pago no se trasladaron masivamente al sistema bancario, que aporta cerca del 16% del fondeo de estas entidades.

En cuanto a la composición del financiamiento no bancario, las principales emisoras de tarjetas de crédito concentran la mayor parte de los préstamos otorgados, seguidas por las fintech y las cadenas de electrodomésticos. Según la consultora 1816, más de la mitad del mercado está concentrado entre Tarjeta Naranja y Mercado Libre.

Altas tasas y salarios rezagados

Los analistas coinciden en que el deterioro de la capacidad de pago de las familias está estrechamente vinculado a las elevadas tasas de interés y a la persistente pérdida del poder adquisitivo.

Actualmente, los préstamos personales otorgados por entidades no financieras registran tasas superiores al 140% nominal anual, más del doble de las ofrecidas por los bancos. Las tarjetas de crédito presentan tasas cercanas al 90%, debido al límite regulatorio fijado por el Banco Central.

En el sistema bancario, la mora promedio alcanza el 7,3%, aunque entre las familias trepa al 12%. A fines de 2024 ese indicador era apenas del 2,5%, lo que refleja el fuerte deterioro registrado en los últimos meses.

Si bien parte de este aumento se explica por la expansión del crédito, los especialistas consideran que el estancamiento de los ingresos reales es uno de los factores determinantes detrás del crecimiento de los incumplimientos.

Las líneas más afectadas son los préstamos personales y las tarjetas de crédito, dos herramientas ampliamente utilizadas por los hogares para sostener el consumo cotidiano.

Desde Econviews señalaron que la persistencia de tasas elevadas dificulta la recuperación del crédito.

"Parte de la dificultad para normalizar el sistema es que las tasas activas continúan siendo muy altas en términos reales, en buena medida como consecuencia de la propia morosidad", indicó la consultora.

El informe destaca que la Tasa Nominal Anual (TNA) promedio de los préstamos personales bancarios se ubicó en 66,9% durante los primeros días hábiles de mayo, apenas por debajo del 68,8% registrado en enero, pese a que la tasa de referencia experimentó una importante reducción en el mismo período.

Las empresas también muestran deterioro

Aunque el impacto es menor que en los hogares, la morosidad empresarial también registra una tendencia ascendente.

Actualmente, el incumplimiento promedio entre las compañías alcanza el 3,3%, el nivel más elevado desde la salida de la pandemia.

Los mayores problemas se concentran en pequeñas y medianas empresas, especialmente en sectores vinculados a la construcción, el comercio y algunas ramas industriales, como la textil.

En este contexto, las pymes asistidas por Sociedades de Garantía Recíproca (SGR), consideradas empresas de mejor perfil crediticio, acumularon deudas en situación irregular por casi $115.000 millones durante marzo.

El crecimiento sostenido de la mora se consolida así como uno de los principales desafíos para el sistema financiero y para la recuperación del crédito, en un escenario donde las familias continúan enfrentando restricciones de ingresos y elevados costos de financiamiento.