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Desigualdad: cuánto debe ganar una familia para estar entre el 10% más rico de la Argentina

Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA expone las profundas brechas de ingresos que atraviesan a la sociedad. Para integrar el 3% más acaudalado se requieren al menos $30 millones mensuales, mientras que el límite del segmento más pobre extremo es de $800.000.

27 Febrero de 2026 07.38

La Argentina posterior a la salida de la convertibilidad consolidó una matriz social profundamente heterogénea, una estructura que persiste hasta la actualidad y que exhibe marcadas brechas en ingresos y oportunidades. Así lo describe un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina, que traza un mapa detallado de cómo se distribuyen los hogares dentro de la pirámide social.

El estudio no solo clasifica los estratos socioeconómicos, sino que cuantifica con precisión cuánto debe percibir un hogar para ubicarse en cada tramo. El dato que sintetiza la magnitud de la disparidad es contundente: para integrar el 3% de mayores recursos se requiere un ingreso familiar mínimo de $30 millones, mientras que el techo del 10% en situación de pobreza extrema es de $800.000.

El tercio superior: integración plena y horizonte de largo plazo

En el tercio superior de la distribución se configura un estrato compuesto por clases medias-altas y altas plenamente integradas a circuitos formales, globalizados y de alta productividad.

Según el ODSA, este segmento se caracteriza por:

Acceso estable a bienes públicos de calidad

Capacidad de ahorro

Inversión en capital humano

Redes de oportunidad consolidadas

Planificación económica con horizonte de largo plazo

En términos estrictamente monetarios, la segmentación es clara:

3% más rico: ingresos desde $30 millones

7% clase media alta: ingresos desde $15 millones

20% sectores medios integrados: piso de $5 millones

Este conglomerado representa el núcleo con mayor estabilidad económica y margen de decisión estratégica sobre su futuro.

pobreza uca ingresos
 

El tercio intermedio: aspiración y fragilidad

Por debajo del segmento plenamente integrado se ubica el tercio intermedio, integrado por una amplia clase media y media baja aspiracional. Se trata de hogares sostenidos por inserciones laborales formales y semi-formales cuya estabilidad depende críticamente del ciclo económico.

El ODSA describe a este grupo como portador de expectativas de movilidad, pero atravesado por frustración, incertidumbre y desconfianza política, producto de la recurrencia de crisis macroeconómicas, la volatilidad del ingreso real y el deterioro de bienes públicos clave.

Para formar parte de este tramo, los ingresos mínimos son:

20% estrato medio aspiracional: al menos $3.500.000

Segmento medio bajo vulnerable: mínimo de $2 millones

Este conjunto social oscila entre la integración y la vulnerabilidad, con posibilidades de ascenso condicionadas por la estabilidad macroeconómica.

El tercio inferior: informalidad y dependencia

En el extremo más bajo de la distribución se agrupa una población con inserción predominante en trabajos informales, inestables o de mera subsistencia. Este sector está condicionado por:

Baja productividad

Menor nivel educativo acumulado

Fragilidad laboral

Alta dependencia de asistencia estatal

El ODSA advierte que la debilidad de los ingresos laborales dificulta quebrar el círculo de la pobreza y perpetúa situaciones de exclusión económica, social y territorial.

Los parámetros de ingresos son los siguientes:

20% segmento bajo no indigente: al menos $800.000

10% en pobreza extrema: hasta $800.000 como límite máximo

La coincidencia de esa cifra como piso y techo para distintos segmentos evidencia la estrechez del margen económico en la base de la pirámide.

Impacto de las medidas 2023-2024 y evolución 2023-2025

El informe señala que las medidas de liberalización aplicadas entre 2023 y 2024 profundizaron la crisis previa en el segmento más vulnerable. Sin embargo, hacia el segundo semestre de 2024, la estabilización macroeconómica y una recuperación parcial de los ingresos comenzaron a moderar las tasas de pobreza e indigencia.

No obstante, el ODSA aclara que la mejora observada en los indicadores sociales durante el período 2023-2025 se explica principalmente por la desaceleración inflacionaria, más que por una recomposición genuina del poder adquisitivo o un aumento sostenido de la capacidad de consumo.

Régimen libertario: oportunidades y límites

El análisis del ODSA también aborda el contexto actual. Según el informe, el régimen libertario abre la posibilidad de dinamizar sectores competitivos, atraer inversión y reordenar incentivos que podrían elevar la productividad y habilitar nuevas trayectorias de movilidad social.

Sin embargo, el organismo advierte sobre límites estructurales. La falta de mecanismos inclusivos de transición y la desarticulación del entramado productivo existente podrían profundizar la informalidad y la pobreza estructural si no se acompaña con una estrategia capaz de generar empleos formales y políticas activas de integración territorial y de capital humano.

El ODSA concluye con una advertencia: sin una estrategia explícita de inversión —interna y externa— orientada a expandir el tejido pyme, profesionalizar la economía informal y fortalecer el capital humano, la estabilización macroeconómica podría derivar en un orden social más desigual, con menor movilidad ascendente, mayor fragmentación y una sociedad disciplinada por la supervivencia más que integrada por oportunidades.

La radiografía expuesta por el informe deja en evidencia una estructura social segmentada, donde la distancia entre los $30 millones que abren la puerta al 3% más rico y los $800.000 que delimitan la pobreza extrema sintetiza la profundidad de las brechas que atraviesan a la Argentina contemporánea.